Ana Sarmiento: “La mujer millennial no ve las limitaciones de género que ven la mayoría de las mujeres mayores de 40”

  • Martes, 21 Marzo 2017

Ana Sarmiento millennialsExperta en la generación de los millennials y dedicada a su integración en el mundo de los negocios, Ana Sarmiento explica las diferencias en la forma de trabajar entre una empresa tradicional necesitada de digitalización y unos nativos digitales que han nacido con una tablet debajo del brazo. Entre otros asuntos, analiza en estas líneas la integración de la mujer millennial a las profesiones STEM.

WOMENALIA.- ¿Por qué decidió dedicarse a integrar el estilo de vida millennial al mundo de los negocios?
ANA SARMIENTO.- Porque haciendo mi trabajo organizacional en liderazgo comencé a observar que lo que separaba a los grandes líderes de los que no lograban conectar con sus equipos era la dificultad para adaptarse a la nueva fuerza laboral. Los directivos de bajo desempeño se resistían a la nueva forma de trabajar y pretendían moldearlos a su estilo de trabajo. Eso me animó a buscar formas de cerrar las brechas intergeneracionales y crear estrategias para integrar el estilo de vida millennial al mundo de los negocios. Me parece importantísimo que puedan encajar en un sistema productivo que no fue creado para ellos, pero del cual comenzarán a hacerse cargo muy pronto.

W.- ¿Está la mujer millennial más preparada para las profesiones STEM que van a copar en muy poco tiempo las ofertas de empleo?
A.S.- ¡Tanto como los hombres! Hoy en día el 60% de los estudiantes universitarios en Europa son mujeres. Excluirlas de las contrataciones implicaría para las empresas reducir su fuerza laboral a un 40%.

W.- ¿Y tiene esta mujer profesional nuevas o diferentes capacidades para hacerse valer y alcanzar puestos de decisión en empresas del sector STEM?
A.S.- Están igual de equipadas. Antes de la emancipación de la mujer en los sesenta no teníamos acceso a la misma educación, ni las organizaciones estaban acostumbradas a interactuar con nosotras en posiciones de cierto rango. Recordemos que en esa época ni siquiera teníamos derecho al voto, que hoy damos por descontado. Durante los ochenta las mujeres nos abrimos camino en el mercado laboral y hoy en día hemos comenzado a ocupar cargos directivos. Incluso Alemania, uno de los países más sólidos de Europa, tiene como líder a una mujer desde hace 15 años. Yo creo que la parte más difícil ya ha sido labrada y tenemos que estar muy agradecidas a nuestras madres y abuelas. Además, tener muy presente que aunque hayamos sufrido la desigualdad en el pasado, eso no significa que las condiciones se mantengan. El avance de la igualdad de género durante los últimos 50 años ha sido impresionante y en nuestras manos está no seguir alimentando las limitaciones de algunos trogloditas, ni los valores que sembramos en nuestras hijas. Los límites de lo que podemos lograr residen en gran parte en nuestra mente.

W.- ¿Está la mujer millennial dispuesta a conciliar para crecer profesionalmente aunque tenga hijos, o seguirá siendo una de las causas más frecuentes de abandono laboral?
A.S.- Eso fue el gran dilema para la generación X, es decir las nacidas entre 1963 y 1979. Fuimos la primera generación de mujeres en entrar al campo laboral y teníamos la responsabilidad de liderar este movimiento y demostrar que éramos iguales que los hombres. Pedir permisos para atender las labores de madres o amas de casa causaba conflicto. Sin embargo, a los millennials –los hijos de esta generación– la ausencia de sus padres no les sentó tan bien y hoy en día ni hombres ni mujeres están dispuestos a sacrificar su vida familiar por el trabajo. Esto es justamente uno de los asuntos que mayor conflicto organizacional están causando, ya que no quieren que sus hijos padezcan lo mismo. Ellos luchan por una integración de la vida personal y profesional, que no es lo mismo que el balance del que se ha hablado en las últimas décadas. Integración personal-laboral significa que si el trabajo se mete en mi vida privada y debo responder correos electrónicos y mensajes fuera del horario de oficina, mi vida privada también se puede mezclar con las horas laborales. Aunque lentamente, las organizaciones comienzan a adaptarse.

