Ruth Blasco: "El mundo de la Prehistoria es de las mujeres"

  • Jueves, 18 Enero 2018
Ruth-Blasco WOM

Ruth Blasco es investigadora en Tafonomía en el CENIEH (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana). En él se dedica a observar bajo el microscopio los restos fósiles hallados en los yacimientos arqueológicos. Además, es mentora del proyecto STEM Talent Girls, en el que inspira a las niñas y jóvenes interesadas en las carreras de ciencias.

Por todo esto, ha sido una de las mujeres profesionales del mundo STEM que ha colaborado con nuestro blog, Mujer Tech. En su post puede saber más sobre su trabajo del día a día


Cuéntanos sobre tu trayectoria en el mundo de la arqueología. No parece ser un campo sencillo. ¿Cuáles han sido tus pasos hasta llegar donde estás ahora?

Mi abuela materna fue la primera en saber que quería ser arqueóloga. Yo tan sólo tenía 12 años, pero la idea rondaba mi cabeza desde que mi profesora de E.G.B. dio una clase sobre un periodo llamado Paleolítico y unas gentes prehistóricas de las que, por aquel entonces, apenas se sabía nada.

Para poder formarme como arqueóloga tuve que marcharme de mi ciudad natal, Cuenca, y desplazarme a Valencia para hacer la Licenciatura de Historia en la Facultat de Geografia i Història de la Universitat de València. Allí empecé a excavar desde el primer año de carrera y me vinculé a algunos proyectos de excavación, como por ejemplo el de la Cova del Bolomor, uno de los yacimientos con las evidencias de uso controlado del fuego más antiguas de Europa y del que hoy soy codirectora.

Las casualidades hicieron que parte del equipo de Juan Luis Arsuaga, codirector de las excavaciones de Atapuerca, se alojase en el colegio mayor donde yo me hospedaba durante el curso académico en Valencia. Allí coincidimos por puro azar, y así comenzó mi historia con el gran proyecto que es Atapuerca, el cual ha forjado en gran medida mi carrera tanto científica como personal. Precisamente allí, excavando en Atapuerca, fue donde descubrí la especialidad a la que quería dedicarme –la Tafonomía.

Cuando acabé la carrera de Historia en Valencia, yo quería continuar formándome y por qué no, hacer un doctorado. Así que de nuevo me trasladé sin ningún miedo, esta vez a Tarragona, pero concienciada de que no tenía apoyos económicos y que, por tanto, tenía que trabajar duro y aplicar a cualquier beca o ayuda predoctoral que se convocase. Fueron años complicados, recibí un "No" tras otro. Y entre tanto "No", el último año en el que por normativa podía solicitar ayudas de investigación, fui por fin seleccionada para una beca predoctoral FI por la Generalitat de Catalunya. Esto me permitió entrar en proyectos de forma oficial y defender con éxito mi tesis doctoral en 2011, la cual trataba de explorar la dieta cárnica de las poblaciones humanas del Pleistoceno medio europeo tomando como ejemplo el nivel TD10-1 de Gran Dolina de Atapuerca (Burgos) y la Cova del Bolomor (Valencia).

Pero cuando parecía que el mayor logro era defender la tesis, llegó el día después de la defensa, y ¿ahora qué? Ahí comprendí que el "título de Doctor" era sólo un paso más en esta carrera de fondo que es la ciencia. Había que volver a empezar. Otra vez a solicitar ayudas, ésta vez postdoctorales, y ésta vez eran, quizás si cabe, más competitivas y con la exigencia de tener que salir fuera del estado español.

