Ser jefa, una profesión de riesgo

Lunes, 15 Diciembre 2014

1412-hew-ser-jefa-una-profesion-de-riesgoEn la década de los 50 se puso en marcha en los Estados Unidos un estudio de espectro global que tenía como objetivo evaluar cómo se percibía el, entonces aún incipiente, liderazgo que algunas mujeres comenzaban a ejercer, asumiendo puestos de responsabilidad en las empresas. Entonces se les hizo a los estadounidenses la siguiente pregunta" Si aceptaras un nuevo trabajo y tuvieras que escoger un jefe

¿Preferirías trabajar con un hombre o con una mujer?"

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Era el año 1953 y el resultado fue que dos tercios de los encuestados preferían ser dirigidos por un hombre. En el 2014, Gallup repitió a misma pregunta a un muestra similar y el porcentaje bajó hasta un tercio. Entre las respuestas de los que afirmaban preferir un jefe varón había un 39% de mujeres, mientras un 34% de sus compañeras de sexo respondió que no veía diferencias.

Curiosamente el rango de  edad influía en la elección: Las generaciones de 35 a 54 años se decantaban más por las jefas, mientras que, las generaciones más jóvenes, entre 18 y 34 años preferían un hombre como superior.

Por tanto, el rechazo a que las mujeres alcancen puestos de mayor responsabilidad viene también y de forma muy significativa, de las propias mujeres (casi en un 40%) y parece que, especialmente de aquellas más jóvenes. Un dato que podría tener cierta influencia en el hecho de que las mujeres que efectivamente alcanzan una posición de mando, manifiestan encontrar más conflicto laboral que en otras etapas de su carrera y, de hecho, se deprimen más.

Porque según un estudio dirigido por la socióloga Tetyana Pudrovska, de la Universidad de Texas mandar es bueno o malo para la salud, dependiendo del sexo.

Tras analizar las ocupaciones y el estado psicológico de 1.300 voluntarios y 1.500 voluntarias su conclusión fue que las jefas tienden a estresarse y deprimirse mucho más que las mujeres profesionales que no tienen equipos a su cargo. Así, según dicho estudio, las mujeres jefas mostraron un riesgo un 9% mayor de tener síntomas depresivos que las que tenían una responsabilidad menor.Y eso a pesar de tratarse de mujeres con mejor formación y capacidad.  Es decir, mujeres potencialmente saludables y preparadas profesionalmente, que sin embargo terminan somatizando los problemas que generan sus equipos.

¿Y qué pasa con los hombres?

Sorprendentemente a los hombres les ocurre lo contrario, aquellos que ejercen como jefes manifiestan menos síntomas depresivos que el resto de los encuestados (un 10% menos) y, de hecho, determinadas cuestiones asociadas a la responsabilidad directa, como las situaciones de despido, les resultan estimulantes y mucho más llevaderas que a las mujeres.

Pudrovska apunta que "Las mujeres en puestos de autoridad deben enfrentarse a interacciones sociales negativas, estereotipos, aislamiento social y resistencia de los subordinados, colegas y superiores, mayores críticas y una vigilancia mucho más estrecha de sus comportamientos".

En palabras de una directiva entrevistada por Womenalia, con más de 15 años de experiencia, que prefiere permanecer el anonimato "Los valores intrínsecos de la Compañía juegan un papel determinante para establecer diferencias, pero diría que dirigir equipos resulta definitivamente más complejo para las mujeres, especialmente si esos equipos están formados por otras mujeres. Resulta chocante y políticamente incorrecto reconocerlo, pero el hecho es que, con frecuencia las mujeres son más susceptibles a las indicaciones y llevan peor las órdenes de otra mujer que ejerce un puesto superior, aunque paradójicamente, rara vez lo manifiestan abiertamente".

Mayor libertad

En este sentido, otra paradoja que reflejaba el estudio, es que los hombres profesionales, pese a ocuparse un 80% menos de responsabilidades familiares, tienen más flexibilidad para elegir cuando empiezan y terminan su jornada laboral que las mujeres, sufren menos control en la oficina y son menos juzgados por dicha conducta.

¿Qué nos estresa a las mujeres?

En general las principales causas de estrés y de ansiedad se derivan de una conjunción de factores, entre los que destacan:.

  • Una mayor carga de responsabilidades simultáneas como el hogar, los hijos o la familia en general y la profesión.
  • Mayores cambios hormonales que los hombres.
  • Mayor predisposición genética a padecer dichos cuadros.

