Economía colaborativa, ¿oportunidad o amenaza?

Lunes, 14 Julio 2014

Economía colaborativa, ¿oportunidad o amenaza?La economía colaborativa ha venido para quedarse. Se trata de un nuevo modelo que, con la crisis económica, está adquiriendo una presencia importante, gracias a las nuevas tecnologías e Internet.

La economía colaborativa consiste en el intercambio de bienes sin su venta, mediante el alquiler o el préstamo. El ejemplo para entenderlo está en los taxistas tradicionales frente a las plataformas que utilizan el método colaborativo.

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Aunque llame la atención su novedad, el caso es que se trata de la forma de intercambiar de siempre, pero con la novedad de la utilización de la tecnología actual. La economía colaborativa está provocando cambios en los hábitos de consumo, pasando de una forma individualizada a otra colectiva y de colaboración.

Se estima, según el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), que esta forma de compartir que es la economía colaborativa, tiene un potencial de 110.000 millones de dólares.

Entrando en detalle, se pueden encontrar distintos modos de actuación dentro de la economía colaborativa:

  • Sistema basado en producto: pagas por el beneficio de utilizar un producto que no has adquirido. De esta manera se pasa del tradicional sistema de propiedad privada a otro colectivo. Por ejemplo si antes tenías un coche, ahora lo puedes compartir con cinco personas para reducir costes.
  • Redistribución: los bienes adquiridos son redistribuidos a lugares donde son necesitados. Esto se puede hacer vendiendo, intercambiando o gratuitamente. (Segundamano.es es el ejemplo).
  • Vivir de forma colaborativa: además de compartir bienes materiales, también el tiempo, el dinero o el espacio se pueden extender más allá de uno mismo. (AirBnb entra aquí).

Se puede decir que todos estos tipos de modelo de negocio facilitan las cosas a muchos particulares, reduciendo principalmente costes, frente a la organización tradicional consumista. Es el conocido P2P, de particular a particular.

La economía colaborativa está llegando al transporte alternativo y otros sectores económicos como el turismo, los medios de comunicación e incluso la hostelería

Si pensamos en uno de los ejemplos anteriores, el del coche, la economía y especialmente la sociedad, se ven beneficiadas por la reducción de la emisión de contaminación, consumo de energía, etc.

¿Qué aporta de positivo la economía colaborativa a la sociedad?

Lo más importante: ahorro. Compartir es más rentable que tener un producto individual, siempre que se pueda compartir. Incluso, puedes ganar dinero, por un período determinado, aunque aquí ya habría lucro. Llama la atención como en pleno siglo XXI y en una sociedad plenamente individualista, existen movimientos que tienden a la socialización.

Hasta aquí todo es positivo, pero ¿qué ocurre con el competidor inmediato que sigue ejerciendo su actividad por los métodos tradicionales? Le surge un competidor muy duro que compite en desigualdad de oportunidades.

Retomando el caso del coche, estamos viendo en España cómo, en los últimos meses, el sector del taxi recela de competidores que conectan pasajeros con conductores, mediante aplicaciones, siendo acusados de competencia desleal. Tal es el punto de polémica, que la justicia ya está investigando lo ocurrido.

Pero este fenómeno está llegando no solo al transporte alternativo, sino también a otros sectores económicos como el turismo, los medios de comunicación e incluso la hostelería.

Como otros muchos cambios que estamos viviendo en la sociedad actual, le ha llegado el turno a la economía, campo que está notando la injerencia de las nuevas tecnologías para cambiar el vender o comprar por compartir o prestar.

Solo es necesario que haya regulación al respecto, cosa que el Gobierno ya se ha comprometido a llevar a cabo. Por ejemplo, en la Comunidad de Madrid ya se ha lanzado una iniciativa en este sentido, "Impulsa a un emprendedor",  proyecto que pretende fomentar la interacción entre emprendedores de la región, impulsores e inversores. Las empresas ponen a disposición de los emprendedores aquellos recursos que son infrautilizados, sin contraprestación económica, pero participando en nuevos negocios, como socio, cliente, proveedor...

Como conclusión, podemos decir que para algunos la economía colaborativa es una amenaza, para otros una oportunidad y para todos, una novedad imparable que no para de crecer y que no se sabe hasta dónde va a llegar.


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