Las patentes tienen mayor porcentaje de rechazo si son presentadas por mujeres

  • Jueves, 10 Mayo 2018

InventorasLas patentes inventadas por mujeres en Estados Unidos representan tan sólo el 10% del total. Una de las razones, por arcaica que parezca, es que cuando la patente la firma una mujer, tiene más posibilidades de ser rechazada. Esta dura afirmación no es caprichosa; es una de las principales conclusiones del estudio “Diferencias de género en la obtención y el mantenimiento de los derechos de patente”, elaborado por Kyle Jensen, Balázs Kovács y Olav Sorenson, de la Escuela de Administración de la universidad de Yale (Estados Unidos).

En España, tan sólo nos va un poco mejor. Según los indicadores de ciencia, tecnología e industria publicados por la OCDE en diciembre de 2017, el 14% de las patentes entre 2012 y 2015 en nuestro país fueron inventadas por mujeres. Y no es que estemos atrasados en lo que a igualdad se refiere. Entre los países de la OCDE, tan sólo Portugal nos supera, mientras que la media en la Unión Europea se queda en el 7%. Por destacar alguna cifra positiva, la OCDE indica que en el sector farmacéutico, el 42% de las patentes en España en ese periodo fueron creadas por mujeres.

El estudio de la universidad de Yale hace un exhaustivo examen del historial de presentación y mantenimiento de aproximadamente 2,7 millones de solicitudes de patente en Estados Unidos. El resultado indica, claramente, que las mujeres tienen resultados menos favorables que los hombres. Para elaborar esta tesis, los autores examinaron las patentes presentadas en la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos (USPTO, por sus siglas en inglés) entre 2001 y 2014. El género del autor de cada patente se determinó en el 89% de los casos mediante la distribución de género según el nombre, con el pequeño margen de error que producían algunos nombres ambiguos o compuestos.

Sesgo de género en todo el proceso

A través del estudio de las solicitudes de patente, los autores descubrieron que las inventoras tenían más probabilidades de ser rechazadas que los hombres. Y no sólo eso sino que, a la hora de reclamar ante una negativa, también las mujeres volvían a ser rechazadas en más casos. Este sesgo también les afecta a la hora de renovar su patente, e incluso son menos citadas por los autores que sus colegas masculinos en todo tipo de publicaciones.

Los autores se centran, en una parte de su estudio, en el área de ciencias de la vida, por tratarse de un sector en el que las mujeres tienen mayor representación. Aquí, las inventoras están detrás del 15% de las patentes. Esperaban encontrar mejores resultados, pero descubrieron que todas estas disparidades se reproducían e incluso eran mayores que otras áreas tecnológicas. Por ejemplo, un equipo formado sólo por mujeres tiene un 11% menos de probabilidad de que se acepte su solicitud de patente en ciencias de la vida que un equipo de hombres, frente a un 2,5% de diferencia en general. Las patentes de las mujeres inventoras en las ciencias de la vida también recibieron un 28% menos de citas de otros inventores.

Menos cantidad pero más calidad

Si de algo pueden presumir las inventoras que han logrado patentar su creación, a juicio de los autores del estudio, es que dada la mayor dificultad, la patente promedio otorgada a una mujer inventora es de mayor calidad que la patente promedio concedida a un hombre.

En sus conclusiones, Jensen, Kovács y Sorenson subrayan que en las economías avanzadas, el progreso técnico parece ser el principal motor del crecimiento económico. En este sentido, el sistema de patentes es uno de los principales mecanismos de política pública para promover este progreso. Por eso, afirman, el hecho de que las mujeres inventoras estén infrarrepresentadas y resulten desfavorecidas en el proceso de obtención y mantenimiento de patentes debería combatirse con cambios en el proceso de enjuiciamiento para aumentar la imparcialidad. De esta forma, opinan, incluso se podría estimular el crecimiento económico.

Una de las soluciones que proponen para mejorar ese proceso de enjuiciamiento es ya conocida en muchas empresas por su uso en los departamentos de recursos humanos a la hora de reclutar candidatos. Se trata de hacer un proceso ciego en el que los inventores mantengan el anonimato incluso cuando los examinadores se dirijan a ellos para consultar dudas. Ponen como ejemplo las orquestas, que desde que introdujeron pantallas opacas para ocultar las identidades en las audiciones, comenzaron a contratar a más mujeres e incluso a colocarlas en posiciones de liderazgo.


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