Las mujeres no logran el mismo reconocimiento que los hombres

  • Miércoles, 15 Marzo 2017

Elinor OstromElinor Ostrom, premio Nobel de Economía en 2009.Los premios concedidos por jurados son una interesante vara para medir el avance de la igualdad de género en el mundo. Concretamente, en España hay relevantes premios científicos que, una vez más, muestran muy poco reconocimiento hacia la mujer. Por ejemplo, los prestigiosos premios Rey Jaime I, que entregan la Generalidad Valenciana y la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados, tienen sólo a cinco mujeres en un palmarés de 64 nombres que se inauguró en 1989.

También destacan los diez premios de Investigación que otorga el Ministerio de Educación, todos ellos con nombres de prestigiosos científicos del género masculino. Seis de ellos nunca han galardonado a una mujer, y los otros cuatro se reparten a las siete agraciadas:

  • Carme Estellés Pérez, Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal en 1965.
  • Margarita Salas, Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal en 1999.
  • María Ángeles Durán, Premio Nacional de Investigación Pascual Madoz en 2002.
  • María Vallet, Premio Nacional de Investigación Leonardo Torres Quevedo en 2008.
  • Aurora Egido, Premio Nacional de Investigación Ramón Menéndez Pidal en 2008.
  • María Blasco, Premio Nacional de Investigación Santiago Ramón y Cajal en 2010.
  • Violeta Demonte, Premio Nacional de Investigación Ramón Menéndez Pidal en 2014.

 

Los Príncipe de Asturias tratan de feminizarse

En España siempre se tiende a comparar los premios Nobel con los Príncipe de Asturias, que en los últimos años han cambiado de género y parece que ya desde su instauración en 1981 han sido relativamente más igualitarios que sus congéneres nórdicos. Claro, que en este caso se trata de ocho categorías entre las que sólo una, Investigación Científica y Técnica, se puede considerar STEM.

Los premios hoy denominados Princesa de Asturias han reconocido a 41 mujeres en 35 años, pero la cifra puede resultar un poco engañosa si vemos que en determinados momentos han parecido tomar carrerilla para ponerse a bien con la mitad femenina. Así, por ejemplo, en 1991 cuatro cantantes líricas compartieron el premio de las Artes, mientras que en 1998 el galardón a la Cooperación Internacional se repartió ex aequo entre siete mujeres. Por contra, algunos años la cuota femenina se fue de vacío, como ocurrió, recientemente, en 2007 y 2011.

En la mencionada categoría de Investigación Científica y Técnica, los premios Princesa de Asturias han llevado nombre de mujer en sólo tres ocasiones:

  • Jane Goodall en 2003 por su trascendental aportación científica para comprender las raíces del comportamiento y la cultura humana.
  • Linda Watkins en 2010, junto a dos compañeros de investigación, como referentes mundiales de la neurobiología sensorial.
  • Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna en 2015, por haber desarrollado una tecnología de edición genómica que permite reescribir el genoma y corregir genes defectuosos con un nivel de precisión sin precedentes y de forma muy económica.

 

Los Nobel, el referente inevitable

El premio Nobel es una referencia muy significativa para comprobar la desigualdad que se sigue produciendo en la cima de las profesiones científicas.

Desde su instauración en 1901 y hasta el año pasado, la fundación Nobel ha reconocido a 48 mujeres frente a 833 hombres. Una de ellas, eso sí, lo obtuvo dos veces. Fue Marie Curie, premiada con el galardón de Física en 1903 y el de Química en 1911. Se llevaba a casa, de esta forma, dos de los únicos cuatro premios Nobel concedidos a mujeres hasta 1920. Quince años más tarde, su hija Irene siguió sus pasos por la alfombra roja para recoger otro Nobel de Química.

Aunque se ha producido un significativo repunte en las últimas décadas, lo cierto es que hay años, como 2010 y 2012, en los que ninguna fémina vio reconocida su carrera profesional por esta institución.

Entre los premios Nobel femeninos, la mayoría, 16, fueron de la Paz, seguidos de los 14 en Literatura, y tan sólo 19 llegaron en las categorías STEM: 12 en Medicina –los últimos en 2014 y 2015–, cuatro en Química –dos de ellos para las Curie–, dos en Física –que se resiste desde 1963– y uno de Economía en 2009.

Para la historia quedan hechos tan sorprendentes como que el libro Historia monetaria de Estados Unidos 1867-1960 sirviera como argumento para otorgar el Nobel de Economía a uno de sus dos autores, Milton Friedman, mientras que su otra autora, Anna Schwartz, quedó relegada al olvido.

Premios tan relevantes como los Nobel y los Princesa de Asturias tienen la responsabilidad de contribuir a la igualdad de género con una vía más para crear referentes femeninos que animen a las niñas de hoy a optar por profesiones STEM en el futuro.


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