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¡Cara a cara con las dunas!

Monica Castaneda Trophée des Roses
19 Oct 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Hace meses que preparan la aventura: La etapa de las dunas. Elevada al rango máximo, los equipos han visto y vuelto a ver las magníficas imágenes de los resúmenes televisivos de los años precedentes. Las montañas de arena del Erg Chebbi, las más altas de Marruecos, avivan la imaginación. Prometen un momento de adrenalina pura. Se mezcla el miedo a quedarse atrapadas en la arena, la magia del paisaje bicolor, entre el ocre de la arena y el azul del cielo y el placer inmenso de pilotar durante 20 kilómetros entre y por encima de las dunas. Las desean tanto como las temen. Una vez la línea de llegada atravesada, las lágrimas acompañan la caída de la presión y... piden volver a hacerlo de nuevo.

Estas dunas, han tenido que merecérselas. Antes de entrar al santuario del Erg los equipos debían enfrentarse a un trazado de 30 kilómetros de pista. Un recorrido pedregoso, muy en relieve, jalonado por agujeros que han hecho que sea una navegación difícil. Los equipos han tenido que elegir los rumbos los cuales a veces les ha llevado a pistas sin salida. Estos kilómetros tendrán como no, consecuencias en la clasificación. Algunas confiesan haber encontrado la pista que lleva a la arena "un poco por casualidad".

Después hicieron frente a montañas ocres, imponentes, nada que ver con las pequeñas dunas de los días anteriores. Se rememoraron las clases de pilotaje propuestas por la organización Désertours. Combatieron su aprehensión. Con una idea en la cabeza al mismo tiempo que ponían las cortas, pasar al otro lado de la montaña, por ellas y por todos aquellos que les apoyan.
"Hay que sacar toda la energía que tenemos dentro".

"No estábamos bien esta mañana, contaba Stéphanie y Mathilde (equipo 154), amigas desde hace 10 años. Nos habíamos ya atascado en la arena en zonas sencillas, así que estas grandes dunas... ¡Finalmente hemos pasado! Hemos aprendido de nuestros errores de los días precedentes. Ha sido genial y han saltado algunas lágrimas terminar". Sentadas en una de las mesas en el campamento después de la etapa. Natalie y Cathia (equipo 21) resumían: "Teníamos el rostro tenso al principio y después lloramos".

"Era como en una montaña rusa, señalizada y segura. El papel del copiloto era muy importante para dar las indicaciones. "Vete por allá", "ralentiza"... Nos sentíamos como si estuviésemos en el coche de Carlos Sainz en un rally. Teníamos que dirigir el coche, es una cosa de hombres fuertes, sonreía Natalia. Nos quedamos atrapadas en la arena, el chasis tocaba el suelo. Nos llevó una hora y media poder salir de ahí. Pero no abandonamos. Nos ayudamos mutuamente. ¡Y volvimos a la carrera! Es un enorme desafío deportivo. Hay que sacar toda la energía que tenemos dentro".

Los ojos todavía rojizos por la emoción, Karine y Elizabeth (equipo 54) manifestaban su orgullo. Pensaban en sus maridos tan presentes durante toda la fase de preparación. En todos esos meses donde hubo más cuestiones sobre el rally y pocas sobre el resto. "lloro pero toda esta bien, suspiraba Elizabeth. ¡Ha sido duro! Y es verdad que en la línea de llegada, relajamos toda la presión. Vemos desfilar toda nuestra aventura desde el momento que decidimos lanzarnos en ella. Estamos muy orgullosas." Respeto.

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