¿Ser emprendedora es algo que se tiene o se trabaja?

Miércoles, 05 Junio 2019

0519-ser- emprendedora

Ser emprendedora, ¿requiere una actitud concreta? ¿Es algo que se tiene o se trabaja? ¿Es la actitud la que marca la diferencia? Pues yo creo que ambas y os cuento mi porqué.

Emprendimiento, un concepto con el que empecé a vivir en 2014. Por aquel entonces, me embarqué junto a dos amigos (mis socios) en una aventura profesional y personal, un software que mediante inteligencia artificial y machine learning (dos conceptos que ahora están a la orden del día) y que analiza los resultados de búsqueda de cualquier motos de búsqueda, especialmente Google (YouTube/Amazon/Bing, etc.) en cualquier ubicación del mundo en tiempo real y mediante palabras clave o términos de búsqueda. Vamos, con perdón, una auténtica frikada de nuestro sector, pero por si alguna/o siente interés aquí os comparto la web www.semminer.es

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Un apasionante recorrido en el que sólo me quedo con cosas positivas, aunque como en toda aventura ha habido momentos duros y decisiones difíciles.

Porque el emprendimiento tiene sombras y da miedo, como en la peli El Sexto Sentido, "En ocasiones veo muertos" ... existe la versión emprendedora "En ocasiones creo que debería abandonarlo" con manta encima y vaho incluido en las que te sigues torturando con preguntas del tipo; "¿Valgo yo para esto?" Y hay días que piensas que sí y días que piensas que no y quieres tirar la toalla. Cada vez es más frecuente escuchar los errores que han cometido otros emprendedores, esos valientes y atrevidos a los que les doy las gracias por compartir las experiencias negativas y no solo las exitosas y millonarias de la primera ronda de salida. Eso nos aporta mucho, saber en qué partes cometemos errores es imprescindibles para tomar mejores decisiones, aunque después te equivoques sin más, la información es poder.

Hay una charla en TEDx Talks en la que Carlos Blanco, un inversor muy reconocido en España, (podéis encontrarlo en YouTube), que precisamente habla de los errores que cometemos todos y es bueno informarte de ello para no sentirte idiota o solo en este ámbito.

En mi caso, creamos algo de la nada y aquí seguimos en pie, algo que nos llena de orgullo pues muchas, desgraciadamente, han caído pronto a pesar de haberlo dado todo.

En este casi lustro que llevamos emprendiendo, he crecido como persona, como mujer y como profesional. He tomado decisiones correctas, he metido la pata, la he sacado, la he vuelto a meter, he desconfiado de mí misma, pero me ha hecho conocerme más, conseguir las cosas a base de probar, rectificar, volver a probar, rectificar y dar en el clavo. He tensado la cuerda emocional y la física hasta extremos infinitos, fui madre además en el proceso, pero con todo y con eso, esta experiencia me ha permitido tocar con mis propias manos el afán de superación en sí mismo.

¿Una sabe que quiere ser emprendedora desde el minuto uno?

En mi caso (habrá muchos más que escuchar), no era algo que supiera al terminar la universidad. Creo que antes de hacerte emprendedor tienes que pasar por las empresas de otros. En ellas te curtes, es como irte a vivir sola o compartir piso antes de casarte, arrejuntarte o irte a vivir con tu pareja, me parece clave. Yo no sería la misma hoy sin el aprendizaje de las personas con las que me he cruzado en ese viaje profesional y personal.

Antes de emprender, lo daba todo en las compañías en las que trabajaba, en el fondo me sentía como si fueran mías y he desempeñado mis tareas más allá del mero cumplimiento u obligación como una empleada más.

Por tanto, respondiendo a la pregunta inicial, en mi caso, puedo decir que esa actitud la tenía, no sé si de "buena emprendedora" o de "mala emprendedora" pero se hacía notar en esas horas de más en proyectos, en el esfuerzo y entrega, en el interés por otros nuevos proyectos y ganas de sumar. Es cierto que le dediqué a todo bastante tiempo de mi vida personal y eso también es un indicador.

Al final, recién cumplidos los 31 me llegó el momento y la oportunidad. Nos lanzamos y creamos la empresa, al menos teníamos la seguridad de que teníamos un recorrido y unas bases profesionales que te abren muchas puertas y dan muchas oportunidades.

Al final te das cuenta de que el ámbito profesional es un viaje largo que determina también parte de tu ser, con quienes trabajas, con quienes te cruzas en el camino y lo que te aportan esas personas. De ahí seleccionas también a los que quieres que sigan formando parte de tu vida sigas o no en esas empresas porque valoras el talento y sus actitudes.

Pero la actitud emprendedora también se trabaja.

Sin actitud no puedes llegar a tus metas, porque los conocimientos crecen y suman, pero sin una buena actitud, ganas, entrega, enfoque y afán de superación, no tienes nada. Para mí, más allá de la experiencia, que es un grado en sí mismo, y de los conocimientos, que hoy en día están al alcance de casi cualquiera gracias a la tecnología e Internet, con lo que me quedo es con las ganas que cada uno les echa a las cosas que hace. Eso marca la diferencia.

Sin ir más lejos, cuando tengo que contratar a personas para mi equipo o la empresa, para mí una de las cosas más importantes y por las que me he decantado por una persona u otra, ha sido su actitud. Más allá de los estudios, que también son importantes, valoro la actitud.

