Manual de supervivencia para trabajar en vacaciones

Jueves, 01 Agosto 2019

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A estas alturas del año, todos estamos ya de vacaciones o a punto de irnos. ¿Todos? No, no todos: cada año hay un cierto número de personas a las que, por unos motivos u otros, no les queda más remedio que trabajar en verano. A la sensación de frustración por no poder tomarse unos días de descanso cuando todo el mundo lo hace se añade el mayor cansancio que nos genera el calor y las dificultades logísticas para quienes tienen niños, los cuales, terminado el curso escolar, tienen dos meses de vacaciones continuadas.

Si este verano no puedes irte de vacaciones, ¡no desesperes! A continuación, te damos algunas ideas para sacar el mayor provecho a las semanas que tienes por delante:

Sé consciente del lado positivo

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Como para casi todo en la vida, la primera respuesta está en la actitud. Cómo afrontas tu situación tiene mucho que ver con la clase de verano que vas a pasar. Valora los pequeños detalles positivos: es posible que tengas menos trabajo y estés más tranquila, lo que te da la oportunidad de resolver tareas pendientes para las que habitualmente no tienes tiempo; el mayor silencio y tranquilidad favorecen la concentración y la productividad; seguramente tu jefe pasará unos días fuera... Además, estar en esta situación significa que, de hecho, tienes trabajo; quizá el motivo de no tener vacaciones es haber encontrado un empleo nuevo, un salto en tu carrera que te impulsa e ilusiona. Por otro lado, mira a tu alrededor: verás cómo no eres el único, cómo hay mucha gente a tu alrededor que tampoco tiene vacaciones.

No renuncies a un verano diferente

Puedes hacer escapadas, disfrutar de espectáculos y museos en tu ciudad sin colas ni apreturas... No tener vacaciones no significa que no puedas adoptar una rutina de verano diferente a la de invierno, lo que ayudará a que tus sensaciones también sean distintas.

Pasa tiempo al aire libre.

En verano, los días son largos, las horas de luz son muchas, y los beneficios que esto tiene sobre nuestra salud y nuestro ánimo son incontables. No renuncies a ellos: ve a la piscina, haz senderismo, disfruta de la cena en una terraza... haz todas esas cosas que durante los meses de invierno no podrás hacer.

Reorganízate.

Aunque suene a tópico, pasar el verano en casa puede representar la oportunidad perfecta para redecorar, reparar, recolocar, deshacerte de todo aquello que no necesitas, y también para incorporar a tu rutina hábitos saludables (dieta, ejercicio, meditación...) a los que, cuando llegue septiembre, te habrás acostumbrado y te resultará fácil mantener durante el invierno.

Impulsa tu formación y tu creatividad.

Una buena opción para aprovechar el verano haciendo algo diferente es apuntarte a un curso. Bien sea para aumentar tus conocimientos sobre algún área, para fomentar tus intereses o descubrir aficiones nuevas, el hecho de emprender una actividad que no has hecho hasta ahora refrescará tu energía y te hará sentir que has aprovechado bien el verano.

Recupera sensaciones

Dedica tiempo a esas actividades que te gustan y para las que apenas tienes tiempo durante el año. Asimismo, es posible que haya personas a las que llevas un tiempo sin ver y que quizá tampoco se vayan de vacaciones. Incluso si se van, tú estarás aquí antes de que se marchen y también cuando regresen: llámalas, queda con ellas... Aprovecha la oportunidad para recuperar ese tiempo que durante el año no has podido encontrar.

Descansa

Que no tengas vacaciones no significa que no puedas descansar. De hecho, un descanso adecuado es todavía más importante si no vas a poder desconectar y desaparecer por unos días. Procura disfrutar, duerme bien, realiza actividades que reporten beneficios a tu cuerpo y tu mente; relaja tu ritmo y autoexigencia habituales, concédete espacios, hidrátate y protégete del sol.

Mira las ventajas de tener vacaciones el resto del año

Si no tienes vacaciones ahora, lo que está claro es que las tendrás en algún momento posterior, lo cual tiene sus propias ventajas: menos gente haciendo turismo, precios más baratos en vuelos y hoteles, o estar fuera de la oficina en épocas en las que suele haber más trabajo.

No tener vacaciones en verano es una situación que requiere una cierta reprogramación mental, dado que todos deseamos y necesitamos unos días de descanso y el verano es la época más habitual para ello. Quizá no poder cogerte unos días de vacaciones en julio o agosto signifique que estás en minoría: está en ti convertirlo en una oportunidad.

 

maria-traver-andujarPor María Traver, Senior Researcher en TNS
Linkedin: María Tráver
 

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