Cómo convertir un despido en oportunidad

  • Lunes, 28 Noviembre 2016

mujer profesionalAnte el proceso a priori traumático de reestructuración de una empresa que requiere prescindir de parte de su personal, los departamentos de recursos humanos tienen en sus manos una herramienta muy útil que les permite romper su relación laboral de una forma limpia y amistosa, y al mismo tiempo provee a las personas afectadas por ese despido, generalmente directivas, de una herramienta de reorientación profesional: el outplacement. De hecho, la actual legislación obliga a las empresas con 50 o más trabajadores a contratar servicios de outplacement si hacen un ERE.

A diferencia de la mayoría de los países de nuestro entorno, en España no es muy común el cambio de trabajo, y los empleados optan a vivir una larga carrera profesional dentro de la misma empresa. Por eso, un despido como los que se han producido durante la crisis, por mucho que se deba a causas objetivas, puede generar una situación de inseguridad e incluso de ansiedad contra la que los procesos de outplacement tienen un papel muy importante para convertir el problema en oportunidad.

En un proceso de outplacement se trabaja con una serie de herramientas que, adaptadas a cada caso, tratan de salvaguardar la autoestima y potenciar los puntos fuertes de cada profesional para mejorar sus objetivos de cara al futuro, diseñando una estrategia que a veces requiere una actualización de su formación. El proceso comienza con una evaluación de las capacidades y la experiencia de la mujer profesional, puede tener en consideración incluso un cambio de responsabilidades y le ayuda a prepararse de cara a su nuevo futuro, ya sea por cuenta ajena o incluso abriendo el camino a nuevas mujeres emprendedoras.

Según el décimo Informe Lee Hecht Harrison sobre Outplacement, la media para encontrar trabajo tras un proceso de outplacement en 2015 fue de 4,5 meses, y el 46% fueron mujeres, frente al 60% del año anterior. La mayoría de los recolocados tenían entre 35 y 45 años, el 51% residían en Madrid y el 46% tenían perfiles técnicos. La mayoría lograron reubicarse en el mismo ámbito laboral al que pertenecían anteriormente, y el 85% lo hicieron con un contrato de larga duración.

Para la mujer profesional el proceso de outplacement se convierte en una buena oportunidad para mejorar las expectativas de futuro de su carrera profesional, y en muchas ocasiones para lograr un mejor reconocimiento de su estatus en su nuevo destino. Y aunque el informe de Lee Hecht Harrison sitúa en un tímido 12% el número de personas que decidieron crear su propio negocio tras un proceso de outplacement, no deja de ser un número esperanzador de cara a la generación de una nueva generación de mujeres emprendedoras.


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