5 microagresiones que excluyen a las mujeres de la industria tecnológica

Viernes, 16 Noviembre 2018

microagresiones

En los últimos años, está siendo cada vez más evidente que no existe igualdad de género en la industria tecnológica donde según el registro Women in Software Engineering stats de Tracy Chou - ingeniera de software en Pinterest- solo un 19% de los ingenieros de software de 230 de las empresas más importantes a nivel global son mujeres profesionales. Y según los perfiles de LinkedIn, en la industria del software, solo el 16% son ingenieras de software y el 9% trabajan en la industria del hardware. 

A la luz de estas cifras se puede pensar que las mujeres estamos menos interesadas o somos menos capaces de trabajar en funciones técnicas de innovación y desarrollo tecnológico. Quien llegue a esa conclusión, probablemente no ha experimentado la hostilidad y el desaliento al que se enfrentan las mujeres profesionales que desarrollan su carrera profesional en la industria tecnológica.

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Existen muchos obstáculos culturales que demuestran que atribuir la desigualdad a causas biológicas no se sostiene, sino que el ambiente de trabajo, la cultura de la empresa y los prejuicios de los compañeros desempeñan un papel muy importante para que las mujeres no se sientan bienvenidas en la industria tecnológica. Y esto comienza mucho antes de incorporarse al mundo laboral desde la infancia con los juguetes y actividades de género y abarcando toda nuestra educación.

Ya existen Meet-ups para Mujeres y Tecnología, programas de codificación para niñas y redes de mujeres como Womenalia para reducir las diferencias que excluyen a las mujeres de la industria tecnológica. Pero, ¿qué está causando el problema en primer lugar?

Vamos a ver algunas microagresiones que las mujeres que trabajan en tecnología enfrentan en su día a día y las excluye en la industria tecnológica.

1. Uso del lenguaje en masculino por defecto

En las conversaciones y en las descripciones de los puestos de trabajo suele ser habitual referirse en masculino a ingenieros o administradores de sistemas. Es cierto que una gran parte de los responsables técnicos son hombres, pero también lo son muchas mujeres profesionales.

Suponer que un empleado en un papel técnico o ejecutivo es un hombre infravalora el trabajo de las mujeres y las desalienta incluso antes de querer aspirar a un puesto de trabajo en una empresa.

2. Conversaciones y bromas sexistas

Si trabajas en alguna industria de "hombres" seguro que alguna vez has tenido que soportar situaciones incómodas en las que algún jefe o compañero hace bromas pesadas acerca del sexo y las mujeres, por ejemplo. Esto, desde luego, no significa que todos los hombres en la industria tecnológica tengan este comportamiento, pero hay que decirlo, existe.

Cuando se crea y permite este ambiente en el que no se mide a las mujeres por el resultado de su desempeño, se subestima el trabajo que hacen las mujeres profesionales mostrando que sus aportaciones no son tan valiosas como las de sus compañeros de trabajo.

3. Exclusión de aquellos que denuncian el sexismo

Bien sean mujeres u hombres, aquellos que denuncian el sexismo son molestos en muchas organizaciones y acaban excluidos por sus compañeros que o no piensan que exista un problema o miran para otro lado. Y, en algunos casos, esa exclusión puede significar el despido. De modo que el mensaje para las mujeres "techies" es "o aceptas las reglas del juego o estás fuera".

4. También se minusvalora a las mujeres desde profesiones en que estas son mayoría

Y esto no es exclusivo de los hombres. Algunas ingenieras cuando acceden a sus puestos de trabajo escuchan comentarios como "tus compañeros de trabajo son muy inteligentes, no te sientas intimidada" cuando esa ingeniera es parte de ese grupo de gente inteligente y no tiene por qué sentirse intimidada. Y esos comentarios suelen venir de otras mujeres que trabajan en Recursos Humanos, donde predominan.

Los empleados de Recursos Humanos juegan un papel importante en la formación de las opiniones de los empleados entre sí, un papel que también se pasa por alto porque no es técnico.

También es frecuente que en esas profesiones en las que las mujeres son mayoría se empequeñezca la inteligencia que se requiere para desempeñar puestos en Marketing, Relaciones Públicas, Ventas o Recursos Humanos. De esta forma se acaba también subestimando la inteligencia de las mujeres.

5. Falta de compensación por sesgos implícitos

Los estudios han demostrado que, incluso cuando los compañeros de trabajo no tienen intención de discriminar, el género a menudo afecta las decisiones de contratación y el tratamiento en el lugar de trabajo.

Por ejemplo, una parte de un curriculum vitae conocido para influir en los gerentes de contratación es el nombre. Un estudio de la Universidad de Stanford encontró que los científicos eran más propensos a contratar a alguien para una posición de gerente de laboratorio cuando el nombre en la solicitud era "John" que cuando el mismo curriculum vitae tenía "Jennifer" en la parte superior.

Este sesgo es difícil de rectificar por pura voluntad porque es subconsciente, por lo que, quizás las empresas deben compensarlo activamente mediante la eliminación de los nombres de los currículums durante las primeras fases de la selección de candidatos o asegurando que se entreviste a un número determinado de mujeres para cada posición.

Como demuestran estas microagresiones, hacer que las mujeres se sientan bienvenidas en la industria de la tecnología y en otros campos en los que aún no están totalmente integradas es algo más que simplemente no ser sexistas. No basta con querer más ingenieras o mujeres profesionales en la empresa, también hay que ser consciente de cómo las mujeres van a percibir acciones que normalmente no se presta atención.

La buena noticia es que cada día más mujeres desarrollan su carrera profesional en la industria tecnológica y paso a paso tendrán un mayor peso en la cultura de la empresa y en la integración de otras compañeras.

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1 Comentarios
  • Patricia
    !Hola! Soy ingeniera Informática desde hace 20 años y no lo he tenido fácil. Evolucionar de categoría profesional, ha sido una guerra constante, pq antes había hombres, mejor preparados. Cosa de la que no he estado de acuerdo nunca, ya que creo que soy una buena trabajadora y amo y disfruto programar, como los hombres.
    Lunes, Nov 19 2018 3:42:02pm
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