Mujeres científicas a pesar de todo

  • Miércoles, 07 Marzo 2018

Las chicas son de cienciasLa vida de las mujeres científicas ha estado llena de obstáculos desde el principio de los tiempos. Aunque tuvieran la misma sed de conocimiento que los hombres y las mismas inquietudes por llegar al fondo de las cosas, durante mucho tiempo no tuvieron ni siquiera acceso a la educación. Lo recuerdan Irene Cívico y Sergio Parra en su libro Las chicas son de ciencias, un compendio de 25 biografías de mujeres que rompieron todas las barreras que les puso la sociedad para hacer lo que su corazón les pedía.

Se trata de 25 mujeres valientes de las que la historia apenas ha dejado constancia, en la mayoría de los casos. Pero eso no resta valor a la inteligencia y la determinación con las que lograron asombrosos descubrimientos y, sobre todo allanaron el camino para que las mujeres de hoy sepan que pueden ser lo que quieran: ingenieras, químicas, biólogas, matemáticas, médicas, astrónomas, físicas...

Grandes descubridoras

Maria Sibylla MerianMaría Sibylla MerianNombres como los de Marie Curie y Jane Goodal suenan familiares hoy en día. Esa no es la razón por la que sus nombres no aparecen en este libro, donde sí hay otros menos conocidos que han dejado una huella importante, como el de Grace Hopper, la matemática que inventó el lenguaje Cobol para programar ordenadores, y el de Dorothy Crowfoot-Hodgkin, la bioquímica que descubrió la estructura de la penicilina y la insulina. También hay espacio para María Teresa Toral, la química española que desafió a Franco, y Maria Sibylla Merian, que creó la primera clasificación ilustrada de insectos de la historia.

Precisamente la ilustración es uno más de los atractivos de este libro. La ilustradora Nuria Aparicio consigue completar con sus retratos las biografías de estas 25 grandes mujeres. Ya lo fue en la anterior obra que compartieron los mismos autores, Las chicas son guerreras, la historia de 26 mujeres rebeldes que cambiaron el mundo, en la que las lectoras encontrarán las biografías de las chicas de ciencias que faltan en este segundo libro de la que apunta a ser una serie completa. Entre ellas, claro, las anteriormente mencionadas Marie Curie y Jane Goodal.

Una difícil selección

Grace HopperGrace HopperPor más que la historia se haya escrito con sus nombres en letra pequeña, son muchas las mujeres que han ayudado a cambiar el mundo en uno u otro sentido. “Lo más difícil es reducir la lista a tan sólo 25 nombres –confiesa Irene Cívico–. El principal criterio es que sean historias de esas que te dejan alucinada que no hayan pasado a la historia, pero también intentamos que haya un equilibrio en los campos científicos de cada una de las chicas. Hubo un momento que me di cuenta de que estábamos poniendo un montón de físicas, no sé por qué y decidimos equilibrar la balanza con otros campos”.

La autora asegura que cuando escribe, no piensa en un lector concreto sino en personas en general, “y siempre escribo pensando en qué me gustaría leer a mí misma”. En estos libros en concreto, explica, “el público principal que tenemos en mente son niñas y chicas jóvenes para que conozcan estas historias alucinantes de otras chicas como ellas y vean que nada es imposible”.

Maria Teresa ToralMaria Teresa Toral“Cuando empiezas a investigar cualquiera de estas historias, te quedas alucinado con todo lo que tuvieron que pasar para llegar donde llegaron”, afirma Cívico. “Todas ellas tuvieron que enfrentarse a trabas y estereotipos a los que no habrían tenido que enfrentarse si fuesen hombres. Qué narices, la mayoría tuvieron que pedir permiso a sus padres, maridos y profesores para poder estudiar y hasta algunas tuvieron que hacerse pasar por hombres para poder hacer lo que más les gustaba”.

Si le damos a elegir, a Cívico les despiertan especial ternura dos científicas: “Mileva Maric, la primera mujer de Einstein, de quien se ha descubierto que gran parte del mérito de los descubrimientos de su marido fue también de ella. Y Caroline Herschel, una suerte de cenicienta del siglo de XVIII que midiendo tan sólo 1,30, y cuando parecía que toda su vida sería sólo limpiar la casa de su madre, descubrió junto a su hermano miles de estrellas, nebulosas y ¡hasta Neptuno!”. Por eso, insiste: “El mundo está lleno de injusticias, pero no hay que rendirse nunca. Jamás”.


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