En esta etapa tuve más suerte y sólo pasé un año en paro. Conseguí una beca postdoctoral y la primera parte de la beca la pasé en el Gibraltar Museum (Gibraltar) analizando colecciones tan impresionantes como las de Gorham's Cave y Vanguard Cave donde se registran las últimas evidencias de neandertales y de obligado estudio para todos aquellos investigadores que se interesen por la extinción de los neandertales. La segunda parte la pasé a caballo entre la Universitat Autònoma de Barcelona y estancias en la Universidad de Tel Aviv (TAU), en Israel, a la que sigo vinculada por el proyecto Qesem Cave –un yacimiento israelí espectacular de más de 400 mil años de antigüedad y con unos conjuntos faunísticos que reflejan comportamientos y estrategias de subsistencia muy avanzadas a su época (si tomamos como referencia la Península Ibérica). Fue una suerte cuando contactaron conmigo desde el Departamento de Arqueología de la TAU para ser la encargada de llevar los estudios tafonómicos en este yacimiento, ¡todavía no me lo creo! Ahora paso estancias cada año en Israel para analizar sus impresionantes materiales, sintiéndome realmente afortunada.

Ruth-Blasco-COVA

Pero la postdoctoral también se acabó pasados los tres años. Había que volver de nuevo a empezar. Otra vez a solicitar ayudas y/o contratos. Otra vez...

Trabajando en la última excavación del verano, en 2015, un compañero científico de la Universidad Complutense de Madrid, al que admiro profundamente, me avisó que había salido un contrato de investigación en Tafonomía en el CENIEH. Desde ese momento tuve claro que había que intentarlo –no siempre aparece un contrato para investigar en lo que te has formado en un país en el que lamentablemente se apuesta muy poco por la ciencia y la investigación, y menos en un campo como la Arqueología.

Así que, reuní los papeles, rellené los documentos e hice el proyecto en tiempo record. Afortunadamente y casi sin creérmelo, fui la elegida entre los muchos candidatos que nos presentamos. No os podéis ni imaginar la emoción... ¡ahora podía continuar investigando! Eso sí, tenía que volver a cambiarme de ciudad, pero esto ya era algo a lo que estaba acostumbrada.

Y como si de un déjà-vu se tratase, se iniciaba otro comienzo. Pero... ¿sería la meta? La verdad es que no lo sé. Si algo me ha enseñado el camino que he seguido hasta ahora es que esto es una verdadera carrera de fondo, en la que vas dando cada día pequeños (o grandes) pasos, en la que hay siempre que seguir avanzando, seguir aprendiendo y seguir enseñando a los que vienen detrás. "Seguir y seguir"... quizás eso podría resumir en pocas palabras mi historia. Y pensad que si tanto hay que "seguir" –y esto vale para cualquier carrera–, mejor que sea en lo que uno le apasiona, ¿verdad?

A día de hoy soy de las afortunadas que pueden decir que han conseguido trabajar de lo que les gusta. He conseguido disfrutar con mi trabajo y pensar que todo el camino hasta llegar aquí ha merecido la pena.

¿Qué fue lo que más te llamó la atención de tu especialidad, la Tafonomía?

La Tafonomía me ha permitido trabajar tanto en campo como en laboratorio, y estudiar los fósiles que más me fascinan: los restos faunísticos.

En mi trabajo diario, más que conocer cómo era la fauna prehistórica, me dedico a reconstruir cómo se han formado las acumulaciones faunísticas de los yacimientos arqueológicos. Esto lo hago a través de las marcas y alteraciones estructurales que observo sobre los huesos. Fue precisamente esto lo que me enganchó a mi disciplina. Hasta el hueso más pequeño recuperado en un yacimiento esconde historias que te pueden explicar quién o qué lo ha traído hasta allí. Y no sólo eso, sino que puedes averiguar qué le pasó mientras comenzó su enterramiento.

Háblanos sobre los proyectos que te ocupan ahora mismo. ¿En qué consisten?

Hay dos proyectos principales en los que estoy trabajando ahora mismo y que ocupan todo mi tiempo: uno centrado en las estrategias de subsistencia de los homínidos del linaje Neandertal, comenzando por una cronología en torno a los 300-400 mil años hasta los 30 mil años, y abarcando desde Próximo Oriente hasta Gibraltar; y otro, más experimental, explorando las interacciones de homínidos y carnívoros durante el Pleistoceno utilizando la herramienta del actualismo.

