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Acabadas las vacaciones y tu mente ya está agotada

Pilar Navarro Colorado Entrena tu mente
18 Sep 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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¿Cómo va ese post-descanso vacacional? Ya has regresado y en pocos días... ¿ya estás agotada? Entre retomar el trabajo, el comienzo del colegio, el calor que no se marcha y quehaceres varios ya estás para irte ora vez de vacaciones, ¿verdad? 

Por desgracia es algo bastante habitual aunque el cansancio puede llegar en cualquier momento del año y por cualquier motivo: un viaje largo con jetlag, niños de vacaciones en casa trasteando, puntas de trabajo, una maratón, atender a un familiar en el hospital y seguir trabajando, una cambio de casa, la recta final de unas oposiciones, etc. El cansancio no es en sí un problema pero puede afectar a todas la facetas de tu vida. Por ejemplo, el cansancio provoca que te encuentres menos capaz de hacer el trabajo, que te retrases en algunas tareas y te abrumes por ello, que te cueste seguir hábitos saludables, que no tengas ganas de casi nada, que te plantees muchas de las cosas que haces y que estés de peor humor.

Estar cansada puede tener efectos negativos en el ánimo y la actitud con la que afrontas el día. Por desgracia, hay muchas personas que están cansadas la mayor parte del tiempo, debido al exceso de trabajo/obligaciones, a dormir menos horas de las necesarias o a problemas y preocupaciones que fatigan sin más.

En mi opinión, y sin entrar en detalles, hay que distinguir el cansancio físico del mental. Mi objetivo es la mente. En mi blog doy pautas para que lleves una vida con sentido, consciente, serena y enfocada. Sin automatismos. Y minimizando el cansancio mental que tanto lastra y que no desaparece solo con dormir un rato.

Cuando sientas que en tu mente no cabe una idea más, que ya estás exhausta tratando de gestionar todo tu día con mil aspectos a tener en cuenta, cuando creas que estás al borde o, antes de que suceda esto, simplemente cuando empiezas a notar ese cansancio mental que sabes que podrá con tu ánimo si lo dejas crecer, prueba este ejercicio meditativo:

Busca un lugar solitario y reserva cinco minutos por lo menos. Sí, los tienes. Aunque parezca que no. Puedes encerrarte en el baño para que nadie cuestione tu momentánea desaparición…

Siéntate y sigue estos pasos:

  1. Reconoce tu cansancio. A mí me va bien cerrar los ojos y dejarme ir, recorriendo mentalmente mi cuerpo para visualizar ese cansancio. Es decir, tima conciencia de tu estado dejándolo ser. Nota tu apatía, percibe la saturación de tu mente, sé consciente de la falta de energía.
  2. Acepta tu estado. Luchar contra él o empeñarse en seguir el ritmo apartando el cansancio, no hace más que aumentarlo. La presión sobre ti misma será cada vez mayor. Acepta desde la no lucha. Y acepta que la fatiga mental no te permite ser tan productiva como quisieras.
  3. Cuando has aceptado, la mente ya va percibiendo la calma. Revisa tus objetivos y baja las expectativas durante los días que te sientas así. Cuanto más quieras hacer, más agobio le estás dando a tu mente. No esperes de ti misma más de lo que ahora puedes hacer.
  4. Observa y curiosea con el cansancio: ¿qué sientes en los ojos? ¿y detrás de ellos? ¿notas algo especial en el pecho, en el abdomen, en la garganta? ¿notas pesadez en las piernas? ¿tal vez en los párpados? ¿o en la sien?
  5. Experimenta ahora el cansancio como si fuera agua embalsada en tu cabeza y visualiza que abres una compuerta y sale a chorros hacia abajo, mojando todo tu cuerpo hasta llegar al suelo. Cae por tus ojos, tu cara y, como una cascada, salta refrescando tu piel.
  6. Regálate compasión: Como si lo hicieras con otra persona, sitúate mentalmente frente a ti y date comprensión, amor, deseo de aliviarte con palabras de calma. Si estás familiarizada con las meditaciones de compasión puedes empezar tus frases con: «que yo pueda descansar» «que yo alivie mi sufrimiento» «que yo…»
  7. Respira profundamente antes de terminar.

Sal a tu entorno y afronta el resto del día siendo consciente de las pequeñas cosas que vas haciendo. Si es necesario, replanifica tus tareas para aprovechar los momentos más lúcidos y programa pequeños ratos para descansar. No trates de resolver todo al mismo tiempo. En la medida de lo posible prioriza; seguro que hay tareas que puedes dejar para el día siguiente.

Escribe todo lo que ocupa espacio en tu mente, lo que te agota. ¡Sácalo! La escritura es una herramienta muy potente para aligerar esa pesada carga que hay en tu cabeza.

Por último, si la fatiga mental se empieza a convertir en crónica, replantea tu vida. Si no es por algo momentáneo —como tener un familiar en el hospital o un proyecto que sabes cuándo va a terminar— revisa tus objetivos, valores y necesidades verdaderas. Por ti misma o con ayuda de un profesional, analiza tu vida y si esas obligaciones que saturan tu mente son de verdad necesarias.

Y deja espacio para el disfrute. Aprender a parar y dejar tiempo a diario para lo que te hace feliz es otra forma de contribuir a minimizar el agotamiento mental.

En mi blog www.pilarncolorado.com ofrezco dos herramientas útiles tanto para que el cansancio mental sea menor como para evitar que llame a tu puerta:

  1. Entrenamiento de la mente con el libro «Entrena tu atención para lograr tus metas» o con el AudioTaller «Entrena tu atención».
  2. Con la escritura emocional en formato online a tu ritmo o trabajando one to one conmigo.

Hay otras formas. Busca la tuya y experimenta. Ninguna es la panacea de nada ni sirve igual para todos porque no todos somos iguales. Lo que te cuento es lo que a mí me funciona.

Cerrar los ojos un segundo y respirar siendo consciente de tu estado en ese momento aporta beneficios a tu mente y no te cuesta nada, ni tiempo ni dinero. No te olvides de que siempre estás respirando. Siendo consciente de la respiración, solo con eso, ya vas poniendo obstáculos al cansancio mental. Cada respiración profunda y consciente hace un mini reseteo que tu mente agradecerá. Regálate mini descansos y recuerda que la mente se puede entrenar.

¿Te sientes mejor?

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