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Concilicación, género y televisión

Jorge Urrea Yin yang del desarrollo personal y profesional
14 Mar 2014 BLOG_NUM_COMMENTS

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Una de las cosas buenas de trabajar en desarrollo personal y profesional es que escucho a diario testimonios de vidas que no tienen que ver con la mía, pero que por el espacio de suma confianza y verdad en que se desarrollan, me aportan mucho.

Esta semana pasada un hombre me comentaba una escena presenciada en una reunión de grandes directivos, ya pasadas las 8 de la noche, en la que una mujer allí presente, sacó el tema de la conciliación de la vida personal y profesional, a lo que fue abruptamente interrumpida por un gran gerifalte, que zanjó el tema espetando que "en medio de la crisis lo que había que hacer era trabajar más que nunca y ver menos la tele".

Esa misma noche, nuestra hija se despertó por la noche y como me tocaba a mi encargarme de ella, me ocupé y luego desvelé pensando en el incidente, de donde aquí recojo algunas reflexiones con la almohada.

La primera por orden de comentario es: ¿más horas de trabajo? España es, en contra de todo mito extranjero sobre nuestras siestas, uno de los países europeos con mayor número de horas trabajadas al año y paradójicamente menos productividad. Vamos que lo estamos haciendo muy mal. Trabajamos más que nadie y nos cunde menos. Pero si los que mandan siguen insistiendo en la misma consigna, "más trabajo", no salimos de este círculo vicioso.

En nuestro libro "Ingenio y pasión" (Ed. LID) esto nos pareció tan importante, que lo dejamos reflejado con una caricatura en la que el jefe manda a casa a su empleado señalándole el reloj. Una imagen mejor que mil palabras. La falta de motivación de una jornada contenida por horas de trabajo pactadas hace que baje la productividad enormemente. No señor dinosaurio, y lo digo por la edad con la que le describen, no es más horas, es de mayor productividad, para lo que hace falta ganas de volver a casa o a salir para hacer algo distinto de trabajar. El que no tiene vida privada, se centra tan en lo profesional para llenar un vacío que es capaz de decir incoherencias como la que aquí describimos con tono de estar en la Verdad. No. Espabila en el trabajo para hacer las cosas a tiempo y vete a cumplir tus deseos más nimios y excelsos, desde tomarte algo con un colega, disfrutar de una amistad, hacer deporte, bailar, cantar, cocinar, leer o disfrutar de la familia.

1403-yy-conciliacion-genero-television[estebanhernandez.net Reproducido con permiso de LID editorial] 

Lo segundo que me da escalofríos de la frase es: menos tele. Si uno piensa que salir del trabajo es ir a ver la tele, mal vamos. Hace muchos años que no veo la televisión, porque siempre tengo cosas mejores que hacer. El que no las tenga que despierte, que la vida pasa mirando pseudovida enlatada. La interacción con el medio es fundamental, y la televisión, independientemente de la mala calidad que tenga, es un medio pasivo, donde uno nunca sale de la zona cómoda de su sillón, no vibra más que desde la barrera, donde ni vive del todo, ni aprende del todo. Si este señor tiene una vida así, si su familia no le mira porque prefiere la televisión, mejor se plantea que hay algo que hacer en su familia, empezando por él, que no parece ver otro plan interesante en casa.

Parece que esto fuera un mal masculino, pero no, como vengo diciendo, es un mal de tipo Yang, que podemos tener tanto hombres como mujeres, sobreidentificados con la acción, la fuerza, el hacer y el ir más que el venir. Desgraciadamente, tenemos el ejemplo reciente de la directiva de Yahoo que lejos de facilitar el teletrabajo y la conciliación arremete contra ello. Sin que esto tenga nada que ver con esta mujer, por supuesto, existen casos cada vez más sangrantes de mujeres que por permanecer masculinas en un mundo masculino, pierden su contacto con su esencia femenina en el sentido de Yin, introspectiva, profunda, reflexiva, nutritiva, etc. Yo recordaré toda la vida aquella película de "Miss Monday", que tan ilustrativa era sobre cómo la carencia de un desarrollo personal dejaba sin vida privada a una directiva, que como nuestro dinosaurio, solo parecía vivir en horas de trabajo y desde la autoridad, de manera despótica, lacerante y evidentemente poco productiva para su equipo.

Finalmente, no por último sino para dejar un buen eco de ello: el que me comenta esto en sesión no es mujer sino hombre y está tan escandalizado como yo, que también soy hombre y también rompo una lanza contra la tele y algún dinosaurio, por la conciliación y el respeto de las diferencias de género. Dejemos de identificar la vida personal como un tema de mujeres, que se embarazan y por eso lo defienden con fuerza. Agradezcamos las señales que ellas mandan a hombres y mujeres, porque lo tienen más claro, e incorporémoslo todos en nuestras vidas. Ganaremos productividad en el trabajo y una vida personal plena más allá de la tele, que nos dará de nuevo ganas para volver al trabajo con efectividad. Lo contrario es un suicidio que nunca nos pudimos permitir y ahora menos.


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Jorge Urrea Filgueir, Insight Management, www.psico-tao.com

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Silvia Leal Martin

Silvia Leal Martin

Position: Advisory Committee Member in Spain, CIOnet

Me ha gustado mucho el artículo. Leo muchas cosas evidentes, que todos conocemos bien, que todos estamos experimentando o que hemos experimentando en muchas ocasiones, y que sin embargo no cambian... Pongamos cada uno nuestro pequeño grano de arena para poder empezar a conciliar, de verdad, y para que vayamos al trabajo en cuerpo y alma... Nos irá mucho mejor y nos permitirá salir reforzados de la crisis...
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