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Lleva tu mente a una isla desierta y descansa

Pilar Navarro Colorado Entrena tu mente
15 Jul 2020 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hábitos para mantenerte más conectada, atenta y tranquila en verano sin tener que irte a una isla desierta.

El verano llega ajeno a la situación que estamos viviendo, sin tener en cuenta confinamientos, rebrotes, ERTES, pérdidas y otras circunstancias que no tuvimos presentes en nuestras previsiones para 2020.

Nos hablan de adaptarnos a una nueva normalidad que temes que en realidad sea volver, de alguna manera, al corre corre, al estrés, a los atascos y al sinfín de tareas a realizar, como en la época pre-COVID. Pero ya sabes que no quieres eso. Te has dado cuenta de que quieres una vida más slow, enfocada y consciente. Vivir sin piloto automático y re-conectar con tus valores e intenciones.

Si la vuelta a la «normalidad» trae consigo lo que no te gustaba del antes, te preguntas: ¿qué puedo hacer?, ¿irme a una isla desierta?

¡Una isla desierta! Sola o con los elegidos por ti. ¡Qué placer! Con sus aguas transparentes, arena fina, silencio… ¿Te imaginas poder salir de este marco en el que habitamos, aunque sea una vez al año, para desconectar, o re-conectar, en un lugar paradisíaco, sin ruidos y en paz?

Pero ¡ojo!, ten en cuenta que cuando vuelvas todo seguirá tal y como lo dejaste y que si no eres capaz de abstraerte de tus preocupaciones, lo siento pero, viajarán contigo.

Para que esto no ocurra te propongo visitar tu isla desierta a diario. Es decir, que prepares tu mente para aislarte y re-conectar cada día. Solo una mente entrenada es capaz de enfocarse para no perder claridad, para que seas dueña de tu tiempo y re-equilibrarse ante los vaivenes de la vida.

Escapara tu isla desierta diaria no es más que practicar unos hábitos sencillos y potentes. Con el entrenamiento adecuado, y con perseverancia, serás capaz de mantener tu foco y reconectar cuando lo pierdas:

  1. Cada mañana expresa tu intención

Tanto visualizando como por escrito en tus páginas matutinas, la mente se prepara así para conseguir los objetivos diarios. Recuerda cuál es el motivo que te impulsa y ten presente tus valores.

2. Haz pausas breves durante el día

Si estás deseando hacer una gran pausa vacacional que te desconecte, empieza por hacer micropausas en tu rutina.

Estas pequeñas paradas durante tu jornada laboral te ayudan a reducir el estrés, no perder el foco, mejorar la productividad y aumentar tu bienestar.

Las pausas las puedes hacer practicando la atención plena de diferentes formas y en distintos grados de profundidad según el tiempo de que dispongas: meditación formal (reservar un espacio de tiempo al día para sentarte en un lugar tranquilo y enfocar la atención en la respiración, un mantra u otro objeto de concentración) o informal (escritura consciente, paseos contemplativos, montar en bici, escucha consiente de música, yoga…). Soy fan de la práctica de mindfulness informal.

3. Toma conciencia de tus pensamientos. Es imposible que la mente no divague, no lo puedes evitar —la función de la mente es crear pensamiento sin interrupción— pero sí puedes beneficiarte de ello.  Si te das cuenta de esos momentos, ¡aprovéchalos! y sé consciente de tu mente errante, acéptala sin reñirte y deja pasar lo que te ha distraído para volver a centrarte en tu tarea.

4. Conciencia abierta durante su jornada laboral. Otro hábito beneficioso es tomar unas respiraciones y ser consciente del momento presente: visualiza el lugar que ocupas, pon atención a los sonidos que escuchas en este instante, atiende a la respiración, siente el roce de la ropa, asiento, suelo… y mira los objetos que te rodean haciéndolos más presentes.

5. Déjate sorprender: Vive la experiencia como si fuera la primera vez. La práctica formal de la atención nos propicia el disfrute de todo lo que sale a nuestro encuentro. Observar para asombrarte es una vía abierta a la creatividad.

6. El hábito de la escucha. Practica la escucha activa con compañeras, clientes, familiares y amigas. No solo mejorará la comunicación, también estás entrenado el enfoque y la atención que te servirá para otras situaciones.

7. Abandona la queja. Ama lo que haces. Busca ese aspecto preferido de tu trabajo, el que te motiva de verdad, y recuérdatelo cada día. Para crear la vida que deseas enfócate en lo que amas y no en lo que odias.

8. Cada preocupación en su sitio y en su momento. Preocúpate por lo que puedas solucionar en este momento; lo demás, déjalo anotado y vuelve cuando toque.  Aprender a compartimentar es otro entrenamiento de la mente que contribuye a aumentar tu bienestar. No lo confundas con evitar ni con posponer. Se trata de no adelantar acontecimientos que quizá no ocurran y de vivir en plenitud cada momento.

9. Vete a una isla desierta…para desconectar del todo. Y fíjate que digo del todo y no digo desconectar de verdad, porque para eso no hace falta irse a ningún sitio.

Vete a tu isla o de viaje o a la playa o quédate en casa. Cualquier lugar es bueno si tu mente está preparada. Es más: si aprendes a desconectar de verdad en tu día a día, disfrutarás más de las vacaciones, donde vayas, y de la vuelta. Entonces sí que vas a descansar de verdad.

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