La diversidad generacional

  • Jueves, 03 Marzo 2016
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Autor. Francisco Abad Jiménez, Socio Director de aBest Innovación.

Los directivos se enfrentan al reto de los contrastes entre las generaciones que conviven en la empresa. Hoy predominan los Millenials, pero en apenas una década la Generación Z, los nacidos a partir de 1995, representarán el 75 por ciento de las plantillas. Hay empresas que ya han iniciado un cambio, que va desde un nuevo planteamiento del sistema de motivación hasta los equipos de trabajo colaborativo intergeneracional, todo ello en el campo de innovación por excelencia: las personas.

En España, tanto en la sociedad como en el mundo laboral de las grandes empresas, predomina la generación procedente de la explosión demográfica de los años cincuenta y principios de los sesenta. Es un ejército de trabajadores incansables, por objetivos, competitivos, buscadores de una vida saludable, idealista y ahora estancados en su carrera profesional. Han vivido cambios como los de la igualdad de la mujer o la responsabilidad social de las empresas y hasta hace unos años disfrutaban de una vida laboral larga y estable. Hoy viven en situación de inestabilidad y ven de reojo cómo se acerca el abismo de la prejubilación o de una jubilación, ambas inciertas.

Les sigue la generación X, de entre 30 y 50 años, hijos de parejas en las que trabajaron madre y padre. Entre ellos predominan los trabajadores del conocimiento, con una gran demanda de aprendizaje, más centrados en la autoridad profesional que en la corporativa y más acostumbrados a la incertidumbre, ante la que se consideran autosuficientes.

La generación más joven, llamada Y o millenials, son nativos digitales hiperconectados, nómadas laborales, colaborativos, solidarios y que unen su perfil público y privado. Ya no les motivan los incentivos materiales de toda la vida del mundo empresarial. Su talento solo lo activan ellos. Buscan autonomía, crecer como personas y aprender. Solo se vuelcan en el trabajo en ciertas condiciones, muchas de las cuáles aún son una incógnita para los altos directivos de la gran empresa, concentrados en un día a día frenético, en obtener resultados inmediatos en su negocio y en los monitores de reputación corporativa.

Pero cuando los millenials empezaban a ser entendidos, un nuevo nombre aparece en el entorno, la Generación Z, formada por los nacidos a partir del año 1995, con unos valores distintos a sus predecesores que todavía la mayoría de las organizaciones no son capaces de identificar. Se han criado en los años de la crisis económica mundial y viven en un contexto internacional marcado por el terrorismo.

Todo ello dibuja hoy un horizonte nuevo, que algunos directivos empiezan a descubrir cuando se conceden un espacio y un tiempo para analizar con perspectiva el fuerte contraste entre las claves de las nuevas generaciones que acceden al mercado de trabajo y las más cercanas a la jubilación. Y algunos datos a tener en cuenta, como que los millenials representarán el 75 por ciento de las plantillas dentro de una década. Entonces habrán reemplazado por completo a los hoy mayoritarios babyboomers. Los soldados y mandos mayoritarios en el ejército empresarial tendrán un perfil tan diferente que gestionar su talento requerirá otro tipo de criterios.