Cristina Aranda: "El mejor de los liderazgos es aquel que no habla de desigualdades".

  • Jueves, 23 Enero 2020
Cristina-Aranda

Cristina Aranda es cofundadora de Mujeres Tech, una asociación sin ánimo de lucro que tiene por objetivo promover iniciativas entre niñas, jóvenes y mujeres para aumentar la presencia femenina en el sector digital, estableciendo al mismo tiempo lazos con hombres dispuestos a generar la misma igualdad de oportunidad para las mujeres.

Cristina es una doctora en Lingüística Teórica y Aplicada, licenciada en Filología Hispánica que se ha reinventado, demostrando así que en la tecnología hay cabida para tod@s los perfiles. Ha cursado Máster en Internet Businnes y, en la actualidad, es directora del Módulo de Data in Real Life del Master Data Analytics del ISDI.

Al mismo tiempo, es asesora sobre Diversidad en las STEAM de diferentes stakeholders públicos y privados. Pertenece a la mesa de género de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales (Red.es) y será una de las ponentes en el próximo Congreso Mujeres en el Project Management organizado por el Chapter en Madrid del Project Management Institute que tendrá lugar en Madrid el próximo 5 de marzo.

Según tu experiencia, Cristina ¿qué pasos se están dando para promover la incorporación de las mujeres en la sociedad digital, así como en los estudios y profesiones tecnológicas? ¿Son suficientes?

Desde 2015, el año que nació MujeresTech, he visto que se han ido generando muchas y variadas iniciativas en diferentes ámbitos (asociaciones, instituciones públicas, empresas...), sin embargo echo de menos un plan a corto, medio y largo plazo donde todos o muchos agentes socio-económicos estemos implicados. Bien es cierto que el gobierno, desde 2018 está intentando definirlo, primero con el anterior gobierno del PP, que creó un grupo de expertas y expertos centrados en resolver la brecha digital y de género en tecnología, y que continúa con el anterior y actual gobierno del PSOE. Fruto de este comité y con la ayuda de consultoras, el pasado mes de marzo de 2019 se presentó el Libro Blanco de la Mujer en el ámbito tecnológico, en el que participamos. En él se exponen unas recomendaciones en diferentes ámbitos, educativo y empresarial, como es el desarrollo del pensamiento computacional en diferentes niveles educativos o el cumplimiento de las leyes de igualdad, entre muchas otras. En la actualidad, Red.es ha tomado la batuta de este grupo y ampliándolo con agentes de diferentes ministerios, pero aún así echo de menos un equipo que lidere la gestión del cambio social (brechas digitales y de género) con impacto positivo en nuestra economía, que cuente con un presupuesto definido y unos objetivos realistas, ejecutables y alcanzables.
Aún con esto, sí debemos apreciar que se están dando pasos en el ámbito político social y empresarial, cada vez son más las empresas que dan el valor que se merece a sus planes de diversidad e inclusión. Los pasos no tienen la velocidad que a mí me gustaría pero, al fin y al cabo, van haciendo camino al andar, parafraseando a Machado.

¿Cómo consideras que afecta la brecha digital a la diversidad?

La brecha digital es un 2x1 en la brecha socio-económica que nos afecta negativamente a las mujeres. Las competencias digitales, el acceso al conocimiento de la tecnología, el emprendimiento con base tecnológica o startups, la pobreza energética... tiene a la mujer por debajo siempre de los datos que corresponden a una sociedad igualitaria y próspera económicamente. La idea estereotipada de que los videojuegos, la robótica, la programación y demás áreas tecnológicas es cosa de chicos hace que muchas niñas y jóvenes no quieran acercarse al sector tecnológico. De ahí, que estemos perdiendo mucho talento al tiempo que ellas se están posicionando en un entorno con menos posibilidades laborales o de comenzar una empresa propia.
Pero con esto me estoy centrando en la diversidad de género, aunque hay muchas otras diversidades relacionadas con la identidad (orientación sexual, raza, cultura, religión...) además de las cognitivas (humanidades, salud, ciencias...) que enriquecen cualquier equipo, no solo a efectos de creatividad, eficacia y productividad, sino también a efectos personales, ya que en lo diferente podemos aprender el doble: primero, a cuestionar nuestras creencias y conocimiento y segundo a saber convivir y disfrutar de una sociedad cada vez más global, hiperconectada, como lo hace la digitalización.

Porque una educación basada en estereotipos tendrá parte de responsabilidad en fomentar el incremento de la brecha de género, ¿verdad?

