Roles directivos: ¿cómo impacta en los empleados?

Miércoles, 27 Mayo 2020

1812-act-roles-directivos¿Sabías que los profesionales en puestos directivos dedican el 90-95% de su tiempo al trabajo del día a día y sólo un 5-10% a la estrategia? ¿Y que el 80% emplean su tiempo en la comunicación verbal? El día a día de cualquier directivo le obliga a representar distintos roles. Todos ellos requieren de la habilidad necesaria para un correcto desempeño que conduzca al resultado esperado, pero, a diferencia de otras posiciones dentro de la empresa, la mayor dificultad reside en que la mayoría de esas funciones implican la interacción con otras personas, de un modo u otro.

Resulta complicado intentar definir las características que distinguen a un buen profesional directivo. Se puede ser un gerente excelente con un estilo de dirección determinado, pero también es posible encontrar grandes directivos con estilos totalmente opuestos.

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En primer lugar, vamos a definir ¿qué es un rol? Se trata de un conjunto de comportamientos percibidos, reales o esperados, que reflejan una determinada posición en una organización. En base a esta definición, puede afirmarse que el rol de un supervisor, el de un administrativo, un gerente o un alto directivo se considerarían diametralmente opuestos.

Los roles directivos comprenden tareas como:
● Desarrollar e implementar la misión de la organización.
● Velar por el mantenimiento de la visión de la empresa.
● Transmitir las metas y objetivos de la compañía a las personas.

Para alcanzar el éxito, una organización requiere de directivos y ejecutivos experimentados que aporten un gran conocimiento en el área de actividad de la empresa y que, además, muestren ilusión con el proyecto y sean capaces de contagiar de su entusiasmo al resto de empleados, dirigiéndolos hacia la meta común.

No es lo mismo un rol que una función, por lo que no se deben entender de la misma manera los roles directivos que las funciones de los altos ejecutivos de una compañía. En concreto, estas últimas:
- Tienen un carácter más amplio que los roles directivos.
- Priorizan lo urgente.
- No pueden, generalmente, ser planificadas.
- Son necesarias para organizar y controlar el trabajo de los empleados, desde la gestión y distribución de tareas.
- Se orientan a la cohesión de la empresa, a través de la unción de sus distintas partes.
- Persiguen también el fin de la integración de la organización con su entorno.

Los roles directivos cumplen un papel crucial. De hecho, son los que determinan el modo en que el trabajo se desarrollará. Para ello, el directivo debe:
- Contribuir a mejorar el desempeño de la organización.
- Luchar por mejorar de forma individual también, alcanzando un necesario equilibrio interior.
- Utilizar las herramientas de comunicación disponibles, al servicio del conocimiento.
- Transmitir su entusiasmo e implicación por la misión y la visión de la empresa.

Si los roles directivos se gestionan correctamente, los objetivos de la empresa se alcanzarán gracias al esfuerzo de todos y la responsabilidad conjunta. En este proceso, la cultura de empresa y los valores que promulga juegan un papel clave a la hora de lograr la implicación e involucración de todos los miembros de la organización. El compromiso personal de cada uno culminará en la consecución de las metas generales. La mano invisible del directivo es la que guiará hacia el logro de los objetivos específicos que lo harán posible.

Es la persona en su rol directivo quien guía a los empleados de la empresa y quien coordina tareas, funciones y organiza el funcionamiento general de la compañía. De hecho, el comportamiento directivo tiene un impacto de hasta un 70% en la rotación de personal no deseada, de entre un 70% y un 80% en el clima laboral, y de un 90% en el aprendizaje de trabajo interno de la organización. Pero no hay un modelo único de éxito directivo y cada persona a este nivel de responsabilidad debe dejarse inspirar sin dejar de aprender.

El directivo es un deportista de élite que ha avanzado hacia la meta gracias a sus propios recursos y mediante las elecciones correctas. Cada ejecutivo es diferente, sin embargo, podría decirse que existe un área común que identifica a la mayoría de personas que ocupan puestos de responsabilidad de este corte y son sus habilidades. La combinación de formación, conocimientos específicos en un área determinada y aptitudes innatas que se derivan de la personalidad definen las habilidades directivas.

Cualquier persona que se dedique al management debería presentar al menos tres. Robert Katz identificó las habilidades directivas básicas, agrupándolas en tres categorías:

1812-act-roles- Técnicas: son aquéllas desarrolladas con objeto de originar competencias en una tarea concreta. Hacen referencia a la capacidad para aplicar el know how a un campo determinado dentro de la empresa, poniendo en práctica los conocimientos y transmitiendo la experiencia. Su trascendencia es mayor cuanto más se desciende en el organigrama, y cobra una importancia crítica en la interacción con los niveles operativos.

- Humanas: comprenden las habilidades sociales y relacionadas que ayudan al directivo en sus vínculos con otras personas. Implican la capacidad de trabajar con otros y de, al mismo tiempo, ser capaz de motivarles y guiarles en la consecución de logros, tanto individuales como de equipo. Esta habilidad es fundamental, ya que las relaciones interpersonales son una constante para un directivo, y debe ser puesta en práctica junto con las habilidades comunicacionales.

