Irene Lucía Castillo: "Lo increíble de la ciencia y la tecnología es la capacidad de crear algo desde cero"

  • Martes, 16 Enero 2018
Irene-Castillo-ingeniera

Irene Lucía Castillo Calleja es estudiante de 4º año del grado de Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo del Producto en la Universidad Politécnica de Madrid. Además, participa en varios proyectos que buscan fomentar las vocaciones tecnológicas de los niños, niñas y adolescentes, como el de Mujer e Ingeniería, en el que ha participado como mentora.

Además es una de las mujeres STEM que ha escrito en nuestro blog de Mujer Tech, con su post "Diseño Industrial + Ingeniería = Infinitas posibilidades", que no te debes perder. ¿Quieres conocerla mejor?

Cuéntanos un poco sobre tu trayectoria en el mundo de la tecnología.

La realidad es que la ingeniería no me viene de familia. Pese a que mis padres estudiaron Derecho, a mí me gustaban las ciencias y ya en el colegio era buena en matemáticas y ellos siempre me apoyaron para que estudiase una carrera científica. En el instituto opté por el Bachillerato Tecnológico, y a la hora de elegir la carrera tuve claro que quería estudiar una carrera técnica que tuviera una rama artística; así que, valoré el grado en Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo del Producto y también el de Arquitectura, decantándome finalmente por Diseño Industrial.


Diseño Industrial y Desarrollo de Producto suena muy enrevesado. ¿Qué fue lo que más te llamó la atención de esta Ingeniería?

Me atraía mucho la formación tan completa que suponía una carrera con dos vías complementarias: por un lado la más técnica; y, por otro lado, la faceta más artística y creativa. El hecho de las infinitas posibilidades que tiene el Diseño Industrial, no sólo por la posibilidad de crear un producto y realizar su desarrollo, sino por la aceptación en cualquier empresa y línea de producción. Por otra parte, es una carrera en la que el usuario es la parte fundamental del proceso de creación: diseñamos para la sociedad, tratando de resolver los problemas y técnicas e intentando que nuestras vidas sean mejores.


¿Qué ocupa tu tiempo ahora mismo? ¿Algún proyecto actual?

Actualmente me encuentro inmersa en varios proyectos que buscan fomentar las vocaciones tecnológicas de los niños, niñas y adolescentes. Tratamos de hacer especial hincapié en las mujeres, ya que el mundo de la ciencia y la ingeniería es un ambiente mayoritariamente masculino. Uno de ellos es el Proyecto Mujer e Ingeniería, creado desde la Real Academia de Ingeniería con el objetivo de presentar el mundo técnico a los más pequeños, en edades tempranas, desde primaria a la ESO. Mujer e Ingeniería plantea otros proyectos, como el de mentoring con profesionales, orientados a estudiantes de últimos cursos, como yo, con el fin de facilitar el paso de la vida universitaria al inicio de la vida laboral. Incluye, además, el mentoring entre estudiantes de últimos cursos respecto a estudiantes recién matriculadas que están en su primer año en la universidad. Personalmente he tenido la oportunidad de participar, y disfrutar, de ambos programas.


¿Cuál es para ti la parte buena y cuál la mala de la tecnología y la ciencia?

Lo increíble de la ciencia y la tecnología es la capacidad de crear algo desde cero: desde un producto que resuelve una necesidad, hasta un producto que se hace imprescindible en la vida de los usuarios. Sin ciencia no seríamos nada, porque la ciencia es todo. La parte negativa de la ciencia es lo costoso que son los proyectos y la falta de inversión que hace que muchos de ellos, con un potencial enorme, tengan que interrumpirse o desarrollarse fuera de España. De la tecnología resaltaría las posibilidades -prácticamente ilimitadas- que tiene, poniendo al alcance de millones de personas servicios que antes estaban reservados a unos pocos. Sin embargo, indudablemente, la parte mejorable es el uso incorrecto y desmedido que los usuarios estamos haciendo de ella.


¿Qué personas en el mundo de la tecnología/ciencia te inspiran?

Destacaría la científica Rosalind Elsie Franklin, como mujer que brilló entre hombres y participó de manera irremplazable en el descubrimiento de la estructura del ADN. Tuvo que abrirse camino y luchar contra los estereotipos y la discriminación presente en el Cambridge de 1940 y en el King's College de la década de los 50, donde las mujeres que allí trabajaban tenían acceso restringido a zonas en las que sus compañeros tenían las puertas abiertas. Es un ejemplo de feminismo y excelencia en un mundo en el que la igualdad era un objetivo a conseguir.

Ejemplos de valía y éxito hay muchos, pero estos casos deslumbran e inspiran más cuando son mujeres, jóvenes y españolas. Es el caso de María Mittelbrunn, madre y doctora en Bioquímica y Biología Molecular, a la que tuve la oportunidad de escuchar -y disfrutar- recientemente en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Ha sido reconocida por su trabajo y talento en varias ocasiones y se encuentra actualmente trabajando en un proyecto de investigación en España. Es un ejemplo y un referente para muchas, por su valentía, constancia y pasión, así como por el legado y los avances que, estoy segura, dejará a la ciencia.

