La etapa Junior

Miércoles, 20 Noviembre 2013

La denominada etapa Junior se desarrolla aproximadamente entre los 18 y los 30 años de edad, es decir, desde el momento de la culminación de nuestra formación o educación en términos formales y hasta el inicio de la etapa del ímpetu, en la cual ya se requiere una mayor acumulación de experiencia y se plantean otros objetivos.
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La denominada etapa Junior se desarrolla aproximadamente entre los 18 y los 30 años de edad, es decir, desde el momento de la culminación de nuestra formación o educación en términos formales y hasta el inicio de la etapa del ímpetu, en la cual ya se requiere una mayor acumulación de experiencia y se plantean otros objetivos.

La trascendencia de la etapa de la promesa puede dimensionarse al entender que muchas carreras profesionales quedan determinadas en cuanto a su alcance y características por las experiencias vividas en esta fase.
  Una etapa junior bien aprovechada puede marcar la diferencia en tu carrera profesional, posicionándote de una manera inmejorable para el resto de tu trayectoria laboral.

¿Cuál es el objetivo principal a cumplir en esta etapa? Prioritariamente se busca que la persona acumule múltiples experiencias, integrando información de distintas realidades que le permita crecer profesionalmente y descubrir la especialidad en la que debe enfocarse, conociendo el área o función en la cual logra explotar al máximo su potencial.

Así, es habitual que durante esta etapa se pase por varios puestos de trabajo y que incluso se cambie de empresa, siempre buscando ese lugar en el cual realmente podamos desarrollarnos como queremos. Y precisamente ese espacio nos dará la posibilidad de descubrir nuestro potencial real y de hacer aquello que realmente nos gusta y apasiona.

En consecuencia, el mejor capital que podemos acumular durante la etapa de la promesa es la experiencia y un mayor conocimiento de nuestros intereses más profundos. Pero en ocasiones esto no llega sin un esfuerzo por nuestra parte. Esto significa que deberemos investigar en nuestro interior y no autoengañarnos, buscando concretamente ese puesto o actividad que nos hará realizarnos como profesionales.

Evaluación de la etapa

¿Cómo podremos evaluar si al terminar la etapa de la promesa hemos conseguido o no los objetivos relativos a la misma? Básicamente analizando estas dos cuestiones:

• Obtuvimos o no el aval de haber trabajado como mínimo en una empresa u organización con reconocimiento social, enriqueciendo nuestra hoja de vida.

Aprendimos o no lo suficiente en torno a nosotros mismos, para de esta forma orientarnos hacia actividades o situaciones que potencien nuestras fortalezas e intereses durante los próximos años de actividad profesional.

Si la respuesta es positiva en ambos casos, podremos afrontar con tranquilidad la etapa del ímpetu, con la seguridad de haber capitalizado a fondo la primera fase de nuestra carrera profesional.

 


¿QUÉ ES LA ETAPA JUNIOR?
 
La etapa Junior
 


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1 Comentarios
  • Yolanda Mateo
    Me siento muy identificada con esta descripción y aliviada. Actualmente tengo 28 años y he pasado por varios puestos de trabajo diferentes buscando esas nuevas experiencias y ese sitio que mejor se adapta a mí. Creía que querer cambiar de puesto de trabajo era algo raro, sobre todo en los tiempos que corren, pero quería explorar nuevas facetas para mi crecimiento profesional y gracias a esta lectura veo que es algo normal. ¡Gracias por la explicación!
    Miércoles, Ago 20 2014 6:10:55pm
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