¿En qué beneficia "el talento femenino" a las empresas?

Viernes, 14 Septiembre 2018

Talento femenino

Incorporar y retener talento femenino sigue siendo el gran reto para muchas empresas. Es así, al menos, sobre el papel. La realidad es que aún existen barreras (visibles e invisibles) que funcionan como embudo de contención para que las mujeres alcancen, por fin, puestos de relevancia y responsabilidad con igualdad (económica y de responsabilidad) en un gran número de empresas.

Pero ¿podemos permitirnos como sociedad que el talento femenino se siga desperdiciando? El pasado mes de enero el secretario de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, Mario Garcés, señalaba, durante la clausura de la V edición del proyecto Promociona, que el PIB en España "podría llegar a crecer en torno al 14 por ciento" si se incorporara "íntegramente" el talento femenino en las empresas. El 14%. Esto supondría un incremento de más de 156.000 millones de euros del Producto Interior Bruto (PIB) de España, una cifra enorme y que, por poner un ejemplo, permitiría hacer frente al gasto íntegro en pensiones de nuestro país durante todo un año.

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Por tanto parece que las razones más pragmáticas, puramente económicas, recomiendan incorporar más talento femenino a las empresas.

Pero ¿cuáles son las aptitudes concretas que representan ese talento? ¿Qué valores pueden aportar las mujeres a las compañías en esta nueva esfera de desarrollo profesional? Más allá de una cuestión de género, en la era de la digitalización y la Inteligencia Artificial, las empresas se enfrentan al reto de potenciar el "valor humano de las cosas". La IA permite a las máquinas tomar decisiones por sí mismas, pero desde un punto de vista puramente analítico. Un pragmatismo que, necesariamente, debe ser compensado para resultar plenamente efectivo y que nos obliga a poner en valor aquellas habilidades y competencias "más puramente humanas" relacionadas con la gestión de equipos, el empoderamiento de las personas, el análisis de consumidores desde el lado humanista de los datos, la comunicación... Es decir, cualidades humanas relacionadas con las capacidades innatas de la mujer: Escucha activa, mayor empatía, intuición, solidaridad, capacidad de trabajar en equipo, mayor preocupación por el bienestar colectivo...

En palabras de Jennifer Aaker, psicóloga social estadounidense, autora y profesora general de mercadotecnia en Stanford "Las marcas, las compañías, deben humanizarse, "personalizarse" para generar en nosotros una confianza mayor, que es lo que, finalmente, nos mueve a la compra, al cierre de una negociación o a la fidelización": En definitiva, ser capaces de influir en la voluntad ajena y persuadirla para tenerla como aliada. Esa humanización de los procesos requiere de talento femenino. La capacidad de empatizar con causas, tener una visión global y habilidades multitarea será esencial para lograr el equilibrio la supervivencia de las organizaciones.

Entonces ¿qué barreras siguen frenando la incorporación de talento femenino en las compañías? La consultora Price Waterhouse Cooper en su reciente informe "Ganando la batalla por el talento femenino" nos daba algunas pistas:

Según este informe, el 71% de las compañías de nuestro país está buscando de manera proactiva atraer y retener el talento femenino a sus organizaciones (un dato que nos sitúa un 13% por encima del 58% global). Además, el 80% de las empresas españolas manifiesta que ya ha incorporado alguna iniciativa relacionada con la diversidad para impulsar el desarrollo profesional de sus equipos. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, más de un 27% de los encuestados (empleados/as de esas mismas compañías) afirma que esas políticas para el fomento de la integración y la diversidad siguen siendo insuficientes, e ineficientes.

El hecho cierto es que, en 2018, seguimos encontrando dificultades y barreras impropias que impiden la incorporación de la mujer al marco laboral en igualdad de condiciones. Las razones son diversas y algunas vienen de lejos: La maternidad, o la dedicación a la familia siguen siendo un "problema" debido a la lentitud con las que muchas compañías se adaptan a la flexibilidad y se resisten aplicar valores internos más relacionados con la productividad por objetivos y mucho menos con factores anacrónicos como el "presentismo". Otro factor a tener en cuenta puede ser la lentitud con el que las mujeres se siguen incorporado a las profesiones STEM...Pero, en definitiva, lo que queda de manifiesto es que la incorporación efectiva del talento femenino a las empresas no es una opción, es una necesidad. Nuestra economía y las demandas de la nueva era tecnológica así lo demuestran.

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