Ana Alemany, autora de Todos los caminos llevan a los polos

  • Miércoles, 17 Octubre 2018

Ana AlemanyAna Alemany.Todos los caminos llevan a los polos relata las historias de veinte mujeres que tienen o han tenido algo que ver con estas regiones, las más frías del planeta. Científicas o aventureras, pero siempre pioneras en un mundo, otro más, dominado por hombres. Su autora nos habla de este libro y de sus protagonistas.

WOMENALIA.- ¿Cómo surgió la idea de escribir este libro?
ANA ALEMANY.- Como surgen la mayoría de las anécdotas: ¡por casualidad! En Ediciones Casiopea tenemos una colección llamada Caminos, con la que en 2015 ganamos el prestigioso Latino Books Awards por el tratamiento que le damos a la mujer. Primero nos fuimos a África, luego a India. Estábamos reunidos un día el equipo, comentando el resultado de este último, y planeando adónde nos iba a llevar nuestro siguiente Camino. Y entre varias propuestas, alguien nombró los polos. Analizamos pros y contras y nos pareció un destino estupendo. Diferente y con muchas posibilidades de buenas historias, como así ha sido.

W.- ¿Cómo fue el proceso de selección de las veinte mujeres que lo protagonizan?
A.A.- Principalmente, historias que tocaran mi fibra sensible. Éste no es un libro científico... al menos, no exclusivamente. Sino humano. Queríamos contar desde el corazón de una mujer, su experiencia en lugares tan inhóspitos como son el Ártico y la Antártida. El proceso de investigación, de búsqueda y de selección fue, sin duda, lo más difícil. Además, quería que abarcara todo tipo de gente que hubiera pisado esas regiones por un motivo u otro, para que pudiera alcanzar a un mayor público objetivo. Cuento la experiencia de varias científicas, pero también de una capitana de barco polar, de una marinera y de varias familias que habitan el único poblado civil que hay en la Antártida, con el colegio para sus hijos, el supermercado y la iglesia. Son vidas y situaciones muy diversas, pero con un denominador común: los polos. El lugar menos imaginable, porque allí la vida es completamente diferente al resto del planeta. Y se me han quedado algunas en el tintero que me han dolido mucho, como Maggie MacDonell, profesora canadiense que recibió este año el Global Teacher Prize, el equivalente al Nobel de los profesores, con una historia maravillosa detrás, pero no me dio tiempo a ponerme en contacto con ella.

Pepita CastellviPepita Castellví.W.- ¿Cómo resumirías el valor que estas mujeres han aportado a nuestro conocimiento, cada una desde su particular parcela de conocimiento?
A.A.- Yo creo que hay una frase que lo resume a la perfección: “Lo importante es tener una idea y creer en ella. El resto es tan sólo trabajo”. Es una frase que repetía Pepita Castellví, una de las protagonistas del libro. Pepita ahora tiene 83 años y fue gracias a ella por lo que España actualmente tiene bases en la Antártida. Creyó en su proyecto y luchó por ello. Consiguió que España creara una base y, por consiguiente, nos pudimos adherir al Tratado Antártico. El problema es que muchas mujeres, por el hecho de ser mujeres, creen que su esfuerzo no va a servir de nada. Y abandonan el trabajo antes de acabarlo. Los tiempos están cambiando y debemos aprovecharlo. No hay que desanimarse si consideramos que nuestro trabajo es válido. No hay que caer en el victimismo. Hay que luchar. Y llegar al final. Es nuestra mejor baza.

