El debate del género femenino para las profesiones en Europa

Jueves, 09 Marzo 2017

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Las lenguas siempre reflejan una cultura y es a través de las mismas que se manifiestan los primeros signos de la evolución en una sociedad. No es de extrañar, entonces, que a la hora de comparar varios idiomas no sólo se descubran estructuras gramaticales diversas, sino también otras mentalidades. Si se piensa en el debate sobre el género femenino en el mundo laboral y se comparan diferentes idiomas, se pueden encontrar algunos puntos de reflexión y soluciones diferentes a través del lenguaje inclusivo, que no son otra cosa que el reflejo de los cambios culturales más o menos avanzados que se están produciendo en las diferentes sociedades.

El debate sobre el género femenino en las profesiones en Europa

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A continuación, vamos a examinar algunas sociedades europeas empezando por España. A simple vista, podría parecer que los nombres de profesiones y el género femenino han llegado a un acuerdo, como es el caso de “ministro” y “ministra” o “juez” y “jueza”. Sin embargo, si se contempla desde más cerca, se descubrirá que una vez se entra en ámbitos que históricamente fueron masculinos o femeninos, el problema se hace evidente tal y como sucede en Italia: mientras que segretaria (secretaria) indica que es una empleada que se encarga de realizar tareas administrativas, el significado masculino de segretario (secretario) es, en realidad, segretario di partito (secretario de partido) o segretario generale (secretario general). En este caso, el masculino y el femenino no son solo atributos gramaticales, sino que también aportan indicaciones semánticas que pueden llegar a cambiar el significado de la misma profesión.

El alemán, un caso parecido al de España

El alemán, con todas las diferencias del caso, tiene muchos paralelismos con la lengua española en cuanto al uso del género femenino, ya que añade un sufijo al término masculino: se trata de “-in”. Se tiene así, por ejemplo, en nombres de profesiones como Anwalt (abogado) y Anwältin (abogada).

Los problemas empiezan cuando se abordan campos como el académico, donde en el pasado no se admitían a las mujeres. Un ejemplo es la palabra Doktor (doctor). En vez de declinarla como lo podría permitir la gramática en “Doktorin”, se prefiere añadir Frau (mujer) delante del título: Frau Doktor resulta ser el título más usado cuando se hace referencia al cargo académico “doctor” en femenino. Las formas Frau Doktorin o Frau Ärztin existen, pero no son aceptadas ni por algunos expertos en gramática (ya que el título sería pleonástico dado que Frau ya incluye el género) ni por parte de la sociedad. Por ahora, el debate tiende a decir que el título Arzt (médico) o Dr. (académico) es un término neutro que puede estar caracterizado por Frau (señora) o Herr (señor).

Sin embargo, una de las pruebas que demuestran que las sociedades evolucionan, y con ellas las lenguas, es la evolución del término Frau Doktor: en el pasado denominaba la mujer de dicho doctor. Hoy en día, en cambio, nadie duda de que Frau Doktor se entienda como una mujer que haya obtenido el título de doctora. Del mismo modo, el título de canciller alemán Bundeskanzler no tenía su respectiva forma femenina hasta que llegó la primera canciller alemana, Angela Merkel, cuyo título es Bundeskanzlerin y demuestra que la evolución de la sociedad puede repercutir en una evolución de la lengua también.

Con estos ejemplos se puede ver la evolución en las diferentes sociedades y los cambios culturales que acepta y practica cada país. Más adelante se compartirán realidades de otras localidades en las que el género en las profesiones sigue siendo un tema a debatir.  Pues, a pesar de algunos cambios, queda recorrido por hacer.

En las próximas semanas iremos ampliando información sobre el uso del género fémenino en otras lenguas. ¡Permaneced atentas!

Barbara-Baisi-womenaliaPor Barbara Baisi, responsable de gestión de calidad del departamento de Didáctica en Babbel
Página web: Babbel.com

 
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