Eso va desde la forma de entrar por la puerta, saludarme, sentarse en la sala, hablar conmigo, elegir qué cosas contarme y cómo contarlas (situaciones personales, experiencias anteriores, casos de éxito propios y personales...). Y, después, la forma de venderse, reiterarse, despedirse y contactarme. Me puedes llamar la atención como persona y convencerme, aunque no encajes al 100% en el puesto o los conocimientos sean algo inferiores.

Hace dos años, buscando un ayudante para el equipo de marketing (beca remunerada), no se me ocurrió otra cosa que comentarles a los alumnos de cuarto de publicidad de la Universidad RJC (a los que ese día les daba una charla sobre SEM y SEO y terminamos hablando de la vida profesional en una jornada muy fructífera), que había una oferta vacante con muchas posibilidades de contratación fija. ¿Y qué les propuse? Les reté. Les dije "el que me mande un email y me convenza de por qué tiene que ser él o ella, entra en nuestra empresa".

¿Y sabéis que pasó?

  • 1# Me escribieron sólo chicas (los chicos ni los escuché respirar).
  • 2# De todas las chicas que me mandaron email, sólo un 40% fueron diferenciales y me mostraron su "buena actitud".
  • 3# Sólo pasaron a la entrevista personal cuatro finalistas de las que había una clara ganadora.

Han pasado dos años y medio y esa chica sigue con nosotros y puedo decir con mucha seguridad que estos años que ha pasado con nosotros ha aprendido mucho más que en cualquier máster o posgrado. ¿Qué fue diferencial? Su actitud. Se mostró despierta, con muchas ganas, educada, sincera, con las ideas claras y esa ambición positiva que tenemos a esa edad (o al menos yo la tenía).

Así de primeras, una semana antes de su incorporación oficial, la invité a un evento de Google en el que se iba a hablar de Mobile Search y me pareció interesante que se viniera. El día del evento yo no pude asistir y le comenté que podía ir ella sola y aprovechar la oportunidad o irse a casa (lo que ella quisiera). Y sin titubeos, allá que se presentó ella sin problema. ¡Ole ahí!

Así que cualquiera de nosotras, con una idea, solución o producto (más o menos estable en su inicio) pero sobre todo con muchas ganas es capaz de montar su propia empresa y apostar al máximo por ella, en cuerpo y alma. Esa es la clave de convertirse en una emprendedora, no hay más misterio. Eso sí, tienes que ser honesta contigo misma y, aceptar de antemano, que habrá momentos en que la conciliación sea prácticamente imposible y eso tenga sus consecuencias (esto en el caso de que ya seas madre o quieras serlo, que si no es tu caso es muy loable y eso cambia la historia).

Soy de las que piensa que uno tiene que ganarse el lugar que se merece y pelear por conseguirlo. No es un camino fácil y lleno de rositas como solemos escuchar por ahí, es así 100%.

En nuestro caso, me ha costado mucho esfuerzo, horas y horas dentro y fuera de la oficina, y, por supuesto, mucha culpabilidad por no pasar más horas con mi #buenahija (le hago un guiño a las #malasmadres queridas). Porque claro, la maternidad en todo este planning... encaja a medias... Y ese esfuerzo propio, al igual que mis socios, no tiene precio y es tiempo que no vuelve, pero es cuestión de tomarte la empresa como algo prioritario, pero con sus asteriscos y límites.

Para mí, el tiempo que desconecto y estoy con mi pequeña es un 95% sagrado salvo llamadas urgentes, correos en llamas o eventos importantes. Tú debes ponerte unos límites y saber cuándo echar la persiana (esto me lo enseño mi madre que también ha sido empresaria y me ha enseñado mucho, es una inspiración para mí en muchos aspectos de la vida). Para mí es fundamental descansar y desconectar (en la medida de lo posible) el fin de semana y dedicarte a tus cosas, tu familia, tu pareja, tus amigos, tus aficiones... ¡Eso nos da la energía que necesitamos para continuar sin estragos! Luego hay fines de semana que me toca currar, viajar por trabajo y también es algo que me gusta e intento disfrutar al máximo.

Para mí es un privilegio contar con lo que tenemos hoy en día; una oficina, unos equipos, una marca, un producto, unos clientes, un equipo profesional, un reconocimiento...

Me siento afortunada y agradecida, pero con más razón y por el esfuerzo, quiero (y queremos) gente con talento y ganas a nuestro alrededor. Así que en nuestra empresa y proyectos queremos talento que esté a la altura y no creo que sea la única que lo piense así. Muchos han pasado por ella y han caído por no cumplir con estas condiciones.

No serás Facebook ni Amazon en tamaño, pero yo y mis socios, nos sentimos grandes y queremos a personas grandes en ese aspecto con nosotros, y seguro que sabéis a lo que me refiero perfectamente.

Lo que importa es la actitud. ¡Aliméntala! Es mi humilde consejo de #MalaEmprendedora

 

Eunice Hidalgo VillaescusaPor Eunice Hidalgo Villaescusa, Emprendedora y profesora del Máster en Marketing Digital de Spain Business School
 

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1 Comentarios
  • Yadira Gotay Borrell
    Me ha encantado este artículo. En hora buena!
    Jueves, Jul 18 2019 10:26:52pm
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