¿Y tú qué quieres ser de mayor?

Martes, 19 Mayo 2020

1412-hew-tu-trabajo-te-hace-feliz¿Qué quieres ser de mayor? Muchas veces de niñas escuchamos esa pregunta, que, a medida que pasa el tiempo adquiere más trascendencia de la que creíamos. Es frecuente que llegue un momento en nuestra carrera en el que nos planteemos si hemos escogido bien, si nuestra profesión encaja con nuestra personalidad, o, si, por el contrario, estamos atrapadas en un trabajo que, ni nos motiva ni nos hace felices.

Todos los estudios demuestran que nuestra personalidad influye de manera decisiva en el trabajo que elegimos y que el trabajo repercute de forma directa en nuestro bienestar. Sin embargo, a medida que nuestra carrera profesional avanza, es posible que la rutina, el azar, o simplemente la necesidad de adaptarnos, terminen por llevarnos a desarrollar responsabilidades que se alejan de nuestros objetivos iniciales. Una dicotomía entre lo que hacemos y lo que nos gustaría hacer, que puede llevarnos a situaciones de infelicidad o estrés.

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Porque aunque creamos lo contrario, el paso del tiempo no nos hace cambiar en lo esencial y nuestra personalidad se mantiene casi intacta a lo largo de la vida. Este es un punto en en el que coinciden todos los expertos, que establecen como características de la personalidad los siguientes:

1. Es consistente.- Es decir, es relativamente estable a lo largo del tiempo, independientemente de nuestras experiencias, y determina nuestro comportamiento.

2. Diferenciadora.-  Nos define como individuo único que responde de una manera personal y distinta  ante un mismo estímulo, aunque existen rasgos comunes entre grupos de personas (personalidades) que son reconocibles.

3. Evolutiva.- No se altera por completo, pero sí evoluciona, a través de nuestras experiencias vitales.

4. No predictiva.- La personalidad es una compleja combinación de características y comportamientos que a veces provocan respuestas inesperadas.

El doctor en Psicología, Benjamin Schneider explica “Al principio de nuestra vida, nuestra personalidad e intereses profesionales no son fijos, sin embargo, con el tiempo sí vamos perfilando las inclinaciones. Si hay suerte y posibilidades, al final terminaremos escogiendo algo de acuerdo a nuestra personalidad” Pero  ¿Qué ocurre si hemos dejado que circunstancias externas  (presiones familiares, sociales, necesidades económicas) hayan influido en nuestra elección y llegamos a un punto en nuestra vida en el que no estamos satisfechas con lo que hacemos?  

Desempeñar un trabajo inadecuado causa frustración, nos hace perder energía, aumenta nuestro estrés  en un 60% e incluso puede bloquear capacidades innatas, como la imaginación o el optimismo, llevándonos a una situación de insatisfacción. Por tanto la primera pregunta a responder es ¿Nuestro trabajo diario nos hace felices?

La respuesta dependerá, seguro, de si el trabajo que realizamos encaja con nuestras  aptitudes, aficiones y carácter. Evidentemente nuestro trabajo ideal será diferente en función de si somos organizados, extrovertidos, emprendedores, metódicos, dinámicos, imaginativos, inquietos, ya que en función de esas características nos sentiremos cómodos desarrollándonos en entornos muy diferentes:

  • Proyectos dinámicos y cambiantes
  • Empresas estables y muy estructuradas
  • Profesiones artísticas o liberales
  • Proyectos propios (emprendimiento)
  • Proyectos solidarios o de cooperación

 

Pero tener una visión objetiva de uno mismo no resulta fácil. Es imprescindible ser honesto para evaluar qué es lo que está fallando en nuestro trabajo o qué podríamos mejorar o potenciar para recuperar el sueño profesional que un día tuvimos y que olvidamos por el camino. Para ayudarnos a conocernos mejor existen algunos test sencillos que pueden desvelar claves de nuestra personalidad y ayudar a orientarnos. Uno de los más conocidos es el  16 personalities de Myers Briggs Un concepto que clasifica las personalidades en cuatro grandes grupos: Centinelas, analistas, exploradores y diplomáticos y que, a través de la respuesta a una serie de preguntas sencillas, puede ayudarnos a comprender mejor aspectos de nuestra personalidad de los que no siempre somos conscientes.


En cualquier caso, si el resultado a la pregunta ¿Nuestro trabajo nos hace felices? es “no”, entonces es que ha llegado la hora de actuar, dejar de ponernos barreras invisibles y excusas, y buscar alternativas que nos permitan reorientar nuestra carrera hacia una actividad que pueda hacernos sentirnos realizados y satisfechos, teniendo en cuenta que puede no resultar sencillo, pero es posible y se trata de un reto que afectará, seguro,  al bienestar del resto de nuestra vida.

Para empezar debemos plantearnos qué buscamos (¿Un proyecto personal? Una ocupación diferente? ¿Una empresa cuyos principios sean más cercanos a nuestras inquietudes, gustos o preocupaciones?), es importante imaginarnos desempeñando ese nuevo trabajo  y ver qué emociones nos provoca. Si sentimos “orgánicamente” que esa visualización es positiva, nos calma y nos motiva, entonces ya podemos empezar a diseñar un Plan para alcanzarlo.

Richard Branson, CEO De Virgin, resumía así una de las recetas de su éxito” Sigue haciendo lo que te gusta. Si realmente amas y crees en lo que haces, otros se darán cuenta y compartirán tu entusiasmo. Si tu interés está en vender ropa, y crees que es tiempo de hacer un cambio, házlo, expándete a nuevos territorios, a cualquier cosa que te interese. Para encontrar el éxito, necesitas estar realmente comprometido, o tu trabajo lo reflejará”

De igual modo, si tienes una empresa con trabajadores a tu cargo es crucial que, al menos una vez al año, evalúes su nivel de satisfacción con la labor que realicen, ya que está comprobado que una empresa con empleados desmotivados tiene un 80% más de posibilidades de fracasar y que los empleados felices contribuyen de manera decisiva al éxito de las organizaciones. Es decir, la situación individual de cada empleado repercute en el éxito de una Compañía, como refleja Doctora en Innovación del IE, Silvia Leal , que establece una diferencia clara entre los empleados que necesitan “acercarse a” o “alejarse de” y recomienda a sus empleadores tener esta diferencia muy en cuenta, si quieren mantener el éxito de sus empresas.

En definitiva. Tanto si sientes que ha llegado un punto de inflexión en tu carrera y necesitas un nuevo proyecto que te motive para recuperar lo que un día “soñaste llegar a ser”, como si tienes empleados a tu cargo que puedan estar pasando por esa fase, no mires hacia otro lado y encara el reto como una verdadera oportunidad de extraer lo mejor de ti mismo ( o de tus empleados). Recuerda las palabras de Confucio: Escoge un trabajo que ames, y no tendrás que volver a trabajar el resto de tu vida.


Artículo escrito por Irene Rodríguez Aseijas -Womenalia

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