millennialsW.- ¿Qué caracteriza a los millennials?
A.S.- Son la generación más estudiada de la historia y necesitan aprender. Para ellos tener una carrera universitaria, mínimo dos idiomas y conocer varios países representa un común denominador. No saben pasar sus días en ambientes que no estimulen su aprendizaje, no les aporten o no permitan su desarrollo. Crecieron en un mundo de cambios muy rápidos y están siempre listos para adaptarse. Quieren toda la información al alcance de un clic, se ejercitan más y comen mejor que las generaciones anteriores.

W.- Y ¿qué caracteriza a la mujer millennial?
A.S.- La mujer millennial no ve las limitaciones de género que ven la mayoría de las mujeres mayores de 40. Les inculcaron valores de igualdad, no sólo de género, sino también de raza, preferencia sexual y, en general, en todo campo. Creen que tienen las mismas oportunidades y derechos que los hombres y se mueven por el mundo con esta seguridad que no caracteriza a las mujeres mayores de 40. ¡Esto es bueno! Parte de lo que obtenemos del mundo es por la forma en que nos proyectamos.

W.- ¿Qué hace tan diferentes a los millennials para requerir de un apoyo a su integración laboral?
A.S.- Desde pequeños han contado con soporte para superar sus limitaciones tanto emocionales como intelectuales. Sus padres les buscaron tutores, coaches y terapistas, y ahora esperan este tipo de apoyo de sus jefes y empresas. Les inculcamos que lo más importante era su felicidad y están convencidos de ello. Por eso luchan ferozmente por la plenitud laboral y pueden llegar a pasar por encima de otros para satisfacer sus deseos personales o alcanzar sus metas. Están acostumbrados a estar entretenidos, y el 80% quiere marcas que lo entretengan y esto incluye la marca de su empleador. Son digitales y creadores innatos de contenido. La tecnología les permite expresar su potencial creativo en formas que hubieran sido inimaginables para nosotros, y tienen la necesidad de participar en la cocreación de marcas y productos de las empresas para las que trabajan. Tienen sentido de comunidad y globalización. No tienen problemas en relacionarse con desconocidos en cualquier parte del mundo y desarrollar proyectos juntos. Si la empresa no satisface sus necesidades, ven natural usar la red para buscar oportunidades mejores. La competencia ha dejado de ser local. Las fronteras para ellos no existen.

W.- En esa “batalla” entre empresas y millennials, ¿quién impondrá finalmente su estilo?
A.S.- En el largo plazo, los millennials. Si hasta hoy las culturas organizacionales tienen un estilo más tradicional es porque la fuerza laboral estaba en su mayoría compuesta por baby boomers, que son los trabajadores nacidos antes de 1963. Sin embargo, en 2016 se igualaron las proporciones y a partir de ese momento los millennials vienen aumentando y los baby boomers disminuyendo, porque se encaminan al retiro. Los pronósticos apuntan a que en 2025 representarán el 75% de la fuerza laboral y el estilo de trabajo de las empresas tendrá que ser el que les sea cercano a su corazón. Muy posiblemente para ese entonces, tanto la gerencia como el área de recursos humanos serán millennials también.

W.- ¿Qué pasará con quienes se resistan al cambio?
A.S.- Que tendrán dificultad tanto para fidelizar a sus empleados como para formar a los futuros directivos. Sin recurso humano una empresa no puede producir ni apalancar la operación, la sobrevivencia económica se volverá misión de titanes.

W.- ¿Qué pueden aportar las mujeres millennials a las empresas?
A.S.- Sus talentos, siempre y cuando sean conscientes de ellos. Lo triste es que la mayoría de las veces no somos consientes de nuestra propuesta de valor. Han sido muchas las veces que he trabajado con mujeres que me dicen que no saben qué tipo de empresa les gusta, ni qué las hace diferentes de los demás profesionales del mercado. Hasta que nosotras mismas nos adueñemos de nuestras fortalezas y cómo podemos aportar valor al trabajo, ya sea que lo hagamos por cuenta propia o por cuenta ajena, nadie nos va a valorar.


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