Cayetana RecioCayetana Recio.W.- Entre las científicas, ¿qué perfil te ha resultado más llamativo?
A.A.- Bueno... parece que la palabra bióloga nos suena bastante, aunque en la Antártida signifique una caminata de dos horas de ida a la pingüinera y dos de vuelta diariamente para poder estudiar a esa comunidad de bajitos alborotadores; pero glacióloga parece como... no sé... te imaginas un enorme glaciar, un río helado en movimiento de varios kilómetros, y a una mujer encima, estudiándolo. ¡Guau! Ahí está Cayetana, encordada con un especialista de montaña y un militar, delante y detrás, con sus camprones y esquíes, y su pesado material científico. Y siempre, con una enorme sonrisa que te ofrece toda la calidez que necesitas ante los vientos huracanados de hasta 150 kilómetros por hora y esas temperaturas gélidas. O el de Vanessa y Belén, sismóloga y geodesia respectivamente. Estas dos profesiones se complementan, ya que una sismóloga estudia cómo respira un volcán, es decir, su movimiento sísmico. Y en geodesia se estudia la deformación de ese volcán. Son dos profesiones tremendamente atractivas, porque te enfrentas a gigantes peligrosos y enfurecidos como son los volcanes. ¿Quién dijo miedo? Pero mira, lo que no he encontrado en la Antártida han sido meteorólogas, no se por qué. Todos eran hombres.

W.- ¿Cómo puede cambiar un proyecto como Homeward Bound el papel de la mujer en la ciencia?
A.A.- Es algo muy novedoso. Nunca hasta ahora se había hecho algo igual. Su objetivo es conseguir que dentro de diez años haya unas mil mujeres relacionadas entre sí, con una elevada formación científica, que puedan influir y liderar en las decisiones políticas y sociales sobre el cambio climático. Durante un año, aproximadamente cien participantes seleccionadas entre muchas aspirantes de todo el mundo reciben formación especializada en técnicas de liderazgo, búsqueda de financiación, relaciones internacionales y gestión de equipos. El programa termina con tres semanas de estancia en la Antártida, alejadas de todo, conociéndose entre ellas y poniendo en práctica todo lo aprendido. Me parece un proyecto sensacional y que va a dar mucho que hablar en el futuro. ¡Imagínate! Mil mujeres conectadas entre sí, en las altas esferas, y con un objetivo común. ¡Si yo fuera el cambio climático, me echaría a temblar!

Chus LagoChus Lago.W.- ¿Alguna de las mujeres que aparecen ha renunciado a algún reto por considerarlo cosa de hombres?
A.A.- Las que yo he sacado en el libro, no. Pero, evidentemente, hay muchas que no aparecen porque precisamente no han alcanzado el puesto, ya que lo ha conseguido un hombre. Ante igualdad de condiciones, lo ha logrado un hombre. Pero, por ejemplo, Chus Lago fue la primera persona española que consiguió cruzar la Antártida sola y sin ayuda exterior humana o animal. Por eso sale en el libro. Pero también hemos de matizar que su gesta no es ni la mitad de conocida como lo habría sido si el que lo hubiera realizado fuera un hombre. Eso es una realidad, y debemos luchar contra ello sin ese feminismo mal entendido que utilizan unos pocos y que tanto daño nos está haciendo.

Portada Todos los caminos llevan a los polosW.- ¿Crees que estos perfiles servirán para animar a las niñas a elegir carreras STEM y dejar de lado el estereotipo de que son para hombres?
A.A.- Las carreras STEM combinan ciencia, matemáticas, tecnología e ingeniería. Es cierto que actualmente, la rama de tecnología en los colegios está repleta de chicos, pero en las de ciencia es al contrario. Es función de todos hacerles ver que una carrera con todas esas variantes sería perfecta para ellas también. Las protagonistas de mi libro lo han logrado. Y algunas, como Pepita Castellví, en una época en que las mujeres no estaban ni siquiera bien visto que estudiaran una carrera. Pero se puede, “lo importante es tener una idea y lo demás es sólo trabajo”, “se abrió una puerta”, o “alcanzar una cima es lograr un reto pero perder un sueño”. Son frases de ellas. Demuestran que poco a poco, el papel de la mujer se va haciendo más visible. Queda mucho camino por recorrer, pero... indiscutiblemente, ya no estamos bajo el cartel de salida. A lo lejos empieza a vislumbrarse el de meta. Sigamos adelante porque lo estamos haciendo muy bien.


¿Te ha parecido interesante este contenido? ¡Descubre el resto de Women at Technology!

boton inicio