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Fantasias sexuales

Elena Gómez Rey Salir del laberinto
3 Oct 2017 BLOG_NUM_COMMENTS

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Las fantasías sexuales

Una fantasía corresponde a una representación mental de algo que hemos vivido o simplemente que creamos en nuestra mente o adornamos de la forma más conveniente y convincente para nosotros mismos.

Si el contenido de tal fantasía produce una excitación sexual, hablamos de fantasías sexuales, aunque éste no sea explícitamente sexual (puede ser romántico o sensual...)

Las fantasías sexuales, por tanto, suelen ser una forma de excitación sexual a través de nuestra actividad de creación o reproducción mental, y tienen carácter individual y propio.

Y ¿para qué sirven? Nos ayudan a excitarnos en momentos de difícil concentración, de bajo deseo sexual, en actividad sexual solitaria (masturbación) o para encauzar nuestro deseo sexual.

En ocasiones las fantasías nos hacen dudar sobre nuestra orientación, sobre nuestra fidelidad o sobre nosotros mismos. Tenemos que tener en cuenta que la fantasía no es la realidad y que tampoco tenemos que llevarla a ella.

Para entender explícitamente esto, valga el siguiente ejemplo: usted puede ir un día cualquiera en el transporte público, ser apretujado o pisado reiteradamente por alguien y desear ahogarlo allí mismo, incluso de forma divertida y como desahogo puede imaginarlo pero creo que estará de acuerdo en su escaso deseo real de llevarlo a cabo. Pues, en el caso de las fantasías sexuales puede llegar a ser lo mismo, el resultado de imaginar algo puede no tener nada que ver con realizarlo. Lo bueno y positivo de ellas, es que podemos experimentar con la variedad sexual y salirnos creativamente e ir más allá de los límites de la realidad. Saber que pertenece al mundo peculiar e individual de la imaginación, donde el placer proporcionado es el resultado de la perfección de la situación imaginada y de lo prohibido o poco permitido de esa situación. Realizar una fantasía podría en algunos casos ser una experiencia poco gratificante o dolorosa y en otros casos ser un riesgo para nuestra relación de pareja. La realidad lleva componentes, no tan perfectos ni adaptados a nuestro placer, esto puede ser un aliciente o una decepción.

A veces las fantasías se comparten con la pareja y resultan enriquecedoras para la relación, en otras ocasiones toman formas de juegos escénicos que sirven para revitalizar la vida sexual de la pareja. Pero no olvidemos que no podemos obligar al otro a que haga aquello que le disgusta, desagrada o molesta.

Según Masters y Johnson, las fantasías pueden surgir en diferentes contextos, de forma intencional para pasar el rato, para poner un cierto ánimo o chispa sexual en un momento concreto o simplemente de forma espontánea o accidental.

Y según los mismos autores:

Ø Surgen de un hecho conocido, película, hecho real, libro.

Ø Surgen de un tema preferido, es un tipo concreto de fantasía.

Las fantasías o la creación de visualizaciones, con contenido sexual específico, como el verse a sí mismo realizando un contacto sexual con éxito(según el problema presentado), son herramientas que en un momento determinado se llegan a utilizar como parte de las estrategias de superación de un problema sexual.

Pero también podemos resaltar algún aspecto no positivo de las fantasías sexuales, según Mª Dolores Avía, personas con baja autoestima, en lo referente a su atractivo sexual tienen dificultades para imaginarse deseadas por alguien, sus imágenes pueden estar cargadas de situaciones de fracaso o ridículo y acompañadas de ansiedad.

Esta misma autora en su capítulo ACTIVACIÓN Y EXCITACIÓN SEXUAL

(Guía de la sexualidad, Francisco Labrador). Cita un estudio realizado con estudiantes universitarios(Avia, Carrillo y Rojo, 1990) donde los individuos que representan diferentes roles o papeles en su medio social tienden a pensar más sobre sexo y a imaginarse en más variabilidad de situaciones sexuales, considerándose más atractivos,que aquellos individuos que consistentemente se representan solo a sí mismos.

Hay muchas clasificaciones de las fantasías sexuales, especialmente si nos basamos en el contenido. Aquí vamos a reseñar la que se muestra en el vídeo: A manual of sexual fantasy, presentado por Cristine Webber (asesora y periodista)

En esta grabación, se tratan las fantasías sexuales desde la perspectiva de "sueños diurnos", importantes para mantener y tener una buena salud sexual, una vida sexual más satisfactoria y fuera de todo carácter raro o pervertido. (Creo que a éstas alturas, es positivo añadir que hay excepciones sobre éste punto y consideraciones distintas a las expuestas, de otros profesionales: nota hecha por el autor del articulo)

Siguiendo, con la clasificación, se distinguen cuatro tipos:

Ø Íntimas.

Ø Exploratorias.

Ø Impersonales.

Ø Sadomasoquistas.

Las fantasías sexuales intimas:

Serían con la pareja y cambiarían el lugar de realización de la actividad sexual a otro desconocido, más romántico o simplemente más excitante. También pueden incorporar variaciones sexuales poco habituales en esa relación, como el sexo oral o anal o la masturbación mutua.

Las fantasías sexuales exploratorias:

Parecen ser más comunes en hombres que en mujeres.

Incluyen elementos nuevos, como otras personas, en la relación de pareja.

.Es fantasía de relaciones en grupo o con componente bisexual, cambios de pareja. Etc.

Las fantasías sexuales impersonales:

Se denominan así puesto que se consigue la excitación, a través de una situación, un juguete sexual o un fetiche. Ejemplo de éstas situaciones serían el vouyerismo, la estimulación con artilugios sexuales, pornografía. etc.

Las fantasías sadomasoquistas:

Son fantasías de juego de poder, donde la excitación se produce por el sometimiento o la dominancia, el dolor esta controlado y la situación también. Si se llevan a cabo suele haber acuerdos entre los miembros de la pareja para parar la situación.

Es importante reseñar que no existen datos científicos que demuestren que un determinado tipo de fantasía sexual, revele detalles sobre la conformación psicológica de la persona. Nuestros valores personales y sociales pueden diferir de nuestras fantasías, al igual que los personajes interpretados por el actor pueden no tener nada que ver con la personalidad real del mismo. (Masters, Johnson y Kolodny, 1987).

Por último consideraremos algunas pautas para aumentar la capacidad de fantasear (basado en Heiman y Lopiccolo).

Ø Imaginar y poner atención en los detalles. Los pequeños detalles, como el lugar, el color de la ropa, un perfume. Son lo más importante para crear una fantasía.

Ø No tiene por qué ser un gran relato, pueden ser imágenes breves cargadas de contenido personal.

Ø Lo que a cada uno le excita, es puramente individual y no tiene por qué ser explícitamente sexual, puede ser romántico, sensual...

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Por último decir que cada persona y cada pareja es única en cuanto al manejo de su sexualidad. Lo importante es el respeto hacía el otro y no imponer practicas que resulten desagradables y /o dañinas al compañero/a.

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