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Cómo establecer tarifas si trabajamos por libre

María Fernandez Servicios financieros
31 Oct 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Cuando nos dedicamos a prestar servicios profesionales como autónomos o freelance disponemos de un amplio margen de libertad en lo que respecta al control de nuestro negocio, ya que nosotros mismos somos nuestra propia empresa y no debemos responder ante nadie.

Así, está en nuestra mano decidir nuestros horarios de trabajo, las horas a las que podemos y queremos atender clientes, si queremos hablar con ellos por teléfono y verlos en persona y, lo más importante de todo, las tarifas. Esto último tal vez sea lo más complicado de gestionar por muchos motivos.

En primer lugar, las tarifas tienen que ser justas tanto con la carga de trabajo que tenemos encima como con la calidad y perfeccionamiento del mismo.

Además, es importante que recibamos suficiente dinero por nuestro trabajo como para poder pagar los gastos mínimos de la vida y amortizar las inversiones económicas, sea en forma de ahorros o en forma de créditos rápidos sin mandar documentación, a las que seguramente hayamos tenido que recurrir para construirnos como marca.

En el ámbito de la comunicación, principalmente la traducción, la redacción o la corrección, muchos profesionales suelen cobrar por palabras. Es práctico en el sentido de que es bastante sencillo asignar una cierta cantidad de dinero a cada palabra y calcular; por ejemplo, 0,050 céntimos por palabra, lo que en textos de muchas palabras supone una cantidad considerable de dinero.

Sin embargo, es una trampa por una sencilla razón: no todos los textos son fáciles de corregir y no en todos es sencilla la traducción. No es lo mismo tratar un cuento infantil que un ensayo científico.

Por esa razón, lo más inteligente al construir la tabla de tarifas es contabilizar nuestro trabajo por horas; algo que, por otro lado, suelen hacer los ilustradores y los fotógrafos, ya que el sector profesional de la imagen suele requerir de horas y horas de trabajo pesado.

Si hacemos eso, empezaremos a ver que cobramos lo justo por nuestro trabajo y cubriremos antes de lo esperado el coste de los préstamos rápidos sin nómina que hayamos solicitado para crear nuestra empresa. Que, recordemos, somos nosotros mismos.

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