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Tres máximas del copywriting

Sandra Lobero Pasión por las letras
11 Jun 2019 BLOG_NUM_COMMENTS

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Cada día  disfruto más de los ratos que paso junto a los niños. Me gusta escuchar sus historias y descubrir cómo ven ellos el mundo.

 Soy una mamá feliz los 365 días del año con sus sonrisas y también con sus lloros, con sus abrazos y con sus rabietas.

Y como no tengo suficiente con mis tres peques, también doy clases particulares a los compis del cole de mi hijo.

Ellos me inspiran con sus preguntas y razonamientos y a la vez, me ayudan a llegar a prácticas conclusiones.

Había una vez unos adultos a los que les gustaba mucho complicarlo todo, en vez de decir las cosas de forma clara y sencilla, las decían de forma enrevesada por eso de que se piensan, que así queda más bonito.

No entiendo que para hablar de igualdad, nos digan que todos somos iguales, que todos somos diferentes. ¿Pero diferente no es el antónimo de igual? Entonces… ¡no lo entiendo! ¿O es que algunos profes piensan que todos somos iguales y otros que todos somos diferentes?

El razonamiento de estos niños es del todo lógico y es que la mente de los niños es capaz de simplificar el mundo al máximo exponencial.

Mis alumnos me sorprenden a menudo con esa liberación de comeduras de cabeza que los adultos no somos capaces de soltar.

Si no pongo la tilde en la palabra ⃰ miercoles no pasa nada, mi profe me lo corrige y al día siguiente la escribiré con tilde pero en el próximo dictado me acordaré de que lleva tilde y la pondré en la o o igual no la pongo. O si saco un 3 en el examen de mate, no pasa nada, solo tendré que aguantar unos días sin Play. ¡No pasa nada! Ni por una cosa ni por otra me van a echar de mi cole, ni mis padres van a dejar de darme de comer ni de quererme.

¿y qué conclusiones saco yo de estas reflexiones?

Extrapolándolo al mundo empresarial, me encuentro con 3 máximas que yo aplico en mis trabajos de copywriting:

1.    Si lo simplificamos todo, mejor nos irá.

Si le damos prioridad a las cosas realmente importantes, menos problemas tendremos que resolver.

Si ordenamos nuestras ideas de forma clara y sencilla, más fácil será luego transmitirlas, convertirlas en palabras. En palabras que vendan.

Es decir, debemos expresarnos de la manera más sencilla, clara y concisa posible para que nuestros potenciales clientes no solo nos entiendan a la primera si no que además empaticen con nosotros, se sientan identificados con nuestros productos y servicios y quieran comprarlos.

2.    La mejor solución para evitar que los problemas se multipliquen es anticiparnos a ellos.

Si conocemos los puntos de dolor de nuestro cliente, podremos darles solución incluso antes de que el propio cliente dude si comprar o no.

Debemos atender a sus objeciones y saber cuáles son sus motivos para no comprar.

Resolver sus dudas es el mejor contraataque para un cliente indeciso.

3.    Sentirse respaldado es la mejor manera de enfrentarse a las adversidades.

Ser emprendedor y más si eres emprendedor online es un trabajo solitario.

Conocer a personas emprendedoras, que están en la misma situación que tú, te ayudará a superar o como mínimo, a no paralizarte por  el usual Síndrome del impostor. Ellos te comprenderán, te animarán y te podrán aconsejar.

Cuando das  el paso de emprender, de montar un negocio donde tú eres el jefe, tú también eres el responsable, el jefe de compras, el copywriter, el contable, el community manager,​ el diseñador...

Para avanzar más rápido delega y podrás empezar a disfrutar de tu proyecto.

 Es comprensible que al empezar no tengas  un techo suficiente para permitirte el lujo de delegar tareas pero cuando los ingresos comiencen a entrar, no dudes en buscar ayuda.

No tienes por que ser experto en todo.

Céntrate en atender a tus clientes y rodéate de profesionales que te ayudarán a que tu negocio no sea una montaña de problemas.

¿Y tú logras simplificar tus problemas como un niño o como un adulto?

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