Cómo convertirse en un buen conversador

Viernes, 15 Febrero 2019

hew-como-convertirse-buen-conversador

Los seres humanos que forman parte de una organización mantienen conversaciones continuamente. Dependiendo de la calidad de las conversaciones de sus miembros, una organización sobresale de otras –o al contrario-.

La calidad de las conversaciones determina la capacidad de adaptación de la organización, su eficacia para transformarse en el actual entorno, tan cambiante, y de perdurar en el tiempo.
Cada miembro de la organización mantiene diferentes conversaciones con diferentes personas (entre ellos, con clientes, con proveedores, con la competencia, con socios, etc.) para cumplir su cometido. Por lo tanto, depende de las conversaciones que mantengan sus trabajadores que las organizaciones se adapten, se transformen y sobrevivan –incluso que destaquen sobre otras-.

Publicidad

Para conseguir este objetivo los miembros de las organizaciones deben entrenar sus habilidades conversacionales, cuanto más sus líderes y directivos.

No todas las personas tienen el mismo carisma o la facilidad de enfrentarse a cualquier conversación. Sin embargo, muchas veces el problema no es ser introvertido y que te cueste iniciar o mantener una conversación con alguien.

También hay personas, que no suelen darse cuenta y... ¡tienen un problema!: hablan mucho, sea de lo que sea. Antes de enfrentarse a un silencio prefieren hablar. Esta facilidad de verborrea no significa que sean buenos conversadores.

Para ser un buen conversador hace falta una serie de habilidades:

Capacidad de escuchar

Escuchar quiere decir prestar atención a lo que nos está contando, entender lo que nos quiere decir esa persona –y, si tenemos dudas, preguntarle-. Escuchar no es lo mismo que oír. La definición de "Escuchar" que hace la RAE es "Prestar atención a lo que se oye".

Si escuchamos, comprobaremos los temas en los que nuestro interlocutor está interesado, las dudas que tiene, sus miedos, sus necesidades, sus deseos, qué es lo que no le gusta, etc. Un buen líder se caracteriza sobre todo por su capacidad de escucha.

Además, la escucha conlleva la posibilidad de ser transformado por la palabra de nuestro interlocutor, de manera que nos conduzca a desplegar una visión diferente y a tomar acciones que, con nuestra visión anterior, estaban bloqueadas.

Aparte de todo lo anterior, con la habilidad de escuchar se amplía la capacidad para aprender. Escuchando, un líder puede aprender el resto de competencias que le son necesarias.

Empatía

La capacidad de ponerse en el lugar del otro, intentar comprender sus sentimientos y emociones, ayuda a comprender mejor su comportamiento en determinadas circunstancias, y la forma como el otro toma las decisiones, aunque no comportamos sus ideas.

Respeto

Este implica aprender a no descalificar a nuestro interlocutor por pensar distinto, a no invalidarlo. Si pensamos que nuestra manera de ver las cosas es la verdadera, la descalificación del otro que piensa diferente es un efecto automático, ajeno a nuestra voluntad.

Realizar preguntas abiertas

Realizar preguntas cerradas (las que tienen como respuesta monosílabos (si/no, blanco, 3, Juan, mañana...) nos va a convertir en entrevistadores, no en conversadores.
Para hacer que una conversación fluya hay que realizar preguntas que permitan a los interlocutores expresarse, manifestar sus sentimientos, contarnos sus experiencias, etc. procuraremos acompañarlas con comentarios y afirmaciones para dar pie a ello.

Capacidad de persuasión

El líder, a través de sus conversaciones, tiene que intentar persuadir a la otra persona. Si lo que se pretende es, por ejemplo, buscar el compromiso de un trabajador, el planteamiento de sus conversaciones pueden lograrlo. Para ello puede intentar buscar puntos en común.

El sociólogo Rafael Echeverría asegura que las empresas, motor principal de las transformaciones históricas, están rindiendo sólo un 20 por ciento, y que el potencial transformador que las empresas tienen puede ser duplicado o triplicado si la gestión de recursos humanos se orientara a identificar las conversaciones que se producen en una empresa.

Siguiendo las recomendaciones de Echevarría, las empresas tienen que realizarse una serie de preguntas para detectar las fortalezas y debilidades que tienen. ¿Cómo se conversa en la empresa? ¿Qué conversaciones tienen en la empresa? ¿Qué conversaciones no tienen en la empresa? ¿Cómo afecta las conversaciones que no se tienen a los resultados? ¿En qué porcentaje son efectivas las conversaciones que se tienen?

Los líderes tienen que trabajar para conseguir conversaciones relevantes y que tengan el mayor nivel de efectividad. A ello nos ayuda también la forma de plantear los problemas. Hay que contemplar la gestión como parte de un sistema conversacional. Se tiene que buscar la fórmula para que se lleven a cabo las conversaciones a través de las cuales se coordinan acciones o se desarrollan procesos de mejora de la mejor manera posible.

 

maria-oriza-cedrunPor María Oriza, Responsable de Comunicación en Spain Business School
 
Publicidad
Comentarios
  • No hay comentarios
Es necesario ser usuari@ de Womenalia para comentar. Regístrate aquí