Belén Masiá, Doctora en Ingeniería Informática por la Universidad de Zaragoza

  • Jueves, 13 Octubre 2016
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Belén Masiá es Doctora en Ingeniería Informática por la Universidad de Zaragoza. A lo largo de su carrera investigadora ha trabajado en instituciones internacionales de la talla del MIT en EEUU, o el Max Planck Institute en Alemania. Belén es actualmente investigadora y profesora ayudante doctora del Departamento de Informática e Ingeniería de Sistemas de la Universidad de Zaragoza y miembro del I3A (Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón). Además, es miembro del panel editorial de dos revistas internacionales, de múltiples comités científicos, y co-presidenta del Congreso Español de Informática Gráfica 2016. Su trabajo investigador ha recibido numerosos premios que incluyen el MIT Technology Review a Innovadores Menores de 35 en España, un premio Eurographics a la mejor tesis doctoral europea en gráficos, el Premio al Joven Talento Investigador de los Premios Tercer Milenio, o una NVIDIA Graduate Fellowship dotada con 25000 dólares.

Belén se dedica a la investigación en imagen computacional, esto es, al desarrollo de técnicas que permitan capturar la mayor cantidad de información visual posible del mundo que nos rodea, y mostrarla de manera fiel a la realidad, con el objetivo final de que sea indistinguible de la misma. Esto conlleva el desarrollo de mejores cámaras fotográficas y dispositivos de visualización. Sus trabajos tienen aplicaciones en los campos de la realidad virtual y el entretenimiento, pero también en la industria o en la medicina.

WOMENALIA.- ¿Qué te motivó a estudiar una carrera científica?
 
BELÉN MASIÁ.- Desde siempre, me encantaba resolver problemas, y saber cómo funcionaban las cosas, o por qué sucedían ciertos fenómenos. Ante esto, era fácil saber que quería una carrera científica o técnica. Ganó la ingeniería por ese afán de no solo observar y entender, más propio de las ciencias puras, sino también de resolver problemas.
 
W.- ¿Qué consejos les darías a las jóvenes que están pensando en estudiar una carrera universitaria para que tengan entre sus opciones una carrera científica o técnica?
 
B.M.- Cualquiera con fascinación por el mundo que le rodea y con afán de respuestas es buen candidato para una carrera así. Son carreras duras, pero tremendamente satisfactorias y que en general tienen una clara salida al mundo laboral.
 
 
B.M.- Ojalá tuviese una respuesta definitiva. Yo creo que el problema está más en ingeniería que en ciencia, veo mucha más presencia de mujeres en este segundo ámbito. En cualquier caso, en mi opinión, hay dos razones principales que además están relacionadas entre sí. Primero, faltan "role models", modelos. Las personas nos movemos en parte en base a quién vemos a nuestro alrededor, y si no son visibles las grandes mujeres científicas o ingenieras, muchas niñas ni se plantean que ellas pueden serlo. Es simple pero sucede. Segundo, no se fomenta lo suficiente en las escuelas y se ve como algo "de chicos". En mi área, informática, el gap entre hombres y mujeres no solo no disminuye, sino que está creciendo desde los años 80 a la actualidad, es decir, hay menos graduadas en informática (en porcentaje) ahora de las que había entonces (ha bajado del 37% al 18% en EEUU). Hay una iniciativa fantástica allí para acercar a niñas al mundo de la informática, llamada Girls Who Code. Hay que centrarse en los colegios: la mayor caída en el interés en informática se produce en la franja de 13 a 17 años. El número de niñas participantes en esta iniciativa ha pasado de 20 cuando se creó en 2012, a 10.000 en 2016. Por supuesto, aún no sabemos si tendrá un efecto en la elección de la carrera de estas niñas, pero necesitamos este tipo de cosas. Necesitamos acercarlo a las niñas (a los niños también, claro) desde pequeños y que vean todo lo que pueden hacer.
 
W.- Un gran volumen de ofertas de trabajo no se cubren por falta de profesionales especialistas en las TIC, ¿cómo se puede eliminar esta brecha profesional en la actualidad?
 