 

 

¿Cuál es para ti la parte buena y cuál la mala de la ciencia?

La ciencia es imprescindible para nuestro desarrollo, y eso ya la hace excepcional. El problema es que apenas se está invirtiendo en ciencia. Todos sabemos cómo va la historia de nuestro país, y todos sabemos cómo se está privando cada vez más a sectores tan importantes como la sanidad, educación e investigación. Sin duda, la parte mala de la ciencia, es su financiación.

¿Qué personas en el mundo de la ciencia te inspiran?

Sin duda una las científicas que más me ha impresionado ha sido Marie Skłodowska-Curie, pionera en el campo de la radioactividad, primera persona en recibir dos premios nobel y primera mujer en ocupar un puesto de profesora en la Universidad de París. Su dedicación a la ciencia fue absoluta, llegando a convertir su proyecto de investigación en su proyecto de vida en un mundo en el que sólo los hombres alcanzaban los éxitos.

Si pudieras sentarte con tu yo de hace 15 años, ¿qué consejo le darías?

Haz exactamente lo que has hecho: "continua superando fases sin perder el ánimo". Eso sí, le diría que disfrutase más del momento, de cada instante del camino, que viviera más el presente y que no estuviera permanentemente preocupada por el siguiente paso.

¿Has visto en tu carrera o entorno algún ejemplo de discriminación en el sector STEM?

A menudo, con mi grupo de amigos y colegas de trabajo, comentamos que el mundo de la Prehistoria es de las mujeres. Sólo tienes que ir a una excavación paleolítica para darte cuenta que casi todas somos mujeres. Sí que es cierto que todavía predominan los hombres en la dirección de proyectos de investigación y excavación, pero esto es algo que poco a poco creo que está cambiando. Pero lo cierto es que el éxito del trabajo en mi campo corresponde a la interacción de buenos profesionales que trabajan juntos en equipos multidisciplinares, da igual que sean hombres o mujeres, lo importante es que sean los mejores en lo que hacen, que sean seleccionados en función de sus capacidades y cualidades, sin importar el género o la orientación sexual.

Sin embargo, sí que me gustaría realizar una reflexión. Las mujeres que estamos enroladas en las carreras científicas que siguen una trayectoria competitiva para conseguir primero una beca predoctoral, después una postdoc junior, luego una senior, hasta que con suerte a los 40 años quizás logras una estabilidad económica, tenemos una clara desventaja, y es que a menudo no podemos pararnos y ser madres. La maternidad supone evidentemente una interrupción en tu carrera por cuestiones tan obvias como que el embarazo y los meses siguientes al nacimiento del bebé pueden suponer un parón en tu investigación, lo cual inevitablemente queda reflejado en tu producción científica. Si no publicas y sigues aumentando tu CV, quedas en desventaja cuando compites por un puesto, una ayuda o un proyecto frente a un hombre con exactamente las mismas cualidades intelectuales que tú.

¿Qué medidas crees que se podrían tomar para paliar esta situación?

Personalmente desconozco las medidas concretas que se podrían aplicar, pero lo que tengo claro es que por el camino actual no debemos continuar. Es importante que el Sistema de Ciencia Español, la comunidad científica y la sociedad en general reflexione sobre esto y busque soluciones a un hecho tan tangible como es la maternidad y su conciliación laboral. Los comités, las empresas, etc, deberían por lo menos valorar el parón que supone la maternidad y la dificultad posterior de compaginar ambos escenarios (investigadora-madre). Sin duda, se deberían articular medidas concretas para compensar esta situación, equilibrando la balanza entre hombres sin cargas familiares o mujeres que deciden no ser madres, con aquellas que sí deciden serlo.


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