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Love Shopping

Jorge Urrea Yin yang del desarrollo personal y profesional
30 May 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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1405-yy-love-shoppingEsta semana, acostumbrado a escuchar historias de mis clientes con respecto a las redes sociales del amor, por no decir nombres, tuve mucha curiosidad y le pedí a una de ellas que me mostrara por dentro su perfil, cómo funciona y cómo lo vive.

Muy amablemente y con la confianza que caracteriza nuestra relación terapéutica, me mostró el back office y su vivencia, con conciencia. Tenía casi un centenar de mensajes sin abrir, algunos quejándose de que no le respondía. Muchas de las fotos no eran apetecibles, ni para ella ni para mi, que la acompañaba sin juicio pero con gusto. No habían puesto mucho cariño en aquellas fotos, sin luz, demasiado cerca, demasiado lejos, con muecas, etc.

Ella pasaba a toda velocidad por los mensajes donde una mínima indicación de que algo no iba, producía el destierro directamente. Encontró uno antiguo de un guapo, con el que había empezado a chatear, pero que pronto desapareció a mitad de charla, sin más, sin explicaciones. Los que antes salían corriendo de dormitorios una vez consumado, sin quedarse a dormir, ahora pueden llegar y partir todavía más rápido, saludando despidiendo tan rápido como dar al botón de cerrar la aplicación. (Del cibersexo mejor hablamos otro día).

De repente se me antojó que aquello era un hervidero de oportunidades de encuentro, pero también de desencuentro, sufrimiento, soledad, racismo, narcisismo, engaño, y prostitución, como otro de mis clientes me señaló sin tapujos. Según éste, cada vez que se encontraba alguna chica muy atractiva que le hacía caso, intercambiaba varios mensajes con ella, encendiendo las ganas de encuentro, para verse frustrado por un quinto o sexto mail que le hablaba con sinceridad de las tarifas por servicios, con y sin habitación.

El desarrollo de las tecnologías de la información es fascinante, por lo extenso, variado y útil que puede llegar a ser. Como señalo en mi libro "Ingenio y pasión", incluso los más mayores pueden volver al amor gracias a las redes sociales, desde casa, adquiriendo una visibilidad que nunca habrían tenido desde sus habitaciones, casas u hospicios. Sin embargo, como vemos no es oro todo lo que reluce en este nuevo foro de encuentro de Romeos y Julietas.

Por un lado, la sensación de que hay muchos peces en el mar trae de la mano, la relajación de que si con uno no sale bien ya habrá otro, pues las bases de datos de estas redes están llenas. Por otro lado, y como consecuencia directa de ello, nos vamos de compras de amor, "love shopping", buscando, exigiendo, revolviendo entre las gangas y anhelando los artículos de lujo. Queremos que el amor nos llegue en forma de garantías previas, queremos controlar el perfil del candidato, su foto, tamaño, nivel de estudios, profesión y aficiones, por ejemplo.

Este estudio previo hubiera acabado con el amor, como concepto que se desarrolla en contacto íntimo con otro ser, en tantos y tantos casos de nuestros ancestros. Estamos más que nunca en el mercadeo del Amor. Cuando mi cliente Arancha mandó un mensaje por error a su cita, creyendo que lo mandaba a su madre, diciendo, que el chico estaba forrado con signos de exclamaciones e iconos de fiesta, dejaba claro el atractivo del varón, que desgraciadamente, debió pensar que ella no lo era, porque no le dio oportunidad, y es un encanto, aunque sea torpe con el móvil...

Cuento esto como ejemplo de cómo vamos olvidando a abrir el corazón, a trabajar en lo sencillo, con humildad, viendo el cambio, la transformación del gusano a mariposa por momentos. Es una sana costumbre que se está perdiendo y el corazón de la sociedad enferma con ello. (Continuará la semana próxima).


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Jorge Urrea Filgueir, Insight Management, www.psico-tao.com

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