Correr no es un juego

  • Viernes, 13 Noviembre 2015
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El pasado domingo tuvo lugar la mítica carrera Behobia-San Sebastián con un record de asistencia: 34.000 corredores que salieron a recorrer los 20 kilómetros que separan el barrio irunés de Behobia, del centro de San Sebastián, con temperaturas de hasta 30 grados. La preparación física jugó un papel fundamental en el rendimiento de los corredores, y algunos tuvieron que parar o retirarse ante la dureza del recorrido.

La pregunta es: ¿estamos perdiendo el respeto a correr?, ¿cualquiera puede participar en una carrera sea de la distancia que sea?

1. Correr no siempre significa salud

Parece evidente que hacer ejercicio es bueno para nuestra salud. Nos ayuda a perder unos kilos de más, a estar ágiles, a eliminar grasa de nuestro organismo, a prevenir enfermedades... Sin embargo, salir a correr y tener salud no siempre van de la mano.

Cuando buscamos rendimiento, cuando buscamos conseguir una determinada marca en una carrera, sometemos el cuerpo a un estrés que difícilmente es compatible con la salud. Hacer una tirada de 30 kilómetros para preparar una maratón o poner nuestro corazón a 190 o 200 pulsaciones difícilmente puede ser compatible con una actividad saludable. Y, sin embargo, es hacia donde se encaminan la inmensa mayoría de los corredores populares.

Correr para encontrarnos mejor, para estar más saludables, se ha convertido en una auténtica batalla por superarse a uno mismo y, siempre que se pueda, a los demás. Queremos ir un paso más allá. Correr no uno, sino cinco maratones al año. Correr ultramaratones, y maratones de ultramaratones. No importa si hasta hace apenas unos meses nos pasábamos los días, las semanas o los meses tirados ante un sofá. Vamos a pasar de cero a 100 en un abrir y cerrar de ojos.

1511-dos2. Conseguir resultados rápidos en poco tiempo

En 'Confesiones de una runner' (Ed. Larousse), correr nos enseña a ser constantes, a ser disciplinados, a superar la pereza. Sin embargo, queremos conseguir buenos resultados en tiempo récord, y para ello, sometemos a nuestro cuerpo a todo tipo de entrenamientos: series, 'fartleks', cuestas, fuerza…

Si hace un año corría mis primeros 10 kilómetros en 60 minutos, y ahora ya bajo de 50, ¿cómo no voy a ser capaz de bajar otros 10 minutos si me 'machaco' seis días a la semana y me pego unas palizas monumentales, entrenando incluso dos veces al día?