¿Cuál es tu salario emocional?

Viernes, 18 Mayo 2018

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Si nunca has oído hablar del salario emocional y alguien te hace esta pregunta, es posible que de entrada no sepas bien qué responder. Sin embargo, se trata de una idea muy sencilla: el salario emocional son todas esas cosas que valoras positivamente de tu empresa y que para ti representan ventajas o motivos para seguir trabajando en ella, más allá del sueldo que te pagan a fin de mes.

Se trata de un concepto diferente al salario en especie. Este último se compone de una serie de elementos de retribución que el empleado no recibe en dinero pero que sí le suponen una ventaja financiera (cheques restaurante o guardería, ayuda para transporte, seguros médicos, plaza de garaje...). Sin embargo, el salario emocional va más allá. Tanto si eres un empresario que busca formas de retener al talento como si quieres examinar tu situación profesional como empleado, te interesa conocer cuáles son algunos de estos aspectos:

Oportunidades de crecimiento/ desarrollo personal:

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Diseño de planes de carrera, formación, oportunidades de ver y hacer cosas nuevas, proponer un trabajo estimulante que rompa la rutina y fomente el aprendizaje... En general, es salario emocional todo lo que implique posibilidades de aprender, crecer y desarrollarse en un sentido amplio.

Reconocimiento:

Ofrecer un mayor sueldo o una promoción profesional no es la única forma de reconocer un trabajo bien hecho. Las personas apreciamos que se dé visibilidad a nuestros éxitos, que se nos agradezca con sinceridad el esfuerzo, que se nos pida nuestra opinión y se nos deje participar en lo que nos afecta; que se nos tenga en cuenta.

Entorno agradable:

Un ambiente de trabajo saludable, una relación cordial con los compañeros y jefes de equipo, el espíritu de colaboración, un puesto de trabajo cómodo, una oficina abierta y luminosa... Todo lo que contribuye a hacernos sentir bien en el puesto de trabajo es salario emocional.

Cultura/ valores:

Cuando trabajamos en una empresa cuyos valores comprendemos y compartimos, cuya misión hacemos nuestra, con cuyo estilo nos identificamos, somos menos propensos a cambiar de empleo y a buscar otros horizontes; sentimos que hemos encontrado un lugar que valida la clase de persona que somos. En consecuencia, aumentan la implicación, la motivación y el compromiso.

Flexibilidad/ conciliación:

Aspectos como el horario flexible, el teletrabajo, los días libres a cargo de la empresa, la facilidad para elegir las vacaciones... Las personas valoramos enormemente tener un margen de maniobra para gestionar los diferentes aspectos de nuestra vida. Cuando el trabajo se convierte en facilitador en lugar de obstáculo, los empleados se organizan de la forma que les resulta más efectiva. Además de en la satisfacción de los empleados, todo esto tiene efectos positivos en el rendimiento.

Aportaciones sociales:

Servicio de guardería, servicios profesionales externos que se ofrecen a los empleados con ciertas ventajas o descuentos, asesoría, tiempos y espacios de esparcimiento o descanso (gimnasio, restaurante propio con buen precio, áreas para reuniones informales...). Todos éstos y muchos otros son aspectos que facilitan o enriquecen la vida de los empleados, lo que repercute positivamente en su bienestar y en su productividad.

Cada uno de nosotros podríamos añadir a estas listas otros ejemplos desde nuestra propia experiencia: aquello de lo que hemos disfrutado, aquello que hemos echado en falta, las cosas que hemos visto hacer en nuestra empresa o que sabemos que existen en otras. En todo caso, y hablando ahora desde la perspectiva del empresario, no se trata de convertir tu empresa en una ONG: se trata de ser capaz de jugar con todo el abanico de posibilidades, de ampliar las miras incorporando elementos valiosos que aumentarán la satisfacción y la motivación y que, a la larga, tendrán efectos positivos para la empresa: se retendrá el talento, mejorará la imagen, aumentarán el compromiso y la productividad. Lo cierto es que un aumento de sueldo (salvo que se trate de un sueldo escandalosamente alto) solamente retiene al empleado durante un tiempo limitado: el que tarda en acostumbrarse a la nueva nómina. Por un sueldo demasiado bajo te puedes marchar de una empresa, pero un sueldo mayor no necesariamente te hará quedarte en ella si no existen, además, factores de salario emocional que te atraigan.

Como empleado, puede ser un ejercicio interesante reflexionar sobre aquellos aspectos de salario emocional de los que gozamos y también sobre aquellos que echamos en falta en nuestro puesto actual. Si al pensar sobre ello identificas algún aspecto no cubierto que para ti es esencial, a lo mejor es el momento de plantearse si valdría la pena cambiar a otra empresa con una cultura, ambiente, valores, método de trabajo, servicios, etcétera, más acordes con tus gustos y necesidades.

A fin de cuentas, la faceta emocional es tan importante como pueda serlo la económica. O más.

 

maria-traver-andujarPor María Traver, Senior Researcher en TNS
Linkedin: María Tráver
 

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2 Comentarios
  • MARIA ANGELES RAMIREZ GOMEZ
    La teoría es fantástica, la realidad es otra. Aguantas en el puesto de trabajo con mal ambiente laboral y un salario precario aunque estés formada con estudios universitarios, formación y experiencia.....pero pasas de los 50 añitos.
    Martes, May 22 2018 8:22:33am
  • Flor Rodríguez Álvarez -> MARIA ANGELES RAMIREZ GOMEZ
    Hola, María Ángeles es verdad que la realidad no es tan bonita pero por suerte hay empresas que fomentan el bienestar y la felicidad en el trabajo. Además mira esta iniciativa que están realizando desde Fundación máshumano y Fundación Endesa para los perfiles Senior: https://bit.ly/2yb35HN
    Jueves, Jun 14 2018 2:46:58pm
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