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Cómo ayudar a que un niño aprenda a usar Internet

Begoña Martín Sin miedo a comunicar
15 Mar 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Cuántas veces he pensado para mis adentros eso de "Yo cuando era pequeña no era como son los niños ahora". Cada persona tendrá ese pensamiento con respecto a temas distintos en función de la época en la que hayamos nacido. En mi caso ocurre con los móviles, Internet y las redes sociales. Es cierto que estamos en plena "era de la tecnología", y que los niños aprenden muy rápido a manejar los nuevos aparatos electrónicos. Sin embargo, convendría reflexionar sobre si eso es tan bueno como puede parecer.

Hoy en día el que un niño con 11 años tenga móvil no resulta extraño, lo cual es aún más preocupante que el propio hecho en sí. Si los móviles tuvieran el único uso de llamar y mandar mensajes el problema no sería tal; pero los móviles son herramientas mucho más potentes. Un niño con un móvil puede acceder sin control real a cualquier web de Internet. Y por más que los niños sepan manejar el móvil, con esa corta edad no saben manejar sus propias acciones y no miden las consecuencias.

Expertos en nuevas tecnologías reconocen que una vez que se sube una foto a Internet el usuario pierde todo control sobre ella. Los niños y los adolescentes no tienen capacidad para medir las consecuencias que puede tener una "inocente" foto en manos equivocadas. Los casos extremos son los chantajes, acosos y extorsiones, pero los adolescentes también pueden llegar a estar en situaciones de humillación pública o 'bullying'.

Aquí se plantea un dilema que suscita mucha polémica: ¿hasta qué punto pueden controlar los padres la actividad tecnológica de sus hijos? Para que el control fuera totalmente efectivo haría falta que los padres estuvieran las 24 horas mirando a sus hijos para que no se metan en webs o en redes sociales que no deben. No obstante, eso es imposible.

Hay quienes piensan que no es bueno ejercer un control excesivo sobre los hijos, porque podría tener efecto rebote y hacer que los niños les lleven la contraria. Sin embargo, la poca o mucha libertad que los padres dejen a sus hijos siempre les va a tener intranquilos. Quizá la clave sea estar muy pendientes de lo que hacen los adolescentes en las redes sociales sin que lleguen a sentirse agobiados o vigilados. Y, por supuesto, establecer un clima de máxima confianza en la familia, de forma que si el niño está en una situación complicada, no tenga miedo de contárselo a sus padres.

Otro punto que los padres deben valorar es a qué edad es buena para comprar un móvil a un hijo, teniendo en cuenta las características que tienen los móviles ahora. Yo creo que siempre que se le enseñe a utilizarlo bien y a no depender de él, que es el problema de muchos jóvenes actualmente, los adolescentes no deberían tener problemas derivados de eso. Y es que la dependencia al móvil, a las redes sociales y a Internet es una verdadera lacra para ellos. Ahí estaría la obligación de los adultos enseñarles a evitar esa dependencia y hacer que se den cuenta por ellos mismos.

La tecnología avanza y eso no lo podemos evitar. La solución no es el "efecto avestruz", que consistiría en intentar vivir con la cabeza en otro mundo, sino saber adaptarse a ellas y transmitir a los niños que podrán hacer cualquier cosa siempre que lo hagan con responsabilidad y establezcan los límites en cada ocasión.

Temas como las fotografías o los vídeos son realmente serios, porque muchas veces dejan una huella imborrable que puede marcar todo el camino de la vida de un niño.

¡Hasta la próxima semana!

Foto: Elmundo.es

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