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Beneficios psicológicos de la actividad física en las mujeres.

Olga Montesinos Muñoz Psicología deportiva
1 Feb 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Si hace unos años nos emocionábamos con las victorias de la selección española de basket, de fútbol, de balonmano o con Rafa Nadal, Jorge Lorenzo, Dani Pedrosa, etc.; ahora parece que son las chicas quienes han cogido el testigo del éxito. Gemma Mengual, el equipo de natación sincronizada, la selección de basket, Mireia Belmonte, Carolina Marín, etc., todas ellas han llegado y seguirán llegando a lo más alto en sus respectivas modalidades deportivas. Y es que el deporte femenino está avanzando a pasos agigantados; lo que está propiciando que, cada vez, más mujeres realicen alguna actividad deportiva o física. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer; ya que más del 45% de las mujeres no realizan ningún tipo de ejercicio físico (INE, 2012).

Pero, ¿por qué es recomendable que las mujeres realicemos algún tipo de actividad física?

Las investigaciones realizadas al respecto muestran multitud de beneficios fisiológicos, sociológicos, etc.; pero, en este artículo, nos centraremos en los beneficios psicológicos.

En primer lugar, la realización de ejercicio físico contribuye a aumentar el bienestar psicológico. Por un lado, mejorando el estado de ánimo general (Janisse, Nedd, Escamilla y Nies, 2004; McLafferty, Wetzstein y Hunter, 2004), ya que estimula la producción de unos neurotransmisores denominados endorfinas, que son los responsables de producir euforia. Y, por otro lado, mejorando el autoconcepto y la autoestima (Di Lorenzo et al., 1999; McAuley, Mihalko y Bane, 1997). La práctica regular de ejercicio físico, unido a una buena alimentación, hace que perdamos "esos kilos de más", por lo que mejora nuestra imagen corporal y, en consecuencia, lo que pensamos de nosotras mismas (i.e., autoconcepto) y la valoración que hacemos de ello (i.e., autoestima).

En segundo lugar, y por desgracia, la prevalencia de trastornos psicológicos como la depresión, la ansiedad y las enfermedades psicosomáticas es mayor en mujeres que en hombres, llegando incluso a ser el doble (ej: depresión). Además, en la mayoría de casos, no son tratados o no se hace de forma adecuada. Algunas investigaciones han puesto de manifiesto que la práctica de actividad física puede ser un factor de protección ante este tipo de problemas psicológicos (Akandere y Tekin, 2005; Garcés de los Fayos, Alcántara y Ureña, 2002; McAuley, Márquez, Jerome, Blissmer y Katula, 2002; Olmedilla y Ortega, 2009), reduciéndose su aparición o mejorando su tratamiento.

En tercer lugar, las mujeres tenemos una mayor esperanza de vida que los hombres, es decir, vivimos más tiempo y esto, en ocasiones, conlleva una mayor aparición de enfermedades degenerativas como el Alzheimer. De hecho, la prevalencia de esta enfermedad es mayor en mujeres que en hombres (1,6:1). Varios estudios han mostrado que la práctica de ejercicio físico previene o retrasa la aparición de demencias (Varo-Cenarruzabeitia y Martínez, 2006), ya que no sólo se estimula físicamente a las personas sino también cognitivamente, y es que a través del ejercicio se puede mejorar la concentración, la memoria, etc.

En definitiva, si no has realizado nunca ejercicio físico, ahí tienes unos cuantos motivos para empezar a hacerlo. La actividad realizada da igual, una que te motive: andar, bailar, correr, nadar, etc., eso sí, "hazlo con cabeza", empezando poco a poco. ¿A qué estás esperando? ¡Ánimo!.

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