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Características personales de deportistas de éxito

Olga Montesinos Muñoz Psicología deportiva
30 Aug 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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De todos es sabido que el deporte es uno de los sectores económicos con más relevancia social, hasta tal punto que los deportistas se están convirtiendo en personas con un gran poder de influencia, aspecto que no se les ha escapado a las marcas de publicidad que buscan con ahínco a deportistas para representar sus productos y servicios. En este contexto, es muy positivo ver que el deporte femenino también está adquiriendo gran notoriedad en la sociedad, de tal manera que deportistas como Amaya Valdemoro, Teresa Perales, Mireia Belmonte, Gemma Mengual o Edurne Pasaban están o han estado en las listas de las mujeres más influyentes de España.

Pero ¿qué cualidades personales tienen los deportistas que les hacen ser influyentes?

Si bien la personalidad de los deportistas ha sido uno de los temas más estudiados en el ámbito de la Psicología del Deporte, la dificultad para definir y medir este constructo, ha impedido identificar el perfil de personalidad del deportista. No obstante, la literatura existente permite mostrar algunas diferencias de personalidad entre deportistas y no deportistas. Así, los deportistas se diferencian de los no deportistas en que son más:

- Dinámicos (O'Sullivan, Zuckerman y Kraft, 1998; Rhodes, Courneya y Jones, 2002, 2004).

- Optimistas (Alderman, 1983).

- Estables emocionalmente (Bolton y Renfrow, 1979; Courneya, Bobick y Schinke, 1999; De Moor et al., 2006; García-Naviera, 2007b; Mckelvie, Lemieux y Scout, 2003; Rhodes, Courneya y Jones, 2005; Tripanthi, 1980; Williams, 1980; Wilson et. al, 2005).

- Resistentes mentalmente (Alderman, 1983; Marrero, 1989).

- Relajados (Cox, 2002; Eysenck, Nias y Cox, 1982; Gutiérrez Calvo, Espino, Palenzuela y Jiménez, 1997; Remor y Pérez Llantada, 2007).

- Autosuficientes (Marrero, Martín-Albo y Nuñez, 2000; Renfrow y Bolton, 1979; Williams, 1980).

- Perfeccionistas (Arbinaga y Caracuel, 2008; Davis y Scott-Robertson, 2000).

- Responsables (Conner y Abraham, 2001; Courneya, Bobick y Schinke, 1999; Rhodes, Courneya y Hayduk, 2002; Rhodes y Courneya, 2003; Rhodes, Courneya y Jones, 2005).

- Extravertidos (De Moor et al., 2006; García-Naviera, 2007b; Mckelvie, Lemieux y Scout, 2003; Rhodes y Courneya, 2003; Sale, Guppy y El-Sayed, 2000; Van Loon, Tijhuis y Surtees, 2001; Wilson et. al, 2005).

- Dominantes (Alderman, 1983; Alexander y Kimbrough, 1982; Marrero, 1989; Thakur y Thakur, 1980; Valdés, 1998).

Analizando estas características personales, podríamos aventurar que son comunes a otras personas influyentes de sectores como el político, cultural, económico, etc. Así, parece que una clave para tener éxito en el ámbito profesional, es necesario tenerlas. En este sentido, es importante saber que no son rasgos inamovibles sino que se pueden potenciar y desarrollar a través del entrenamiento en habilidades. Para ello, existen talleres que permiten trabajar aspectos motivacionales (dinamismo y optimismo), emocionales (estabilidad emocional, resiliencia y control del estrés), sociales (relaciones sociales y capacidad de persuasión) así como de organización del trabajo (autosuficiencia, perfeccionismo y responsabilidad). ¿Estás dispuesto/a a conseguirlo? 

 

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