Tips para conocer qué tipo de inversora eres

Lunes, 12 Febrero 2018

Qué tipo de inversora eres

Conocer el perfil inversor que tenemos cada una de nosotras no es tarea fácil porque influyen numerosos factores personales y subjetivos que, en ocasiones, resultan difíciles de ponderar y que van cambiando con el paso del tiempo. Aunque resulta imposible elaborar una tipología que se ajuste con total exactitud a tu personalidad a la hora de decidir cómo invertir tu dinero, sí existen unas categorías más o menos amplias que permiten catalogar a los inversores.

Los factores que más peso tienen a la hora de formular estos perfiles son:

• El nivel de riesgo que estás dispuesta a asumir.
• Los rendimientos que esperas obtener.
• El plazo en que tienes previsto mantener la inversión.
• El objetivo de la misma.

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Otros asuntos que inciden son los cambios en nuestras finanzas, las circunstancias personales y/o familiares, y la experiencia financiera previa. Conocer tu perfil inversor te ayudará a decidir qué tipo de productos se ajustan mejor a tus objetivos y necesidades. Estos son los perfiles más comunes y los productos que mejor se adaptan a ellos:

Perfil 1: Inversora muy conservadora. Este tipo de perfil se corresponde a personas que desean tener un nivel de riesgo muy controlado, es decir, no desean exponerse a fluctuaciones de mercado aunque con ello renuncien a rentabilidades potenciales mayores, siendo su principal objetivo la estabilidad patrimonial. Los productos más adecuados son aquellos que tienen una probabilidad muy baja de registrar rentabilidades negativas, con una escasa exposición a bolsa.

Es fácil intuir que este tipo de perfiles se enfrentan a un problema: la rentabilidad. Los productos más conservadores habitualmente tienen rentabilidades bajas e incluso cercanas al cero, haciendo que sea difícil contrarrestar los efectos de la inflación, derivando en que su patrimonio valga cada vez menos.

No obstante, los seguros de ahorro e inversión resultan interesantes porque protegen el capital invertido más una rentabilidad al finalizar un plazo determinado.

Perfil 2: Inversora conservadora. También tiene una exposición baja al riesgo pero además de buscar estabilidad patrimonial, como en el caso anterior, quiere proteger su inversión de la inflación. Suele invertir su capital en renta fija, con una exposición máxima del 15% a bolsa. En este caso sí se toleran ciertas rentabilidades negativas puntualmente, ya que como se explicaba en el perfil anterior, es clave asumir cierto riesgo para mejorar la rentabilidad de las inversiones y que el patrimonio no se deprecie por la inflación.

Perfil 3: Inversora moderada. Apuesta por un equilibrio entre la estabilidad y el crecimiento de su patrimonio, por lo que muestra una exposición al riesgo de nivel intermedio. Aunque sigue invirtiendo en renta fija, eleva la exposición a bolsa de su inversión de hasta el 35%.

Este perfil está asociado a un horizonte temporal mayor, esto conlleva una mayor rentabilidad global a largo plazo aunque asuma más riesgo que en perfiles más conservadores.

Perfil 4: Inversora dinámica. Como su prioridad es el crecimiento patrimonial, admite niveles de riesgo más elevados en su inversión, con cerca del 60% de su capital expuesto a las fluctuaciones de la bolsa. Se trata de una inversora que resiste bien la presión de las rentabilidades negativas a corto plazo, incluso cuando se prolongan en el tiempo. Lo relevante en este caso es el desempeño de su inversión en el largo plazo, una vez más queda patente que la clave para optimizar el binomio rentabilidad-riesgo y así aumentar el patrimonio es tener un horizonte temporal amplio.

Perfil 5: Inversora arriesgada. En este perfil el capital invertido en bolsa es cerca del 90%. La meta en este perfil es obtener un incremento patrimonial considerable, adoptando estrategias de largo alcance, este perfil se caracteriza por ser capaz de tolerar bien las rentabilidades negativas en ciertos periodos, debido a que está demostrado por la Ley de Capitalización Compuesta que la renta variable aumenta a largo plazo.

De hecho, el profesor Jeremy Siegel, explica en su libro "Guía para invertir a largo plazo" que la bolsa es el activo más rentable y seguro, a pesar de la concepción que tiene la gente sobre ella, con una rentabilidad media anual del 6,6% durante los dos últimos siglos. Es decir, un 6,6% de rentabilidad media anual significaría doblar nuestro patrimonio en tan solo 11 años.

A la hora de tomar una decisión, también resultan muy útiles los indicadores de riesgo, que permiten conocer de forma sencilla y gráfica las características de riesgo y rentabilidad de los distintos productos de ahorro e inversión.

Los indicadores de riesgo y los perfiles son herramientas útiles que se han creado para ayudarte a tomar decisiones de forma consciente e informada. Sin embargo, decidir dónde invertir tu dinero no es algo que puedas tomar a la ligera. Lo idóneo es que puedas hablar y plantear tus dudas a un asesor financiero profesional AXA que conozca tus objetivos y te oriente de forma gratuita sobre los distintos productos de ahorro e inversión que mejor se adapten a tus características y circunstancias personales en cada momento.

 

 

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