Mujeres referentes en la arquitectura

  • Jueves, 02 Agosto 2018

Castillo Chenonceau Katherine BriconnetCastillo Chenonceau, obra dirigida en gran parte por Katherine Briconnet.Las mujeres referentes en la profesión de arquitecta no abundan, a pesar de que las estudiantes superan en número a los hombres desde hace años en las escuelas. No es un problema sólo de España, ni más pronunciado que en otros países, al contrario de lo que ocurre en otras disciplinas en las que Estados Unidos y nuestros vecinos europeos nos llevan más ventaja.

Los primeros proyectos arquitectónicos en los que hay constancia de que participaron mujeres datan del siglo XVI. Así, Katherine Briçonnet dirigió gran parte de la construcción del castillo de Chenonceau, en Francia, mientras su marido prestaba atención a otros asuntos.

Otros castillos y casas fueron construidos por mujeres desde entonces en Francia, Inglaterra e Italia, aunque los nombres de sus proyectistas han quedado relegados en los libros de historia. Incluso, en alguna ocasión, se ha ocultado su autoría, como parece ser el caso de Elisabeth Wibraham, de quien se cree que pudo ser la autora real de más de 400 edificaciones que se atribuyeron a un discípulo suyo.

Visibilidad de las arquitectas

La falta de visibilidad de las arquitectas ha hecho más difícil que su trabajo fuera reconocido por el público. Ha habido grandes profesionales que han visto eclipsado su trabajo por las grandes figuras de la arquitectura, siempre hombres. Hasta tal punto llegó la mujer a sentirse apartada de la primera línea, que se han llegado a crear premios específicos para mujeres en la profesión.

Zaha Hadid MaxxiMuseo Nacional de las artes del siglo XXI, en Roma, diseñado por Zaha Hadid.Y es que hubo que esperar a 2004 para que una mujer ganara, por primera vez, el premio más prestigioso de la profesión, el Pritzker, instaurado en 1979 y definido habitualmente como el Nobel de la arquitectura. Fue la iraní Zaha Hadid, que se convirtió de esta manera, para el grueso de la población mundial, en el primer referente femenino auténtico de esta profesión.

Gracias al trabajo de Zahid, las mujeres rompieron un techo de cristal entre cuyas grietas podemos reconocer a arquitectas anteriores a ella, como la italiana Gae Aulenti, que reformó la estación de trenes de Orsay, en París; la brasileña Lina Bo Bardi, cuyo trabajo se compara ahora con el de su compatriota Oscar Niemeyer; y la británica Jane Drew, responsable del diseño de la Universidad de Ibadan, en Nigeria.

Las que vienen pisando fuerte

También ha ayudado el reconocimiento de Hadid a otras arquitectas que venían detrás de ella, como Benedetta Tagliabue, que dirige uno de los estudios con mayor prestigio en la actualidad, el Miralles Tagliabue; y Kasuyo Sejima, que recibió el premio Pritzker en 2010.

Otros nombres que vienen pisando fuerte son los de la mexicana Tatiana Bilbao, comprometida con la sostenibilidad, al igual que la alemana Anna Heringer y la estadounidense Jeane Gang. También destacan las británicas Alison Brooks y Amanda Levete, cuyo trabajo se caracteriza por la aplicación de la innovación y la tecnología a sus proyectos.

Para hacer más visible el papel de la mujer en la arquitectura, también han surgido asociaciones como AMAE en España, seguramente la más joven de todas, nacida el pasado mes de marzo. Una de las figuras que podrán utilizar como estandarte es la de la española Carme Pinós, que tuvo más éxito cuando trabajó al lado de su marido, el también arquitecto Enric Miralles, que cuando se independizó para crear su propio estudio.


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