Qué es el coaching

Lunes, 10 Febrero 2014

El coaching se centra en lo que el cliente quiere. La gente se acerca al coaching porque quiere que las cosas sean distintas, quiere cambiar o tiene objetivos importantes que alcanzar, es decir, acuden por diversas razones personales. Les mueve alcanzar objetivos específicos: montar un negocio, tener un cuerpo más sano, escribir un libro...
 
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Por Francisco Giménez Plano, CEO de Augere para Womenalia

Acuden al coaching para ser más eficaces o estar más satisfechas en su puesto de trabajo, y contratan a un coach porque quieren crear más orden y equilibrio en sus vidas. A veces las personas le piden más a la vida -más paz interior, sencillez, alegría, etc.- y a veces también quieren menos -menos confusión, estrés, presión económica, etc.- En general, la gente acude al coaching porque quiere mejor calidad de vida – más plenitud, equilibrio... – o un proceso distinto para satisfacer sus deseos vitales. Cualquiera que sea cada razón individual, todo empieza por el cliente.

El coaching es tanto una metodología como un tipo particular de relación. Desde luego, hay habilidades que aprender y una gran variedad de herramientas disponibles, pero el verdadero arte del coaching eficaz radica en la capacidad del coach de trabajar en el contexto de la relación.

Todos los clientes son únicos, tienen su propio conjunto de circunstancias, objetivos y deseos de cambio personales, capacidades, intereses e incluso hábitos de autosabotaje que son únicos.

En términos muy generales, podemos hablar de áreas de interés en las que el cliente a menudo se centra – cambio profesional, transiciones vitales, mejora del desempeño, temas relacionados con la salud y el bienestar – pero sólo en los términos más generales. A esto hay que sumarle el hecho de que los objetivos cambian con el tiempo, a medida que profundiza en lo que le motiva y alcanza resultados (acción y aprendizaje).
No existe un manual de referencia autorizado. El coaching es inherentemente dinámico
No existe un manual de referencia autorizado y universal con diagnósticos estandarizados y soluciones de coaching claramente definidas. El coaching es inherentemente dinámico; esa es una de sus cualidades fundamentales y una de las razones de su potencia como herramienta de cambio. El coaching es personal; crea una relación única y fuerte para el cambio.

El entorno del coaching:

En su forma más elemental, una sesión de coaching es una conversación entre un coach y otra persona, o en el coaching de equipos, de socios o de relaciones, entre un coach y 2 ó más personas. Pero no se trata de una conversación ordinaria o cotidiana. Una conversación de coaching eficaz llega al corazón de lo que es importante. Es una conversación enfocada, atenta, diseñada para apoyar al cliente en su tarea de aclarar opciones y realizar cambios, siendo fundamental el entorno en el que se produce.

Por entorno entendemos tanto el físico como el relacional, constituido por normas básicas, expectativas y acuerdos. Una serie de cualidades caracterizan un entorno seguro y valiente para el cliente, y conforman lo que podría denominarse el contenedor de la relación de coaching:
  • Confidencialidad:
Cambiar supone alterar el orden habitual y establecido de las cosas. Puede resultar profundamente satisfactorio, incluso emocionante, embarcar para semejante cambio y aún así sentir que existe demasiado riesgo, porque el cambio es, por naturaleza, una incógnita. Si el cliente se va a arriesgar a realizar un cambio significativo, ha de estar en posición de poder hablar libremente con su coach.
  • Confianza:
Un acuerdo para mantener la confidencialidad de la conversación de coaching es un componente clave para construir la confianza. Pero la confianza ha de funcionar en ambos sentidos, por ello es tan importante que ambos, cliente y coach, generen confianza a través de sus acciones.

En este contexto resulta paradójico que el coach crea plenamente en su cliente,y al mismo tiempo le pida que responda de sus compromisos, es decir, que el cliente dé cuentas de su promesa de actuar y de su asimilación del aprendizaje. El cliente ve que el coach está realmente de su parte, que respeta su visión y su plan de acción, pero que también está dispuesto a ser honesto y directo, por el bien del cliente.
En el coaching, decir la verdad no tiene otra consecuencia que la del aprendizaje, el descubrimiento y una nueva comprensión de las cosas
  • Decir la verdad:
Un espacio seguro y valiente para el cambio tiene que ser, por definición, un lugar en el que se pueda decir la verdad acerca de lo que ha hecho y de lo que no, sin preocuparse por lo que dirá el coach. Es un entorno libre de juicios y un lugar en el que el coach espera que el cliente le presenta la verdad, porque ésta no tiene otra consecuencia que la del aprendizaje, el descubrimiento y una nueva comprensión de las cosas. Igualmente, el cliente espera la verdad de su coach, porque sencillamente, para eso lo ha contratado.
  • Apertura y amplitud:
Se trata de un lugar en el que el cliente pueda respirar, experimentar, fantasear y diseñar estrategias sin limitaciones. Puede ventilar su rabia, sus preocupaciones, su resentimiento, su sensación de injusticia. Es un lugar en el que el fracaso se reconoce como medio de aprendizaje, en el que no hay verdades absolutas y en el que existen pocas reglas.
Para el coach, la amplitud también significa no estar pegado a ninguna actuación en particular ni a ningún resultado que pueda alcanzar el cliente. El coach sigue preocupándose por sus clientes, sus agendas, su salud y su crecimiento, pero no por el camino que han de tomar para llegar allí, ni por la velocidad a la que viajen, ni por las vueltas que tengan que dar ... En último término, el coaching no se refiere a lo que el coach proporcione, si no a lo que el cliente crea.
 
 

 
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