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Mindful Ira, o los tigres de la ira también son sabios

Jorge Urrea Yin yang del desarrollo personal y profesional
6 Oct 2016 BLOG_NUM_COMMENTS

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Los tigres de la ira también son sabios

Jorge Urrea www.psico-tao.com

William Blake, ilustre poeta y visionario inglés del S.XIX dijo en cierta ocasión “los tigres de la ira son más sabios que los caballos del conocimiento”. Escuchando a dos clientes esta mañana, lo veo más claro que nunca:

La primera cliente me cuenta que visita urgencias vomitando y con una tremenda crisis de migraña en medio de un fuerte proceso de hormonación para quedarse embarazada, con claros efectos y riesgos secundarios. En el hospital dos enfermeros tortolitos tienen la radio con el partido del Madrid-Barcelona a todo volumen y cuando les dice que tiene frío la instan a levantarse ella de la cama e ir a un armario a buscar la manta. Ella aguantó sin decir nada, por no molestar, por adaptarse, por miedo a que la traten peor que si deja de ser amable con ellos… Acto seguido conecta con la ira hablándome de la “urgencia por hacer algo en este país, en lo político económico, es una vergüenza cómo está todo, la corrupción, etc”. Parece que a su propia ira puntual no reacciona, y busca desahogo expresando un deseo de cambio con vehemencia, que no solo no tiene repercusión en lo real, sino que solo sirve para dejarla todavía más enfadada.

Igual le pasa a otro cliente con el nuevo contador de Iberdrola, que le factura un 30 % más en su histórico aunque no ha estado en todo el verano. Él sí que articula la ira en forma de llamada a la compañía, protestando, pero la respuesta institucional es que si quiere una revisión del contador debe pagar de su bolsillo 280 euros, y si realmente era defectuoso, ya hablarán de su restitución en tiempo y forma. El hombre se desinfla, con pagar la primera cornada ya es suficiente, no puede con más. La ira y el dolor se le quedan atragantados en la garganta, y el contador sigue corriendo más rápido que nunca, aunque ya prefiera no mirar.

Parece que por eso nos gustan tanto las películas de macarras que se van pegando tiros por la calle, estallando edificios, o como en Kill Bill, amputando miembros. Hay un lado más o menos inconsciente de nosotros mismos que está deseando ser ese personaje y hacer lo propio con políticos, el vecino, el del banco, la compañía eléctrica, etc, pero como con tantas películas, nos contentamos con verlo en la pantalla o si quiera soñarlo, sin bajarlo a la realidad, afortunadamente para todos, por otro lado.

Las cosas están tan mal, que aunque normalmente soy el que templa gaitas, hoy os quiero animar a escuchar a los tigres de vuestra ira con atención plena porque son más sabios que los caballos del conocimiento, o al menos también son sabios, por lo que dejad de retener tantas “bofetadas” que necesitéis dar y canalizar la ira de manera sabia también. Escuchad y manifestad la sabiduría de tanta ira retenida, hasta que ciertos impunes recuerden que no está bien robar, menos a niños discapacitados, menos cuando se está echando a la gente de sus casas y menos cuando con ese dinero se pueden pagar profesores, investigación, médicos, medicinas, pensiones, cultura, y tantas otras cosas fundamentales para la vida que todos tenemos derecho a vivir con tanto esfuerzo de nuestra frente.

Estas bofetadas a veces serán con una simple llamada de atención, otras con una queja que deje trazo (parece que nos han enseñado que quejarse está mal visto); otras con una denuncia; otras con un grito que paralice al ladrón, al abusador o a una institución entera, y obligue a la reflexión a tanto inconsciente. ¡Basta ya? Depende de nosotros. No pensemos en el sistema, que nos queda grande a todos, pensemos en las pequeñas afrentas del día a día. Sanaremos, nos empoderaremos, y propiciaremos un mundo mejor.

www.psico-tao.com

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