Mujeres al frente de negocios familiares

Miércoles, 04 Julio 2018

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Hoy queremos acercaros a Miguel Ángel Blanco Cedrun, CEO y fundador de Spain Business School, una escuela pionera en formación digital con conciencia social.

Spain Business School y Womenalia se unen para ofrecer contenido de actualidad y relevante para nuestras usuarias. Miguel Ángel también es Co-fundador de FlyPal y OPEN IT. Una de sus principales pasiones es poder ayudar a nuevos emprendedores a que hagan realidad su idea.  A continuación descubrirás de dónde le viene esta pasión.

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Mi familia es un matriarcado y no lo digo como queja, no. Todo lo contrario. Estoy muy orgulloso de haber sido influenciado en un mayor porcentaje por mi madre y el resto de las mujeres de mi familia.

Mis abuelos, tanto los paternos como los maternos han tenido negocios. Los paternos una carnicería en el mercado de San Antón, con la que consiguieron dar carreras universitarias a sus tres hijos, en unos tiempos en los que la mano de obra familiar estaba muy cotizada. Por desgracia, nadie siguió con este negocio, por lo que yo ni siquiera lo conocí, aunque siempre he oído hablar de él.

El que sí he mamado durante 40 años ha sido la taberna de mis abuelos, Esteban y Luisa. Un negocio capitaneado por Esteban, pero con una tripulación imprescindible de tres mujeres. Mi abuelo fue un gran trabajador, tanto por ser avanzado en su época y conseguir su sueño de trabajar para sí mismo y sacar a su familia adelante, como en la capacidad que tenía. Yo creo que estaba hecho de "otro material". Lo digo porque después de trabajar más de 14 horas (y los que lo hagan en hostelería sabrán la dureza física del trabajo) tenía fortaleza para llevarnos a jugar a la Casa de Campo, al cine... ¡4 nietos de edades parecidas!

Pero tenía otro sueño. Cuando se jubilara quería vivir en Asturias, comprarse un par de vacas, gallinas, conejos, plantar sus propias verduras y disfrutar de la naturaleza todos los días. Llegado el día, dejó al frente del negocio a mi madre y a mi tía que, hoy en día puede parecer lo habitual, pero en aquellos tiempos lo "normal" es que las mujeres estuvieran en casa cuidando de sus hijos.

Las dos se negaron a perder lo que con tanto esfuerzo les había costado a sus padres levantar. Mi abuela, una de las mujeres más sabias que he conocido, tenía su vida dividida entre echar una mano a sus hijas a proseguir con el negocio y visitar cada cierto tiempo a mi abuelo, al que quería con locura.

Podría escribir un libro, o varios, con las vivencias de El Bocho. Sin embargo, he querido hacer esta introducción para me conozcáis un poquito más y que sepáis que he pasado mi infancia y juventud en un negocio familiar regentado por mujeres.

Horas y horas viendo cómo trabajaban, y a la par nos enseñaban sobre muchos asuntos; por ejemplo, a conocer por su nombre y tratar con mimo y respeto al cliente (algo de lo que hoy se habla mucho), a saber que no todo el dinero que entra en una caja son beneficios (más bien lo mínimo), a razonar por qué le compramos el género a Manolo y no en la tienda que tenemos más cerca y además es más barata y un largo etcétera... además de ayudarnos a realizar nuestras tareas escolares.

Seguro que si me hubiese criado en casa, como la mayoría de mis compañeros, también hubiese aprendido muchas cosas de ellas que habrían marcado mi trayectoria, aunque seguramente no tan enfocadas al emprendimiento. Del comportamiento que más orgulloso estoy de haber adquirido es de la actitud. Una actitud siempre proactiva ante el trabajo.

Las mujeres que han marcado, y marcan mí vida, cada día me provocan más admiración. Sobre todo, cuando al llegar a casa, después de 12 horas de trabajo, observo a mis hijos y veo el doble de trabajo que ellas llevaban... y siempre con una sonrisa y gesto cariñoso.

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