Cómo hacer del estrés laboral tu aliado

Martes, 24 Mayo 2016

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1601-estres-articuloEl estrés laboral, la ansiedad o las enfermedades cardiovasculares son algunas de las patologías típicas que las mujeres profesionales venimos soportando en nuestro día a día.

Llevar a los niños al colegio, preparar la reunión de la mañana, presentar informes, no llevar una alimentación saludable o no tener tiempo para ir al gimnasio, o simplemente no tener tiempo para tus amigos y disfrutar de planes de ocio, ¿te suenan estas situaciones diarias en las que no llegas a tiempo, siempre corriendo y con prisas?

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¿No te gustaría que el día tuviera 48 horas?

Como podemos comprobar por nosotras mismas, entre las causas que nos llevan a sufrir estas molestias, encontramos por un lado el no alcanzar las medidas de igualdad y paridad, que nos permitan el equilibrio entre vida profesional y personal. Además, la presión por alcanzar objetivos y cumplir plazos, sacar adelante proyectos y alcanzar presupuestos, mantener un equipo unido y comprometido, etc. hace que la suma es que no gocemos de un estado de salud favorable.

¿Por qué la mujer sufre estrés?

Antes de que las mujeres se insertaran en el sistema laboral, sus funciones principales eran las de cuidar y proteger su hogar y su familia; en cambio, los hombres, tenían como misión traer a casa los alimentos necesarios para mantener a los suyos. Desde que las mujeres accedieron al mercado laboral, el estilo de las familias cambiaron drásticamente: ahora las mujeres asumen roles que habían sido puramente masculinos, desembocando en dificultades para alcanzar la flexibilidad productiva.

Jornadas laborales que duran más de 8 horas, conexión constante a nuestro teléfono y cuenta de correo electrónico, reuniones, objetivos, plazos de entrega, presión de los jefes, sentir que no llegas a todo y que no lo vas a conseguir son razones que se suman al estrés familiar.

¿Cuáles son los síntomas y en qué enfermedades desencadena?

Es fácil identificar cuando una mujer está estresada, suele ocurrir en épocas con picos de trabajo muy fuertes o largas temporadas sufriendo estrés, que derivan en:

  • Cambios de humor constantes.
  • Mayor sensibilidad ante las críticas de nuestros compañeros.
  • Nos volvemos más agresivas.
  • Padecemos contracturas y molestias corporales.
  • Presentamos dificultad en las vías respiratorias.
  • Padecemos insomnio o híper insomnia ósea.
  • Nos desganamos o nos aumenta el apetito.
  • Sufrimos más de migrañas y lumbagos.
  • La menopausia aumenta las enfermedades relacionadas con la obesidad y el colesterol.
  • Sufrimos más enfermedades cerebrovasculares que los hombres, como ictus.
  • Aumenta la posibilidad de sufrir infartos de miocardio.

Por si todo esto no fuera suficiente, las mujeres, como buenas sufridoras no acudimos a urgencias ni al médico, o no asociamos nuestro malestar al estrés, por lo que dificultamos nuestro propio diagnóstico ante los profesionales de la medicina.

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