workshop-MujeresTechSi analizamos nuestras fuentes de conocimiento y de aprehensión de la realidad desde peques y adolescentes observamos cómo tanto la familia y la escuela, como los medios de comunicación, series, películas, anuncios... proyectan mensajes estereotipados que van permeando en nuestra consideración hacia las niñas, jóvenes o mujeres. En los libros de texto de todas las áreas del conocimiento apenas aparecen un 8% de mujeres. Hay que inspirar a las niñas o jóvenes que pueden cambiar el mundo con la tecnología, su pensamiento o sus inventos como muchas mujeres han hecho a lo largo de la historia, al igual que hicieron Hedy Lamarr (inventora del Wifi), Gladys West (inventora de la geolocalización), María Moliner (autora del Diccionario del uso del español, el más editado)...
Para mostrar la necesidad de desaprender el cómo consideramos y predeterminamos a las niñas y a los niños, siempre hablo en mis charlas de que a muchas niñas se les llama "mandonas" mientras que a los niños, no. En cambio a estos se les llama "nenazas" si lloran o expresan sus emociones en público. Con esto, estamos recriminando a una niña por ser líder y al niño por tener inteligencia emocional, con el impacto futuro que tendrá esto. Hay que promover el mensaje de que ella también crea y él también cuida.
Además, es necesario que las mujeres ocupemos puestos de poder real, no representativos que simplemente valen para la foto... La estructura social es netamente masculina, de ahí que haya que replantearse esta estructura. Necesitamos estar y aportar nuestro talento en donde se toman las decisiones de alto impacto socio-económico. Para entender mejor esto, recomiendo el libro de Mary Beard Mujeres y poder, un glosario de porqués nos pasan las cosas que nos pasan a las mujeres, invitándonos a la reflexión constante desde una prosa ágil y didáctica.
Hay que hackear los estereotipos para crear una sociedad donde, como decía Rosa Luxemburgo, "seamos socialmente iguales, humamente diferentes y totalmente libres".

Actualmente tu trabajo se centra en el Desarrollo de Negocio para Europa en Taiger, empresa de Inteligencia Artificial especializada en la automatización del conocimiento y el procesamiento del lenguaje natural. ¿La IA puede ayudarnos a impulsar la igualdad y diversidad en las empresas eliminando sesgos inconscientes?

La inteligencia artificial opera con gran cantidad de datos, bien almacenados durante un periodo de tiempo, bien una ingente cantidad de datos generados en tiempo real, como ocurre en las redes sociales, los sectores de las telcos o energéticas, entre otras. Muchos de esos datos contienen los prejuicios de las personas que los producen, pensemos en las redes sociales, o la máquina al formular patrones para tomar decisiones lo hace aprendiendo de patrones socialmente mal compensados, casualmente siempre a favor del hombre blanco de mediana edad judeo cristiano heterosexual sin discapacidad, como ha ocurrido en muchos y sonados casos como el de una plataforma de búsqueda de empleo que a un mismo cv de un hombre se le ofrecían puestos más cualificados y más remunerados que, repito el mismo cv, si era mujer.

La IA no elimina los sesgos, ni el big data. Somos las personas que trabajamos con los datos y la IA quienes tenemos que eliminarlos.

Tenemos que saber el impacto socio-económico que tiene el no tener en cuenta la naturaleza, la calidad, la fuente... de los datos que se emplean para que un algoritmo decida si te dan o no una hipoteca, un crédito, un trabajo, un diagnóstico médico preciso y muchas más cosas en las que a día de hoy la IA, de forma silenciosa, decide en aspectos transcendentales de nuestras vidas.

Es necesario que los profesionales de IA tengamos un decálogo ético de buenas praxis y una regulación donde se salvaguarde en todo momento la privacidad y los derechos de los usuarios. En algunos foros se ha propuesto regular esta tecnología internacionalmente como se hace en la carta de los derechos humanos, en donde las reglas sean las mismas para todos y el centro de todos estos derechos seamos las personas.

¿En qué consideras que se debería basar un estilo de liderazgo que permita afrontar desafíos sociales derivados del incremento de las desigualdades?

En mi opinión, el mejor de los liderazgos es aquel que no habla de desigualdades porque trabaja continuamente en pro de la igualdad de oportunidades para cualquier persona, independientemente de su género, edad, orientación sexual... (diversidad de identidad) o formación (diversidad cognitiva). No es casual que las personas que más me han impresionado por su liderazgo a la hora de promover la igualdad y equidad en sus equipos han compartido varias cosas: humildad, saber escuchar y actuar en consecuencia, dejar que su buen hacer haga todo el ruido (nada de fotos ni exhibicionismos feministas fakes) y definir, ejecutar y evaluar acciones a nivel profesional y personal con el fin de evitar amiguismos que suelen hacer que los hombres tengan más opciones para crecer, entre otras cosas, y generar un ambiente inclusivo, donde cualquier gesto machista o maleducado sea recriminado públicamente. Una buena líder o buen líder es aquella persona que hace que lo que parece muy complejo y lejano sea muy sencillo y cercano, sin necesidad de artefactos. Si en las empresas se comenzara a evaluar y premiar a las personas que están dirigiendo equipos por su capacidad a fomentar la igualdad y la equidad seguro que veríamos muchos cambios.

¿Qué nos encontraremos el próximo 5 de marzo en el I Congreso Mujeres en el Project Management?

Mujeres PMA lo largo de mi ponencia trataré de mostrar que lo más importante de la tecnología es la persona. Nunca antes en la historia de la humanidad una tecnología había planteado tantos retos de naturaleza tan dispar como lo está haciendo la inteligencia artificial, uno de los principales motores de la actual revolución industrial que estamos viviendo. En mi presentación expondré cuáles son, en mi opinión, los retos más importantes que esta tecnología plantea y que debemos abordar con urgencia. Ante lo tremendista que esto pueda sonar, son muchas las cosas positivas que la IA está generando, una de ellas es el espacio de trabajo interdisciplinar que demanda. De hecho, por fin se le está volviendo a dar a las humanidades el incuestionable valor que tienen en el ámbito empresarial.