Apalancarse en la transformación sí es rentable

  • Jueves, 12 Noviembre 2015
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Se estima que en 2016, más de 3.000 millones de personas estarán conectadas a Internet. Para entonces, la economía digital representará más del 5% del PIB en las economías medias del G20, porcentaje que será del 12% en las más avanzadas. Si la economía digital fuera un país, este se situaría por tamaño en la quinta posición del mundo, sólo por detrás de Estados Unidos, China, Japón y la India.

La Economía digital se ha convertido ya en el motor de las economías más avanzadas, pues representa, según algunas fuentes, en torno al 20% del crecimiento del PIB y tiene un peso económico mayor que sectores como el agrícola o el energético. En España se estima que el impacto de Internet superaba en 2011 los 23.400 millones de euros (2,4% del PIB), 9.200 de los cuales correspondían al comercio electrónico cifra que superó los 12.000 millones de euros al finalizar 2013. 

Comprender el proceso de transformación digital supone asumir que esta transformación afecta a todos los sectores; que se ha invertido la brecha digital entre países desarrollados y países en desarrollo al tiempo que el usuario en estos últimos países se está convirtiendo en un actor cada vez más relevante e influyente. Aunque la mayoría de las organizaciones ya se están ajustando y reorganizando para adaptarse a las demandas de esta nueva economía digital, no todas están en la misma fase de desarrollo digital.

Según un estudio de la consultora Capgemini Consulting, más de 400 grandes compañías de todo el mundo que han impulsado la transformación digital desde el área de RRHH disfrutan de una ventaja competitiva respecto a otras empresas de su sector. Son ya muchas las organizaciones que han incorporado lo digital en su relación con los clientes, en sus procesos de comunicación y marketing e incluso en sus operaciones, pero todavía son pocas las que realmente han alcanzado el grado de madurez digital necesario para optimizar sus beneficios.

Los datos indican que aquellas organizaciones y empresas que poseen la suficiente madurez digital son un 26% más rentables que sus competidoras y obtienen un 9% más de ingresos. A esto McKinsey añade un tercer indicador: la conversión en ventas es un 2,5% mayor que en las empresas con un bajo nivel de digitalización.