B. M.- Sí, es curioso cómo a pesar de que la demanda crece, los estudiantes no se animan a seguir este tipo de carrera profesional. En mi área, en informática, falta mucha formación en los colegios e institutos. Con excepciones, lo que saben cuando yo les veo por primera vez, al llegar a la universidad, es muy poco o nada. Y si saben algo más es porque son autodidactas. Es increíble que con el papel que juega la informática, y las TIC en general, en la sociedad de hoy en día, no se hayan adaptado los planes de estudio de los centros de primaria y secundaria a esta realidad. Necesitamos que eso cambie y que cobre más importancia en la educación.
 
Es increíble que con el papel que juega la informática, y las TIC en general, en la sociedad de hoy en día, no se hayan adaptado los planes de estudio de los centros de primaria y secundaria a esta realidad
 
 
B.M.- En mi opinión somos igual de válidas que los hombres. En cuanto a inteligencia analítica, memoria, creatividad... iguales. Quizá somos más conservadoras y perfeccionistas, pero creo que eso es producto del entorno. De ahí mi respuesta.
 
W.- Ingeniera industrial por la Universidad de Zaragoza y doctora en Ingeniería Informática, ¿Cómo comenzó tu trayectoria profesional?
 
B.M.- Pues una cosa llevó a la otra. He tenido la suerte de hacer siempre lo que me gustaba. A veces me ha costado un poquito más, incluyendo tener que irme de España, y a veces menos. En el caso del comienzo en la investigación, empecé haciendo trabajos de visión por computador porque me gustaba mucho todo el tema de las cámaras: me fascinaba el ojo humano, cómo vemos e interpretamos escenas y la idea de poder dotar a las cámaras de más posibilidades que simplemente capturar fotografías.
 
W.- Detectar y paliar discapacidades visuales, háblanos de tus investigaciones, ¿en qué estado se encuentran?
 
B.M.- Por la situación aquí, tuve que irme fuera de España a trabajar, momento en el que todo sufrió un giro y mis proyectos y prioridades cambiaron, en parte por elección pero sobre todo por necesidad. Es el problema de la investigación en España hoy en día: si no hay cierta estabilidad, es muy difícil llevar a cabo proyectos de envergadura que requieren varios años de desarrollo. En cualquier caso, estamos ahora centrados en el diagnóstico temprano de problemas visuales en niños y bebés. Progresan, que no es poco, y aunque aún no hemos publicado más que resultados preliminares esperamos grandes cosas de este proyecto.
 
W.- Adobe, Disney, Nvidia o Google están financiando vuestros proyectos, ¿cómo se trabaja con estas grandes compañías?
 
B.M.- La experiencia es muy positiva. Tengo la suerte de formar parte de un grupo de investigación con un montón de investigadores buenísimos que nos permite hacer proyectos con empresas de este nivel. Desde nuestro punto de vista la enorme ventaja de estas es que tienen un tamaño suficientemente grande como para dedicar una cantidad muy importante de recursos a investigación, y no solo a investigación a corto plazo sino también a medio o a largo. Se pueden permitir invertir en algo que no irá a producto final hasta dentro de muchos años, o que quizá no vaya nunca.
 
W.- ¿Qué obstáculos encuentran las mujeres a la hora de escalar posiciones en sus carreras científico-técnicas? ¿Qué soluciones se pueden plantear al respecto?
 
B.M.- El mayor obstáculo es la asunción de que es la mujer la que tiene que llevar todo el peso de la familia. En un entorno tan competitivo como este, la conciliación laboral y familiar es un mito. Las propuestas son muchas, por ejemplo, la igualdad de bajas por nacimiento para hombres y mujeres.
 
W.- ¿Te has encontrado algún obstáculo a la hora de realizar tus investigaciones?
 
B.M.- Por supuesto. El principal, la estabilidad y la financiación. Otro, la dificultad en España para reclutar talento investigador. No somos un país que fomente la investigación, pero ya no hablo solo de dar más o menos financiación a la misma (estamos en la parte baja de la tabla europea en inversión en I+D en porcentaje del PIB), sino de facilitar y apoyar a los investigadores: una legislación que contemple este tipo de trayectoria, más facilidad para contratar investigadores excelentes que vengan del extranjero, etc.
 