- Conceptuales: definen la capacidad para evaluar los problemas de la organización, tanto internos como externos, de forma sistemática los problemas. Percibir interrelaciones y evaluar la cuenta de resultados son la otra parte de esta habilidad que describe la capacidad para prever y analizar situaciones complejas. La importancia de esta función crecerá a medida que se alcancen niveles más altos en el organigrama.

 

Las habilidades directivas evolucionan en función de los cambios que se producen alrededor de la organización y también de los que tienen lugar en su seno. La necesidad de adaptarse empuja a los buenos directivos a transformar y actualizar sus habilidades, sometiéndolas a una actualización constante que sólo puede comprenderse en un entorno de mejora continua.

En función del nivel en el que se desarrolle la labor directiva, primarán unas habilidades sobre otras. Las habilidades técnicas deben cobrar protagonismo en la interacción con los empleados mientras que en posiciones de carácter más estratégico se valora el aportar habilidades conceptuales. Es obvio que algunas habilidades, como las humanas, deben siempre estar presentes en los roles ejecutivos.

Aunque la personalidad, la predisposición y el perfil pueden simplificar mucho determinados procesos de adquisición de habilidades, lo cierto es que todas ellas se pueden aprender. Además, no son exclusivas de mandos directivos, sino que el acceso a las mismas debería plantearse como un camino a escoger por cualquier miembro de la organización, ya que beneficia sus capacidades de autogestión y su eficacia en términos de desempeño.
Por último, debe tenerse en cuenta que ninguna de las habilidades tiene carácter excluyente. Todas son necesarias para la labor de un buen directivo y todas útiles para conducirle hacia el éxito. La orientación de su trabajo marcará, junto con su posición en la empresa, cuáles son las que debe priorizar en cada momento.

 

Cinco claves del trabajo de todo buen profesional en rol directivo
En el libro "La práctica del management" de Drucker se desprende que para que un ejecutivo tenga éxito, no necesita ser carismático. En él explica las cinco tareas que deben definir el trabajo de un buen directivo:

1812-act-trabajo-en-equipo1. El directivo debe establecer objetivos. Los objetivos hacen posible guiar el negocio hacia la meta deseada y, la falta de ellos lo deja a la deriva, lejos de todo control y a merced del entorno socioeconómico y sus cambios. Para que sean efectivos tienen que comunicarse con precisión a los sujetos de la acción, deben ser alcanzables y realistas y han de respetar la cultura de empresa y sus valores.

2. El directivo organiza. La organización en la empresa alude a estructuración. Para conseguirla hace falta clasificar el trabajo, tras un análisis de cada objetivo y de lo que requiere para ser alcanzado; de esta forma es posible simplificarlo haciendo una división por tareas. Esta forma de trabajar es mucho más sencilla de gestionar ya que el asignar, seguir y llevar a término cada tarea no entraña grandes complicaciones. La capacidad analítica del directivo es fundamental en este proceso.

3. El directivo motiva y comunica. Uno de los roles directivos más importantes es el de ayudar a crecer a las personas. Conocer al equipo y construir un ambiente de transparencia y confianza es básico y debe llevarse a cabo en un entorno de integridad y justicia. La asignación de responsabilidades y la celebración de los éxitos son una parte de esta tarea de comunicación y motivación que le conducirán al éxito.

4. El directivo mide. Para poder tomar decisiones hace falta basarse en datos concretos, fiables, objetivos y actualizados. Uno de los roles directivos que todo ejecutivo debe poner en práctica es medir el rendimiento de la organización, a través de la medida por proyectos, por equipos de trabajo, por áreas y por personas. Todos los esfuerzos contribuyen a lograr resultados a nivel organizacional y por eso nadie puede permitirse perder alineación o demorarse en la detección de desviaciones.
Es evidente que cuando se establecen criterios de medición objetivos y el directivo conoce los parámetros por los que será medido, el rendimiento aumenta. Hace unas décadas no era posible automatizar estas métricas pero, hoy día, existen algunos tipos de software que permiten hacerlo, aportando además un extra de transparencia en el proceso que aumenta la credibilidad de las partes y contribuye a mantener ese clima de confianza tan deseado en toda empresa.

5. El directivo dirige personas. Esta es la tarea más importante de todas las que comportan los roles directivos. El directivo, como educador, ayuda a que sus empleados se desarrollen como personas íntegras, a través de sus decisiones y de su relación con ellos. Este contacto personal puede llegar a sacar lo mejor de cada individuo o, por el contrario, desperdiciar el talento y terminar corrompiendo al empleado. Sobra decir que esta responsabilidad es indelegable y que, a la vez, es la que mejor define a cada directivo. Salarios, jerarquía, poder, número de personas a cargo... nada es comparable con emplear el tiempo necesario en motivar, comunicar, escuchar, debatir, proponer y transmitir la cultura de empresa y sus valores. Y este aspecto se ha desarrollado en las últimas décadas gracias al impulso de la sociedad del conocimiento y a la creciente importancia que han cobrado las personas, activo estratégico de las empresas.

 

 

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1 Comentarios
  • Tom Miqueu
    Muy interesante. Aquí os dejo otro articulo interesante sobre los roles directivos http://goo.gl/LmWg3f
    Jueves, Abr 24 2014 1:44:20pm
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