La conciliación laboral, ¿depende de uno mismo?

Miércoles, 07 Diciembre 2016

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Hace algunos días escuchaba en streaming el debate "Se puede ser feliz en el Trabajo" promovido por EDENRED, empresa creadora de Ticket Restaurant®, Ticket Guardería, Ticket Transporte, entre otros. De la participación en la mesa de debate, me pareció interesantísima la reflexión que planteaba Jaime Pereira, director general de Coronel Truman "La conciliación laboral depende de uno mismo". Esta reflexión me lleva a pensar qué sería de nosotros si analizamos los factores que nos llevan a estar completamente inmersos en nuestro trabajo para evadirnos de la realidad que tenemos fuera de él.

En los tiempos que vivimos, la tecnología nos permite estar conectados 24 horas al día. Esto ha traído muchas ventajas a las mujeres profesionales, especialmente a la hora de la conciliación laboral, sin embargo, también dificulta el poder discernir entre lo personal y lo profesional, ¿dónde comienza la conciliación laboral? Podríamos decir que muchas organizaciones se han subido al carro de la productividad a través, entre otras actuaciones, de la conciliación laboral, pero si hacemos un análisis profundo de la situación, en muchas ocasiones no existe ni intencionalidad ni causalidad por ninguna de las partes.

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¿Qué entendemos cuando hablamos de conciliación laboral?

Desde mi punto de vista, este es el gran debate. Creo que para creer en la conciliación como organización deberíamos entender la misma fuera de los límites establecido por la jornada de trabajo, ¿se trata de esto la conciliación?, creo que no. La visión tendría que ser más amplia y no hablar de conciliación laboral sino de "Flexibilidad" adaptada a cada individuo. Claro está que para llegar a esto es necesario tener muy claro nuestros objetivos y el valor que como mujeres profesionales aportamos a la organización. La primera, objeto de la empresa y la segunda, objeto del individuo. Como vemos la conciliación al final también es compartida, parece evidente poder encontrar ese equilibrio entre trabajo y vida personal y familiar, pero ambas partes tienen que creer y querer.

¿Somos consiente de los riesgos derivados de la falta de desconexión?

Profundicemos un poco en este aspecto. Leí la publicación de Science Daily, una investigación realizada por la Universidad de Ohio en el que queda latente el desarrollo de determinadas enfermedades degenerativas como la diabetes, cáncer, problemas cardíacos y artritis, derivadas de la exposición a largas jornadas de trabajo, principalmente en las mujeres profesionales. "Especialmente, aquellas que tienen que 'malabarear ' con múltiples roles, sienten los efectos de trabajar intensamente y pueden poner la mesa para el desarrollo de una variedad de enfermedades y discapacidad", según señala Allan Dembe, profesor de Administración y Políticas de los Servicios de Salud y líder del estudio.

Según este estudio, entre los 20 y 40 años de edad, cuando nos encontramos en pleno desarrollo de nuestra carrera profesional, quienes trabajan largas jornadas se enfrentan a mayor estrés, tienen más problemas de sueño y digestivos, así como mayor cansancio, su desempeño en el trabajo se ve afectado y tienen más accidentes dentro del mismo. Vuelvo a la primera reflexión, ¿cuán conscientes somos de la necesidad de cubrir nuestras diferentes facetas dando en cada una de ellas la mejor versión de nosotros mismos?. No olvidemos, que finalmente nuestra salud no depende de lo que otros hagan, sino de lo que cada uno de nosotros estemos dispuesto a hacer por nosotros mismos. ¿Hablamos de conciliación empresarial o deberíamos centrarnos en el cuidado de nuestros profesionales haciéndolos conscientes de que la base de la misma reside en el estado de su salud?, entendiendo por esta, siguiendo la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS): el "estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades".

Os planteo la siguiente reflexión: ¿qué estamos haciendo como individuos para llegar, o al menos acercarnos, a este estado de bienestar? ¿Por dónde comenzar? Os propongo diseñar la Rueda de tu vida. Se trata de una herramienta de coaching muy útil que separa distintas parcelas de lo que conforma nuestra vida para obtener una visión clara de nuestra situación llevándonos al plano de lo consciente. Es simplemente una representación gráfica de nuestro nivel de satisfacción o insatisfacción en todas las áreas de nuestra vida en el momento actual.

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¿Cómo funciona?

Es muy fácil de usar, se trata de trazar un círculo y lo dividimos en tantas parcelas como consideremos importante. Una vez tengamos identificadas todas las parcelas, damos una puntuación del 1 al 10 a cada una de ellas, cuanto más cerca del 10 se encuentre esa parcela más satisfechos estaremos y cuanto más cerca del 1, menor será el grado de satisfacción. Una vez puntuadas, unimos los puntos, lo cual nos dará una determinada forma.

Del resultado obtenido, imagina que se trata de la rueda de un carro, ¿rodaría, o tendría dificultades? Lo ideal sería encontrar el equilibrio de la rueda. ¿Cuál de estas parcelas crees que deberías mejorar?, ¿consideras que estás en el punto que quieres en cada una de esas dimensiones? A partir de aquí, te quedará trazar el plan de acción que te permitirá tener la forma deseada, el equilibrio.

¿Te animas a trazarla?


Tribuna escrita por Fayna Pulido Ramírez, acreditada en Felicidad en el Trabajo por "iOpener Institute for People and PerformanceTM"

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