Las mujeres españolas dedican dos horas extra a las tareas domésticas

Jueves, 08 Septiembre 2016

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Marta Galego, una árbitra de fútbol, fue mandada a "fregar platos" por un espectador después de interceder en un partido de Segunda Catalana. La aludida decidió detener el partido y no lo reanudó hasta que el hombre fue expulsado, aplicando la normativa que sentencia los insultos en las gradas. Este suceso, aunque puede parecer anecdótico, refleja los problemas a los que se tienen que enfrentar día a día las mujeres. Algunos hombres siguen viendo a la mujer como una simple ama de casa y no aceptan que mujeres y hombres puedan realizar los mismos trabajos en condiciones de igualdad.

La Universidad de Oxford ha publicado un amplio estudio sobre el reparto de tareas domésticas entre hombres y mujeres que sitúa a España en la cola del reparto equitativo de las tareas del hogar. Las mujeres españolas dedican una media de 3 horas y 10 minutos a lo doméstico, mientras que los hombres solo gastan 51 minutos de su tiempo libre. Esto sitúa la diferencia entre hombres y mujeres en más de dos horas. A pesar de eso, el estudio también trae noticias positivas. En todos los países analizados, la diferencia de horas dedicadas a las tareas de hogar entre sexos disminuye, siguiendo el patrón de los últimos años. En los primeros años de este siglo, los países del sur de Europa, mucho más tradicionales, están empezando a alcanzar a los países más avanzados en materia de igualdad de género. En España, por ejemplo, se ha producido un importante descenso de la desigualdad. Mientras que en 2002 las mujeres dedicaban casi tres horas más que los hombres a las tareas de hogar, actualmente, las mujeres dedican una hora y 25 minutos más que los hombres diariamente a la casa y la familia, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Cambio positivo, pero no suficiente.

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¿Por qué somos las mujeres las que nos encargamos de las tareas domésticas?

1609-tareasdehogarEn las desigualdades domésticas nos encontramos con dos patrones muy diferentes. Por un lado, estarían aquellos hogares en los que la mujer no se ha incorporado al mercado laboral, bien por deseo propio o bien por las grandes dificultades que tienen para conseguir un trabajo. Y, por otro, aquellas casas en las que hombres y mujeres tienen situaciones laborales parecidas. Son aquellos hogares en los que ambos trabajan y tienen unos horarios similares. En estos últimos casos entra en conflicto la identificación de la mujer como ama de casa y madre con el mandato social actual de mujer profesional e independiente del hombre. Aunque en estos hogares la desigualdad es menor, sigue existiendo. ¿Por qué si ambos trabajan son ellas las que se dedican a las tareas domésticas y al cuidado de los más pequeños?

Como han reflejado diversos estudios estas causas son bastante complejas. Por un lado se apela a que las instituciones implementen políticas de conciliación que fomenten y faciliten la participación laboral femenina. Por ejemplo, en los países nórdicos, a la vanguardia en cuanto a la igualdad de género, existen muchas políticas favorables a las mujeres, como los servicios de cuidado de los niños. Esto facilita la conciliación y un reparto más equitativo de las tareas de hogar. Pero no podemos olvidar que una gran parte de la desigualdad en nuestro país proviene de los roles patriarcales que llevan predominando muchos años. Estas prácticas y conductas son aprendidas y asimiladas por la población, sin ser conscientes muchas veces. Por tanto, no solo es fundamental el desarrollo de nuevas políticas, sino que hay que hacer un gran trabajo de concienciación y de cambio de nuestros hábitos y discursos patriarcales. Si no cambiamos la mentalidad, de poco servirán las políticas de igualdad y conciliación.

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