¿Por qué nos ponemos nerviosas al hablar en público?

Jueves, 07 Febrero 2019

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Todas hemos tenido alguna vez esa sensación de amenaza al avanzar hacia el frente de la clase o del estrado, o cuando nos está llegando el turno de presentarnos y notamos como se nos pone una incómoda presión en la boca del estómago o sentimos como el corazón se acelera y parece que se va a salir.

Finalmente tenemos que tomar la palabra, todas las caras se vuelven hacia nosotras y salimos del paso como podemos, casi sin recordar lo que hemos dicho y con la terrible sensación de que no lo hemos hecho nada bien.

¿Por qué nos sucede esto?

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Porque ante una situación que nuestro cerebro considera estresante, envía por el torrente sanguíneo oxitocina, adrenalina y cortisol para prepararnos a actuar en lo que él considera una emergencia.

Y eso produce un aumento de la presión arterial, la sangre se licua y fluye (de ahí las rojeces) el corazón bombea a gran velocidad, se cierra la garganta, etc.

Para solucionar los nervios al hablar en público, o miedo escénico, o fobia social o glosofobia conviene entender el fenómeno y su procedencia.

Como dice Marie Curie: "Dejamos de temer aquello que hemos aprendido a entender".

Por ello vamos a repasar las causas de esos nervios para entender de dónde provienen y así neutralizarlos.

1. Nos educaron con el sistema de premio y castigo

Desde muy chiquititas nos alababan aquellas conductas que nuestros mayores (padres y profesores) consideraban positivas y castigaban las que les parecían negativas

1.1. Ese tipo de educación produce un deseo desmesurado de aplauso y hace que cambiemos nuestra conducta y personalidad para gustar más

1.2. Y. también, una aversión profunda a la crítica que nos lleva a esconder aquellas cosas que creemos que no van a gustar.

Al exponer algo ante los demás, entre amigos, en el colegio, en una charla, en la empresa, etc., nos sentimos expuestos y esos dos mecanismos, el que busca gustar y el que detesta no gustar, se exacerban y nos producen nervios.

En algunos casos ligeros, pero en otros se vuelven verdaderas fobias que es necesario tratar.

2. Otro mecanismo que aplicaron con nosotras fue la comparación

¿Te suenan estas frases?: "Mira tu hermana (prima, amiga) qué bien lo hace, no como tú".

Y no solo se trata de la comparación directa, el sistema de calificaciones a través de notas es una comparación constante.
Es ser un número en un ranking que no tiene en cuenta que a lo mejor eres la más simpática, la más generosa, la más divertida...y que tal vez esas características te van a llevar muy lejos.

Desafortunadamente solo contaba si habías memorizado la lección (cosa aburridísima, por cierto) y si sabías resolver logaritmos neperianos, ¡uf!

Otro punto importante:

3. Muchas personas no se sienten cómodas con su cuerpo

El modelo que nos muestran los medios son cuerpos ultradelgados, en muchos casos retocados con Photoshop y difícilmente alcanzables por personas de carne y hueso que, además de cuidar el cuerpo, tienen que ocuparse del trabajo, la familia, los amigos, etc.

Si una piensa en mujeres que han cambiado la historia o que han sido referentes como: Marie Curie, Simone de Beauvoir, Frida Kahlo, Amelia Earhart, etc. queda claro que...

...cada una tenía un tipo de cuerpo y no eran especialmente bellas, más bien al contrario, sus peculiaridades (como las cejas en el caso de Frida Kahlo) fueron las que les dieron personalidad y se convirtieron en un "sello distintivo".

Aquello que nos diferencia (unos kilos de más, un color diferente, una nariz grande, o cualquier otra cosa) es una ventaja a la hora de comunicar puesto que dejará una mayor huella que si somos "como todas".

4. Tenemos muy poca práctica (en general) siendo el centro de atracción

De pequeñas nos dijeron:

"En boca cerrada no entran moscas",
"Por la boca muere el pez",
"Calladita estás más guapa"...

Y ¡nos lo creímos!

Por ello, salvo en algunas ocasiones con la familia o los amigos, hemos evitado tomar el micrófono y ponernos a hablar por lo que tenemos más bien poca práctica.

En cambio, queremos provocar una ovación...

Es como si jugáramos un ratito al badminton y quisiéramos competir con Carolina Marín.

¿Cuántas horas habrá practicado ella para llegar a ser campeona del mundo?

Lo mismo sucede con la comunicación: para obtener buenos resultados es necesario dominar la técnica y haber practicado.

Pero nos sentimos inseguras y, por tanto, no practicamos: es la pescadilla que se muerde la cola.

Por eso hoy te proponemos que te descargues este eBook gratuito: ¡Perder el miedo escénico es posible!

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Recibirás información para bajar el nivel de nervios y ganar seguridad para poder romper ese círculo vicioso.

Una vez que hayas leído la información, te invitamos a practicar, ya que tus palabras y tu forma de exponer te van a permitir llegar hasta donde quieras. ¡A por todas womenalias!

 

natalia-gomez-del-pozueloPor Natalia Gómez del Pozuelo, CEO y experta en comunicación en Natalia Gómez del Pozuelo
 

 

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2 Comentarios
  • Carolina Pérez Fernández
    Confieso que he visto más de una y dos veces como mi trayectoria profesional no avanzaba por no atreverme a dar mi opinión. Al leer las causas del miedo a hablar en público, me reconozco. ¡Gracias por el artículo!
    Lunes, Feb 11 2019 3:19:26pm
  • Flor Rodríguez Álvarez -> Carolina Pérez Fernández
    Hola Carolina, te recomiendo que te descargues el ebook "Habla en público con seguridad". Estoy segura de que te puede ayudar y que conseguirás perder el miedo a hablar en público. Puedes descargártelo en este mismo artículo
    Miércoles, Feb 13 2019 5:17:51pm
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