W. -¿Cómo ves el futuro de la investigación en España? ¿Qué país es para ti un referente en investigación?
 
B.M.- El futuro: gris oscuro casi negro, pero con firme determinación de hacer lo posible porque se vaya pintando de blanco. El tema es que incluso si ahora se volviese a invertir en investigación, que está por ver, es un error pensar que se puede parar la investigación cinco años, dejarla sin financiación, y a los cinco años volver a inyectar y esperar que volvamos a estar al nivel que estábamos. No solo no estaremos a ese nivel (que sería el de 5 años atrás, cosa que en investigación es una vida), sino que estaremos muy por debajo porque estos años han hecho que se destruyan muchos grupos de investigación. Aun así intentamos ser positivos y pelear. Un país que es un referente es Alemania. El gobierno financia fuertemente tanto la investigación básica como la aplicada. Hay programas buenísimos instaurados, se fomenta la movilidad, la excelencia, se cuida al investigador...
 
Es un error pensar que se puede parar la investigación cinco años, dejarla sin financiación, y a los cinco años volver a inyectar y esperar que volvamos a estar al nivel que estábamos
 
En Estados Unidos también son buenísimos, pero ahora mismo tienen una tendencia un poco preocupante, al menos en mi campo: las grandes empresas están invirtiendo muchísimo en investigación, cosa que es muy positiva, pero están reclutando todo el talento investigador en detrimento de las universidades. Estoy totalmente a favor de que las empresas investiguen, y cuanto más mejor (y además, es una muestra clara de que lo invertido en investigación revierte en quien la impulsa, porque si no, no lo harían), pero la balanza público-privada está tan descompensada allí que puede convertirse en un problema que todo el conocimiento sea propietario y lo tengan unas cuantas empresas privadas.
 
W.- Premiada por la Asociación Europea de Informática Gráfica (Eurographics), entre otros reconocimientos como el Nvidia Graduate Fellowship por tu investigación en técnicas para desarrollar la computación visual; o el MIT Technology Review a los innovadores menores de 35 años, ¿cómo te sientes ante estos merecidos reconocimientos?
 
B.M-.Es una gran satisfacción que reconozcan tu trabajo, y el de los que trabajan contigo. Por supuesto anima a seguir adelante, pero no trabajo pensando en estos premios.
 
W.- ¿Quién es para ti un referente en el mundo de la ciencia?
 
B.M.- No tengo un solo referente, ni mujer ni hombre. Sí hay muchísimas personas a las que admiro y que me inspiran para seguir adelante, anónimas y no anónimas. En particular, siento mucha admiración por las mujeres que se dedicaban a hacer ciencia en un mundo que apenas reconocía su capacidad para pensar, realizar un trabajo analítico, sacar conclusiones válidas... Además, sabían que muchas veces su trabajo no sería reconocido, que sería su jefe, su supervisor, el que se llevaría el mérito del trabajo, que con toda probabilidad no pasarían a formar parte de la historia. El ejemplo canónico es el de Rosalind Franklin y su contribución a capturar la imagen de una molécula de ADN (el Nobel se lo llevaron Watson, Crick y Wilkins). Pero yo me remontaría incluso antes, a las científicas del S. XVIII: Emilie du Chatelet, Caroline Herschel, Mary Somerville... en muchos de estos casos su entorno masculino más directo sí les apoyaba, pero eran tiempos en que la sociedad no concebía la existencia de mujeres científicas y las consideraba, en el mejor caso, segundonas o aficionadas. Hay que recordar que el ingreso de Marie Curie en la Academia de Ciencias Francesa fue rechazado cuando ya había ganado el Nobel de Física (aunque ahí no había solo motivos de género sino también políticos). Estas mujeres tenían muchísimo mérito y demuestran un gran amor por la ciencia.
 
W.- ¿Un sueño por cumplir?
 
B.M.- No tengo una respuesta porque no funciono en base a sueños. Suena raro, pero es que no pienso de esa manera. Yo voy caminando en una dirección, disfruto del camino, y si en un momento dado hay que cambiarla se cambia y se abre un nuevo camino. Claro que hay hitos, metas que quiero alcanzar en cada momento, pero no grandes sueños.
 

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