El Motor & Sport Institute reserva un papel relevante para la mujer

  • Martes, 13 Noviembre 2018

Elena Jaraiz DiazElena Jaraiz Díaz.El Motor & Sport Institute (MSI) se ha puesto en marcha en Alcorcón (Madrid) coincidiendo con el inicio del nuevo curso académico. Este centro, cuya construcción comenzó hace más de dos años, reúne en sus 12.000 metros cuadrados todas las disciplinas que envuelven el mundo del motor y el automovilismo de élite.

Fundamentalmente, I+D, tecnología y formación se dan cita en cuatro plantas que reúnen aulas universitarias, laboratorios de fabricación de componentes avanzados, áreas de pruebas, un centro de biomecánica y preparación física y psicológica de pilotos, simuladores de conducción y simuladores de eSports. Sin olvidar la espectacular exposición de la colección privada de coches de competición de Teo Martín, promotor del MSI.

Tratándose de un centro dedicado en cuerpo y alma al mundo del motor y a la competición, con equipamiento de última generación, se podría decir que uno de sus aspectos más modernos es el papel de las mujeres en el funcionamiento de su día a día. En un sector tradicionalmente masculino, dos ingenieras, entre otras empleadas, dirigen sendos equipos de mantenimiento y puesta a punto de los coches de competición de Teo Martín.

Nuevos referentes

Lucia Romero GomezLucía Romero Gómez.Además, una arquitecta firma el proyecto de un edificio que une y crea sinergias entre todas las áreas que lo componen. La asignatura pendiente, el sector en el que las mujeres están menos representadas dentro del MSI, aunque no por su iniciativa sino por la demanda real, es la diversidad entre los estudiantes que han inaugurado en octubre el primer curso del grado de Sistemas Industriales de la Universidad Francisco de Vitoria.

Que no haya que salir de España para encontrar ingenieros del motor es una de las razones por las que esta universidad privada se unió al proyecto del MSI. Atraer a mujeres a los estudios STEAM es una tarea más complicada y que debería iniciarse desde las primeras etapas educativas.

Elena Jaraiz Díaz es una de las dos estudiantes de un total de 66 alumnos del nuevo grado, y tiene las ideas claras. Es la pequeña de tres hermanas y la única que ha seguido los pasos de su padre en el sector STEAM. “No sabía que íbamos a ser tan pocas”, asegura, pero “no iba a elegir otra carrera porque aquí no hubiera chicas”.

La pizca que falta

Jaraiz conoció a las dos ingenieras que trabajan en el MSI durante la visita que WOMENALIA hizo a sus instalaciones, y afirma: “Veo que ellas han podido llegar hasta donde están, siendo un mundo casi siempre de hombres, y es que creo que las mujeres aportamos esa pizca que a veces hace falta”.

Adriana Garcia MartinAdriana García Martín.Lucía Romero Gómez y Adriana García Martín son los nombres de las dos ingenieras. Responden directamente ante Emilio de Villota, director del centro, y dirigen, respectivamente, el equipo de gran turismo (GT) y el de Fórmula 3 (F3). Las dos han estudiado Ingeniería Industrial en Madrid y son muy jóvenes, pero han sabido ganarse el respeto de todos sus compañeros, especialmente en el centro.

“Aquí el día a día es coordinar todo el trabajo que haya que hacer para preparar las carreras, y en el circuito me ocupo de todos los datos que genera el vehículo en carrera”, explica Romero. “Empieza a haber más mujeres en los circuitos, pero te ven y te encasillan, nos relacionan más con logística, viajes y organización.”

“Hay todavía mucho trabajo por hacer”, afirma rotunda García, que se enganchó al motor con sólo cuatro años, cuando su padre le regaló un coche teleridigido. “Es verdad que cuando vamos a los circuitos, hay que seguir trabajando mucho porque todavía está la percepción de la mujer azafata, y eso hay que cambiarlo.”

“En el MSI, ser mujer no implica que tu trabajo se mire de otra forma sino todo lo contrario”, asegura García. Ambas ingenieras recuerdan el momento en que les ofrecieron este trabajo: “No tienes más que ver el centro, tienes todas las tecnologías que puedes imaginar”.

El edificio, otra obra femenina

Raquel Martin GarroteRaquel Martín Garrote.Su trabajo ya ha concluido, pero la arquitecta del edificio tiene y mantendrá un vínculo especial con él, y es que Raquel Martín Garrote es hija del impulsor del centro. “Tiene una gran carga emocional, porque es el proyecto de mi padre, y eso ha tenido una parte muy importante y a la vez muy difícil”, explica. Y es que haberse criado entre motores no ha evitado que Martín tuviera que hacer prácticamente un máster antes de ponerse manos a la obra.

Acompañada de su colega Fernando Temprano, la arquitecta ha firmado un proyecto en el que todas las áreas se tocan e interactúan. “Son espacios muy flexibles, muy abiertos, y nos preocupaba muchísimo cómo el edificio iba a captar la iluminación, para que todos trabajen de forma cómoda. Por eso, añadimos un patio inglés alrededor para abrir ventanas que captasen luz natural”.


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