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Recuperar los buenos hábitos tras las vacaciones

Globalpharma . The Beauty Inspector
13 Sep 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Septiembre es (con permiso de Enero) el mes por excelencia de los buenos propósitos. No sólamente los más pequeños necesitan encontrarse de nuevo con la rutina. Los adultos tenemos que recuperar esa fuerza de voluntad que teníamos con la citada "Operación Bikini" de antes de las vacaciones y volver de nuevo a la rutina. 

La OMS define la salud como un "estado completo de bienestar físico, mental y social". Por tanto, el estar sanos, no sólo pasa por no tener ninguna enfermedad, sino también por mantener un equilibrio entre estos tres pilares, que durante las vacaciones se ha podido romper. Probablemente el bienestar mental y social lo tenemos en unos niveles como en ningún momento del año, ya que durante la temporada estival se suele estar más relajado, tranquilo y con la mente en lo que nos gusta, y socialmente, si somos activos, es la época en la que más relaciones se establecen. Pero ojo con septiembre y el temido síndrome post-vacacional. Corremos el riesgo de tirar todo ese camino recorrido por la borda.

Respecto al bienestar físico... ahí tendríamos que revisarnos. 

Seguro que todos hemos vivido cambios de horarios, menos horas de sueño... las horas de luz se extienden y eso invita a aprovechar hasta el último momento del día. Nuestros hábitos alimenticios también se relajan, lo que hace que cojamos algún "kilillo de más"; y de nuevo el calor, impide que hagamos ejercicio con la regularidad de antes. Todo esto hace que el bienestar físico se tambalee. 

Para volver a establecer el equilibrio, es necesario hacer pequeños cambios en nuestras rutinas que alineen nuestros objetivos para así recuperar la salud completa. Sigue leyendo y descubre las claves que te ayudarán durante este mes de septiembre. 

  1. Dieta equilibrada. A todos nos apetece seguir con los menús veraniegos, las cervecitas en la terraza apurando el buen tiempo, tomar helados para preservar el verano en nuestros paladares... Pero es necesario hacer un cambio en nuestra alimentación que ayude al bienestar físico. Existen infinidad de recetas riquísimas y sanas que aportan todos los nutrientes necesarios para que nuestro cuerpo realice todas sus funciones. Recuerda que hay que tener una alimentación saludable basada en la pirámide nutricional para una correcta alimentación. 
  2. Hábitos tóxicos. Ya sabemos todos lo que implica la palabra tóxico cuando se habla de hábitos. Alcohol, drogas y tabaco. Lo mejor es olvidarnos de ellos cuanto antes. Pero ojo, que de sobra es conocido que una copa de vino o cerveza al día suele estar permitido. 
  3. Ejercicio físico. Lo sabemos, vienes de las vacaciones cansado, no te apetece sucumbir a la oferta del gimnasio que te pilla de camino a casa. Pero cuanto antes empieces a hacer algo de ejercicio regular, menos pereza te dará. O si lo prefieres, puedes empezar por hacer pequeños cambios, como ir andando al trabajo o a casa, subir por las escaleras en vez de coger el ascensor, y evitar hacer la compra por internet, sino acercándote al supermercado. Así no sólo te pondrás en movimiento, sino que también podrás elegir tu mismo todos los productos frescos que compras, lo que también va a beneficiar a tu dieta.
  4. Higiene. No nos referimos al aseo personal. Cuidarnos un poco en septiembre visitando al dentista o con tratamientos para recuperar nuestra piel o nuestro cabello de los daños que ha sufrido por causa del sol, el cloro o el agua de mas también son medidas que nos pueden ayudar a evitar problemas dermatológicos o dentales.
  5. Gestión de las emociones. Que haya empezado el nuevo curso en el trabajo, no quiere decir que haya que volver a los niveles de estrés y actividad que teníamos antes de las vacaciones. Lo último que queremos decir esa frase tan típica: "hoy es mi primer día pero ya es como si llevase un mes trabajando". Hay que aprender a gestionar las situaciones que nos sobrepasan, evitar preocuparse en exceso por aquellas cosas que se escapan a nuestro control y sobre todo, aprender a priorizar. Con ello conseguiremos reducir el estés, la ansiedad y mejorar nuestro equilibrio mental.
  6. Relaciones sociales. La vuelta a los hábitos saludables no quiere decir que no se pueda salir de casa para evitar tentaciones. Al contrario. El ser humano es un ser social. Eso significa que tiende a rodearse de otros como él, de los cuales aprende y a los cuales aporta, se de cuenta o no. Por tanto, rodearse de gente (que sume, no que reste) nos activa tanto emocional e intelectualmente, mejorando nuestras capacidades.

Sin duda, no hemos descubierto la pólvora, pero es bueno tener estos puntos en cuenta para intentar trazar una "hoja de ruta" efectiva que nos ayude a volver a la rutina de una forma gradual y que no se nos haga cuesta arriba. 

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