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Buscando otra forma de resolver los conflictos deportivos

Olga Montesinos Muñoz Psicología deportiva
29 Jun 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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A raíz de los conflictos surgidos recientemente en varias modalidades deportivas (selección de fútbol femenina, federación de tenis con los mejores tenistas españoles, federación de bádminton con los mejores jugadores de dicho deporte,...), me ha parecido interesante hablar en este post de la mediación deportiva. Proceso que si bien en otras áreas, como la civil o mercantil, empieza a utilizarse, en el deporte parece que todavía no cala. Y eso que la Ley del Deporte de 1990 (Ley 10/ 1990, de 15 de octubre) ya recogía este procedimiento como una vía alternativa de conciliación extrajudicial en este ámbito. Así, en su artículo 87 establece que: "las cuestiones litigiosas de naturaleza jurídico-deportiva, planteadas o que puedan plantearse entre los deportistas, técnicos, jueces o árbitros, Clubes deportivos, asociados, Federaciones deportivas españolas, Ligas profesionales y demás partes interesadas, podrán ser resueltos mediante la aplicación de fórmulas específicas de conciliación o arbitraje".

Pero ¿qué es la mediación?

La mediación es un procedimiento de gestión y resolución de conflictos en el que las partes implicadas, de forma activa, toman decisiones y buscan soluciones comunes para resolver el conflicto. Este proceso es guiado por un mediador, cuya función principal es favorecer las vías de comunicación y de entendimiento mutuo entre las partes.

Las normas que rigen este procedimiento son fijadas por las partes de mutuo acuerdo, o en su defecto por el mediador. No obstante, existen una serie de principios que han de cumplir todos los implicados:

  • Voluntariedad: La participación en la mediación es voluntaria, por tanto, cualquiera puede retirarse en cualquier momento.
  • Imparcialidad: El mediador no puede tomar partido por ninguna de las partes. Por tanto, no permitirá comportamientos manipulativos, amenazadores o intimidantes de los participantes y velará por la existencia de un diálogo equitativo entre las partes.
  • Confidencialidad: El mediador y las partes implicadas tienen el derecho y la obligación de guardar la confidencialidad de todos los hechos y noticias que conozca por razón de este proceso.
  • Neutralidad: El mediador respetará los puntos de opinión de los participantes así como el resultado del proceso de mediación, sin imponer criterios propios, aunque pueda colaborar activamente con los mediados en la búsqueda y formulación de soluciones.
  • Independencia del mediador: Éste no aceptará presión alguna por parte de los participantes y/o de cualquier persona o entidad implicada en la mediación.

El procedimiento puede finalizar con un acuerdo o sin él. En caso de existir, el acuerdo deberá ser escrito y firmado por las partes, y deberán ejecutarlo por su propia voluntad o elevarlo a una autoridad judicial o tribunal arbitral. En caso de no haber acuerdo, las partes podrán hacer valer sus derechos ante un tribunal de arbitraje o ante la justicia, de conformidad con las normas de dichos organismos.

Pero ¿qué conflictos pueden ser objeto de mediación?

Según el artículo 88.1 de la Ley del Deporte "cualquier diferencia o cuestión litigiosa producida entre los interesados, con ocasión de la aplicación de reglas deportivas no incluidas expresamente en la presente Ley y en sus disposiciones de desarrollo directo". Por tanto, quedan excluidos los conflictos originados por la violencia en los espectáculos deportivos y los conflictos señalados en la disciplina deportiva (artículo 76 de la Ley 10/1990, de Deporte).

Con respecto a este punto, se recomienda que los contratos firmados en el ámbito deportivo recojan de forma expresa que ante posibles disputas entre los firmantes, la mediación será la forma elegida para resolverlos.

Pero ¿por qué es conveniente la aplicación de la mediación en el deporte?

Porque aporta una serie de ventajas que no tienen otros procedimientos como el judicial o el arbitraje. Así, la mediación:

· Se adapta al deporte. Tiene similitud en los valores que subyacen a ambos: juego limpio, trabajo en equipo, colaboración, superación...

· Es un método sencillo y flexible. No sigue un procedimiento formal sino que lo establecen las partes.

· Es rápido, cuestión importante en el deporte debido a la efímera vida de las contiendas deportivas o a la relativamente corta vida de una liga.

· Es confidencial, por lo que toda la información que se ponga en juego en la mediación no sale a la luz, salvo el acuerdo.

· Es más barato que el sistema judicial.

No obstante, sería conveniente, en primer lugar, instaurar en las distintas entidades deportivas una cultura de pacificación, a través de la cual se sensibilice y se enseñe a los miembros de las mismas a resolver de forma pacífica sus disputas. Para ello, es importante contar con la participación de las distintas federaciones y clubes e igualmente, se hace necesario establecer unos servicios de mediación especializados en el ámbito deportivo, que sean independientes y accesibles a todos.

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