No puedo evitar nombrar a la que ha sido mi mentora durante el programa #StageforSuccess, Blanca Gómez González. Blanca es una excelente persona y una grandísima profesional. Se dedica al ámbito de los Recursos Humanos y actualmente trabaja en Microsoft, una de las mayores empresas tecnológicas a nivel mundial. Blanca es todo un referente en su campo y un ejemplo para sus compañeros, no sólo por la competencia y valía, sino por la calidad personal y su cercanía. Es una profesional enfocada a la promoción, fomento de la presencia y consecución del éxito de las estudiantes en sus carreras y futuros profesionales. Después de poder disfrutar de la experiencia de mentoring de la mano de Blanca, no puedo más que estarle enormemente agradecida; por sus consejos, su sinceridad y su cercanía. Ha sido una vivencia completamente recomendable que me ha impulsado a mejorar, a crecer y a aprender de una de las mejores en su terreno profesional.

Lucia Castillo mentora de Ingeniería

¿Qué consejos les das a las estudiantes de primer curso de ingeniería?

Mi experiencia como mentora del proyecto Mujer e Ingeniería ha sido genial, muy reconfortante y divertida. Me asignaron cuatro estudiantes de primer curso, de mi misma escuela y yo debía mentorizarlas y acompañarlas durante sus primeros meses en la universidad. A veces el paso del instituto a la universidad es complicado y yo, con mi experiencia, debía servirles de ejemplo y aconsejarlas en lo que necesitaran. La verdad es que estoy segura de que he aprendido de Celia, María, Paula y Rocío más de lo que ellas hayan podido obtener de mí. Son estudiantes brillantes a nivel académico, mucho más preparadas de lo que yo estaba y con una capacidad increíble. A nivel personal, hemos tenido la oportunidad de tratarnos más a fondo y me ha sorprendido la vitalidad y el interés que tienen de aprender y de crecer. Son tremendamente curiosas, inteligentes y, para colmo, simpatiquísimas. Los consejos que les he intentado transmitir son, en esencia, que disfruten de la universidad, que la vivan a fondo, que no se limiten a los estudios sino que sean despiertas y se mantengan activas: en asociaciones, en deportes, que participen de todo lo que la universidad les oferta, que conozcan a gente distinta y que disfruten de estos años de los que, con mucha nostalgia, yo ya tengo que ir despidiéndome.

Es esencial en el ámbito de la ingeniería y de la ciencia que se mantengan activas e inquietas, y que permanentemente estén interesadas en seguir formándose y aprendiendo. También les aconsejo que nunca permitan que nadie les menosprecie por ser mujeres; que ellas tienen un potencial increíble y nunca deben dejar que nadie les diga qué pueden o no hacer, sobre todo si lo hacen desde una perspectiva discriminatoria.

¿Has visto en tu carrera algún ejemplo de discriminación en el sector STEM?

La respuesta es un contundente: SÍ. Hablaré desde el punto de vista universitario, que es lo que mejor conozco. Ante todo, aclarar que no es lo normal, que son casos aislados de comportamientos y actitudes machistas de algunos compañeros y profesores. Son casos aislados, pero el caso del profesor que hace comentarios que degradan la figura de la mujer o discriminan y avergüenzan a las chicas se repiten con frecuencia. De igual modo, en ciertas escuelas hay algunos estudiantes que menosprecian al colectivo femenino y molestan con sus retrógrados comentarios y actitudes a sus -escasas- compañeras. Esto sobre todo ocurre en las carreras en las que la presencia masculina supera el 90% en las aulas. Es una pena que este tipo de casos se produzcan con total impunidad ya que, pese a que la mayoría de los compañeros son chicos amables e inteligentes que tratan por igual a sus compañeras, empañan las relaciones entre los estudiantes y dificultan el normal desarrollo educativo de sus compañeras. Desde la Delegación de la Universidad Politécnica de Madrid se creó este año una Subdelegación de Igualdad desde la que trabajamos por luchar y acabar con estos casos porque; aunque aislados y puntuales, es inconcebible que actualmente se produzcan en nuestra universidad.


¿Qué medidas crees que se podrían tomar para paliar esta situación?

Las medidas deberían tomarse desde todos los niveles. La universidad debería endurecer las medidas ante aquellos profesores y estudiantes que muestren este tipo de actitudes, no debiendo tolerar ningún tipo de violencia de género o discriminación de ningún tipo. Deberían destinarse más medios para luchar contra estos casos así como asignar más recursos de apoyo a las víctimas, garantizándose un proceso en el que se sienta segura y respaldada. Muchas veces no denuncian por miedo a represalias o a la indiferencia de un sistema que, en ocasiones, no les respalda.

Retrocediendo en el camino, deberíamos desaprender para poder avanzar; abandonar ciertas costumbres y hábitos que se aceptan con normalidad y que, inconscientemente, como sociedad, sólo ayudamos a normalizar la desigualdad. Seguimos educando a los más pequeños en un entorno en el que, aunque no lo parezca, los hombres no son iguales que las mujeres. Hay que cambiar el modelo y hay que empezar a romper con los estereotipos, los micromachismos y los techos de cristal. Y con tantas otras cosas.


¿Te ha parecido interesante este contenido? ¡Descubre el resto de Women at Technology!

boton inicio