 

Liderazgo

"Asumimos que los hombres tienen una capacidad natural para ser líderes, por lo que las mujeres deben trabajar mucho más duro para llegar a esas posiciones, para encontrarse que una vez que llegan, su "derecho" a estar ahí es continuamente cuestionado". Quizá deberíamos analizar este punto: si las mujeres aspiramos a ser tratadas en igualdad, ¿Por qué continuamos penalizando a nuestras iguales cuando alcanzan dichas posiciones?
Varias filósofas, desde Simone de Beauvoir, a las psicólogas inglesas Susie Orbach y Luise Eichenbaum, hablan de que" las relaciones entre mujeres pueden ser profundamente gratificantes, constructivas y satisfactorias, pero también pueden convertirse en una verdadera pesadilla, como sucede cuando aflora la envidia y la competencia" Valores especialmente sensibles y presentes en el ámbito laboral.

Por tanto cabe que todas hagamos una reflexión profunda. Más allá de exigir medidas paliativas de control legislativo e institucional, que contribuyan a terminar con la brecha salarial y fomenten el desarrollo profesional de las mujeres en igualdad ¿Es necesario que hagamos un ejercicio colectivo de introspección personal, para tratar de eliminar de una vez y para siempre, un estado de permanente competencia entre nosotras? Seguramente la respuesta no resulte sencilla y existan factores antropológicos que necesiten aún de un periodo adaptativo, pero aprender a trabajar sin diferenciar el sexo de nuestro superior inmediato parece el primer paso necesario si, de verdad, pretendemos alcanzar alguna vez la igualdad entre sexos.

 


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ireneIrene Rodríguez Aseijas - Content Manager de Womenalia

Licenciada en Derecho y Máster en Comunicación Corporativa y Publicitaria por la Universidad Complutense de Madrid, Irene ha trabajado como Directora de Comunicación y en publicidad y relaciones con medios, en diversas compañías, entre las que destacan Coca-Cola España y Accenture.

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5 Comentarios
  • Raquel Jiménez Jiménez
    En nuestra mano está cambiar algunas de estas variables. Me fastidia lo de "mayor libertad" en elección de horario
    Miércoles, Feb 4 2015 11:31:55pm
  • Irene Rodríguez Aseijas
    Muchas gracias por el comentario José Antonio, coincido en tu análisis y creo que, si las mujeres conseguimos aparcar definitivamente lo que tu denominas "la competencia de lo femenino" estaremos en mucha mejor disposición para ofrecer lo mejor de nosotras mismas y eliminaremos un importante factor de estrés añadido. Un fuerte abrazo
    Viernes, Ene 30 2015 9:13:59am
  • JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO
    Así se destruyen talento y capacidades y aparecen elementos extraños a la función de cada una de las protagonistas. Y si hay alguien que desequilibre frente a la mayoría, aíslese y hágase ver que sólo esa persona crea desequilibrios y dudas profesionales y hasta emocionales, llegando a crear verdaderos problemas de salud, en función del "aguante" de cada una. De su resistencia y emotividad. Hágase sin pudor, las sociedades y por ende los grupos que las conforman, tienen derecho a protegerse.
    Jueves, Ene 29 2015 8:56:25pm
  • JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO
    Y como hombre tengo que decir que prefiero que me mande una mujer; y como ejecutivo digo que ojalá tenga muchas mujeres en mi compañía trabajando y mandando. Pero eso sí, como bien apuntas, es muy importante que las mujeres en el trabajo, desde las jefas hasta la becaria más reciente, aparquéis las miradas de control y la competencia de lo femenino para mejor ocasión, siempre fuera de la compañía, naturalmente. Tengo experiencia de que estas cosas destruyen cualquier orden de equilibrio.
    Jueves, Ene 29 2015 8:48:29pm
  • JOSE ANTONIO PADILLA RIBERO
    Intereresante Irene. Mi opinión es que, en efecto, las mujeres os estresáis más que los hombres cuando ocupáis puestos de responsabilidad. Pero a los factores descritos yo añadiría otro, a mi parecer, fundamental: la implicación y sentido de la responsabilidad de las mujeres ante los desafíos y los retos de ejercer un liderazgo, no tiene comparación con ninguna de las otras. De acuerdo a que factores exógenos contribuyen, pero la calidad y la fuerza de una mujer no tiene parangón.
    Jueves, Ene 29 2015 8:44:00pm
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