Julia Gallego, clinical manager de Abex: “Me propusieron el ascenso cuando regresé de mi baja maternal”

  • Viernes, 06 Julio 2018

Julia Gallego AbexComo clinical manager, Julia Gallego es la responsable de implantar en los hospitales el robot Da Vinci, una innovadora herramienta de cirugía mínimamente invasiva que facilita el trabajo de los cirujanos y mejora el posoperatorio de los pacientes. Además, les enseña a utilizarlo y es la voz en España y Portugal de su fabricante, Intuitive Surgical, con sede en Silicon Valley. En la actualidad, ya hay 46 de estas máquinas revolucionando el futuro de la medicina en nuestro país.

WOMENALIA.- ¿Qué significa clinical manager?
JULIA GALLEGO.- Abex es una empresa española que desde 2016 distribuye en España y Portugal el robot Da Vinci. Desde mi posición, me ocupo de desarrollar los programas quirúrgicos del robot en diferentes hospitales en España. Mi labor consiste en coordinar un equipo en el que cada integrante tiene determinados hospitales a su cargo para desarrollar todos estos proyectos. El robot Da Vinci siempre llega con un equipo de trabajo que se integra en los equipos que van a trabajar con él y ayuda a todos, del cirujano a los auxiliares, a utilizar esta tecnología de la manera más eficiente posible. También tenemos que coordinarnos con la gerencia de los hospitales para organizar su implantación, porque es una inversión muy grande que tiene que dar su valor al paciente y al centro. Desde el principio, valoramos con ellos el potencial que puedan tener con este robot.

W.- ¿Tienes que conocer bien el funcionamiento del robot?
J.G.- En toda la empresa, incluso el personal de oficina, tenemos un conocimiento muy alto de la tecnología que llevamos. Tenemos que pasar un entrenamiento con el fabricante. Es una formación excluyente, un training bastante duro, de unas tres o cuatro semanas. La empresa nos evalúa y nos acredita para trabajar con ella.

W.- ¿Cómo llegaste a esta posición?
J.G.- Siempre he sido enfermera de quirófano, era un trabajo muy exigente y hace cinco años decidí que necesitaba un cambio. Quería seguir ligada al quirófano de alguna manera, y trabajé en otras empresas, con otros roles distintos, hasta que llegué a Abex hace tres años y conocí el robot, que me enganchó.

W.- ¿Qué tiene que te engancha?
J.G.- Depende un poco de como seas, es un trabajo muy exigente. No somos cirujanos, pero te exige estar aprendiendo siempre y tener un conocimiento muy solvente de lo que tienes entre manos y de lo que tienen los cirujanos, para poderles ayudar. Tienes que tener un conocimiento muy alto para estar muy seguro de lo que haces, porque cualquier error acaba impactando al paciente.

W.- ¿Alguna vez te has sentido infravalorada como mujer en tu trabajo?
J.G.- He tenido mucha suerte en la vida y en esta empresa, porque no hace distinción. De hecho, entré en otra posición, y me propusieron el ascenso cuando regresé de mi baja maternal. Además, estoy mucho tiempo fuera pero puedo trabajar en casa los días que no estoy viajando. Y cuando fui a hacer la formación con Intuitive Surgical en San Francisco, la mayoría de los trainers eran mujeres. El mundo debería ir de personas y en esta empresa de momento lo siento así.

robot da VinciW.- ¿Qué aplicaciones tiene el robot?
J.G.- El robot se utiliza para hacer cirugía mínimamente invasiva, con el objetivo de conseguir mejores resultados con unos efectos colaterales cada vez menores. Está destinado a muchas especialidades quirúrgicas, casi todas las que se hacen en la parte abdominal. Tiene cuatro brazos que trabajan en un espacio muy estrecho con un acceso muy pequeño. La próxima innovación llegará en septiembre y hará todo el trabajo con un puerto único, lo que reduce las cicatrices a una sola. El robot está conectado por cable a la consola en la que se sienta el cirujano, que tiene un visor en tres dimensiones con un aumento de hasta diez veces. También tiene una torre de visionado para el resto del equipo. Los primeros desarrollos surgieron a raíz de la guerra de Irak, con la idea de tener un cirujano en remoto para trabajar con pacientes en el campo de guerra. Esto no fue posible entonces pero podría ser una de sus aplicaciones futuras, aunque siempre habrá un equipo junto al paciente.

W.- ¿Qué ventajas representa operar con Da Vinci?
J.G.- En general, aporta ventajas para todas las personas involucradas. El cirujano trabaja en una posición más cómoda, con una precisión y una visión que no alcanza con otras tecnologías y con una maniobrabilidad que le permite actuar con libertad. El paciente tiene una mejor recuperación, incluso comparándolo con otras técnicas de mínima invasión. Por ejemplo, en la cirugía prostática se reducen mucho las tasas de incontinencia urinaria e impotencia sexual. También hay una menor pérdida de sangre, las cicatrices son menores... Y para el sistema es más rentable, porque los pacientes pasan menos tiempo en el hospital y se reincorporan antes a la vida laboral.

W.- ¿Cómo ves el futuro de la medicina?
J.G.- Igual que en el resto de ámbitos de la vida, creo que la tecnología estará cada vez más presente. Veremos inteligencia artificial y big data en procesos que hacemos con pacientes y en cualquier otro ámbito. Tenemos que aprender a vivir con la tecnología y a utilizarla de la mejor manera posible.

W.- Pero ¿llegará a actuar sola, o siempre habrá un humano detrás?
J.G.- No sé si en un futuro lejanísimo el humano no estará implicado en las decisiones que nos competen, yo creo que la tecnología es una ayuda pero para muchas cosas no es un sustituto, por lo menos a día de hoy.


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