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¿Qué pasa cuando besamos a alguien?

Polly Hernández Polly Comunica
9 Feb 2015 BLOG_NUM_COMMENTS

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Tal vez lo hacemos frecuentemente pero, ¿sabemos lo que implica?

Hay muchos tipos de beso. Encontramos el beso de amistad, el beso a los hijos, a familiares, el beso para saludar, el beso de Judas, entre otros. Pero no me refiero a ninguno de los anteriores. Me refiero al beso que se le da a esa persona especial por la que, si no se siente amor, al menos se siente atracción.

¿Qué es lo que ocurre para que se dé ese momento que a veces adjetivamos como "mágico", "único", "irrepetible", "maravilloso", "celestial", etcétera?

 ¿Por qué, en general, nos gustan tanto los besos?

Si nos apegamos al diccionario de la RAE definiremos "beso" como: "Acción y efecto de besar". Y buscamos "besar" y encontramos: "Tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo o en señal de amistad o reverencia".

Aterrizando la definición a nuestro tema central sería: "Acción y efecto de tocar u oprimir con un movimiento de labios, a impulso del amor o del deseo los labios de otra persona".

Atendiendo la definición del Doctor Henry Gibbons, citado en "El lenguaje de la seducción"; sería "la yuxtaposición anatómica de dos músculos orbiculares de la boca en un estado de contracción". Algo fría para mi gusto. Muchos poetas ya se han encargado de darle calidez a la palabra "beso":

"El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada". De Gustavo Adolfo Bécquer

"En un beso, sabrás todo lo que he callado". De Pablo Neruda

"Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... yo no sé

qué te diera por un beso". De Gustavo Adolfo Bécquer

¿Pero qué pasa realmente cuando besamos a alguien?

De acuerdo con el libro "Inteligencia social", hay una conexión neuronal directa entre los ojos y la corteza orbitofrontal; (es una estructura cerebral esencial para la empatía y el ajuste emocional); lo cual, de cierta forma, confirma a los señores poetas y sus versos que nos dicen que los ojos son las ventanas del alma y que a través de ellos podemos indagar sobre los sentimientos de las personas.

Resulta que, desde pequeños, los circuitos ligados a la corteza orbitofrontal le van dando un valor placentero a nuestro ambiente. Es así que somos conscientes de lo que nos agrada y de lo que no. Lo cual también explica algunos de los aspectos relacionados con las neuronas que funcionan durante un beso; que implica un movimiento el cual se da incluso antes de que seamos conscientes del hecho y de los sentimientos que se han despertado en nosotros.

Es casi increíble, la danza neuronal que se da en nosotros y esa otra persona a la hora de dar un beso. Capaz esta danza de guiar las dos bocas con un ritmo, una velocidad y una delicadeza que consigue que los labios se encuentren suavemente. Y después, sí, después; nos damos cuenta de que nos estamos besando y de los sentimientos que ese beso nos ha generado.

Yo no sé que sienta cada quien pero, yo ya quiero un beso...

 

Fuentes:

"El lenguaje de la seducción" David Givens

"Inteligencia social" Daniel Goleman

Foto: "Kissing the war goodbye" de Victor Jorgensen

www.rae.es

www.proverbia.net

 

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